Con espacios para dormir bajo techo
Unas 400 personas en situación de calle llegan a pernoctar en los cuatro lugares abiertos por el plan Verano Solidario.

En el marco del segundo año consecutivo del plan Verano Solidario, unas 400 personas en situación de calle llegan cada noche a los cuatro refugios locales, que permanecen abiertos durante este enero.
“La demanda lleva la ocupación a un 90 o 95 por ciento”, indicaron desde el área de Abordaje Territorial de Rosario. Y adelantan que buscan sumar plazas para el invierno, con la idea de sostener “políticas de cuidado”, desde “un punto de vista inclusivo y humano”.
El plan que fue presentado y puesto en marcha el verano pasado pone a disposición durante esta temporada estival cuatro espacios para pasar la noche, tener acceso al aseo personal, alimentación y recreación.
“Este es el segundo año que tenemos la experiencia (de habilitar los espacios en verano), dado el contexto y la demanda que se plantea. El verano pasado, los lugares funcionaron prácticamente en un 50 por ciento de ocupación de plazas, y hoy están más o menos en un 95 por ciento”, dijo el titular de Abordaje Territorial, Gabriel Pereyra, en relación a los lugares que están abiertos este enero, con similar funcionamiento que en el invierno.
Al mismo tiempo, sostuvo que son espacios con “una dinámica diaria. Hay un número de usuarios que mantienen la permanencia diaria, que consolida la estadía y otros que van rotando”.
Se trata de los refugios de Grandoli, ubicado en Esmeralda al 3549; el Refugio Felipe Moré, de Felipe Moré al 929; el Sudoeste, de Uriburu al 3865; y el de Cáritas Rosario, en Balcarce al 1077. Los tres primeros alojan a varones mayores de más de 18 años, mientras que el último recibe a mujeres y niños.
En tanto, si bien el espacio Sol de noche está cerrado, el funcionario indicó que se espera contar con el mismo para esta temporada invernal, sumado a la idea de “ir pensando nuevas plazas y ampliaciones proyectadas. Iremos viendo lo del punto de vista presupuestario, pero la idea es esa”.
Según se detalló el año pasado, en su presentación, el plan busca mitigar los riesgos a los que se enfrenta esta población durante los meses de calor, como la deshidratación, los golpes de calor y los problemas de salud por la exposición constante al sol, facilitando el acceso a recursos básicos tales como el agua potable, la higiene y la recreación “como manera de garantizar las condiciones mínimas de vida digna y fomentando la inclusión social”.
“Se fue mejorando la calidad de convivencia dentro de los refugios, como gestión pública se pretende que esos espacios sean como si uno viviera en una casa, en una gran comunidad, y que tengan determinadas comodidades que cualquier ser humano merece tener. Estamos todo el tiempo trabajando en esa mejora”, planteó sobre la atención a las personas que llegan a esos espacios por factores tanto económicos como sociales, que hacen a la demanda, y que se aborda junto con otros dispositivos.
