Se trata de CETEAR, una institución con 28 años de trayectoria que en sus instalaciones albergó a renombrados profesionales del audio. Adrián Fabrissin es estudiante del lugar y en dialogo con Conclusión indicó que “fuimos estafados no solo en lo económico, sino en lo moral, ya que todos los que nos formamos aquí tenemos una gran vocación”.
Por Alejandro Maidana
La Fundación latinoamericana de audio profesional (FUNLAP) encargada de la administración de la escuela quedó en manos de personas que lenta, pero de forma constante vaciaron la institución. A tal punto que en una semana despidieron sin indemnización, ni aviso, al personal administrativo y docente y, días después, el 2 de noviembre el alumnado es informado sobre el cierre definitivo de la escuela, dejando varados a más de 250 estudiantes de distintos niveles y de sus numerosos cursos paralelos, sin ningún tipo de contemplación, ni devolución del dinero abonado, más que el exhorto a aceptar un certificado a modo de título.
Cabe recordar que el prestigio que alcanzó la escuela en su momento, trascendió las fronteras de la Argentina y actualmente hay estudiantes de Uruguay, Bolivia, Colombia, Perú, República Dominicana y Ecuador entre otros. Por otro lado, la gente que asiste a la escuela de sonido está motivada por vocación, por afán de conocimientos, por eso, ningún estudiante acepta las condiciones propuestas por la fundación, ni siquiera la pretensión definitiva que no es otra que la devolución del dinero, sino la necesidad de concretar el ciclo lectivo 2022, y que se reconozca la cursada de todo el año en caso de reubicar al estudiantado en otras escuelas de capacitación, posibilidad de rendir los finales de las materias, especialmente para los que están a punto de egresar, entre otras peticiones.
Además, los alumnos se solidarizan con el personal injustamente despedido. Con estos objetivos, el estudiantado está en pie de lucha para reclamar por sus derechos y para defender los puestos laborales de sus compañeros de la institución. Desde la administración de la escuela se obró, evidentemente, de mala fe y se espera que los responsables puedan hacerse cargo de la contundente incertidumbre a la que han sumido a todo el ámbito educativo. Más allá de lo inmoral de su proceder, este accionar por parte la fundación debe considerarse, prácticamente, como una estafa. Así la definen categóricamente las y los damnificados.
Es por eso que además de acciones legales, a través de la defensoría del pueblo, los estudiantes pretenden hacer visible esta problemática que afecta profundamente a quienes eligieron un oficio artístico y que autoridades ministeriales o de algún otro organismo público tomen cartas en el asunto en pos de defender los derechos de los trabajadores, de los estudiantes, y para que se respeten las carreras de oficios artísticos, rubro siempre tan vapuleado por los avatares económicos y políticos no sólo de nuestro país, sino, en general, de toda Latinoamérica.
Adrián Fabrissin es realizador audiovisual y estudiante de la escuela de sonido CETEAR, uno de los tantos damnificados por este intempestivo cierre que condicionó los días de varios centenares de personas. “Fuimos estafados no solo en lo económico, sino en lo moral, ya que todos los que nos formamos aquí tenemos una gran vocación. Esto es muy difícil de subsanar, ya que todos los que estamos estudiando sonido, estamos completamente dedicados al mismo, ya que existe una vocación previa y lo que nos brindaba esta escuela era el oficio. Esta institución nos cobijaba con una gran enseñanza, muchos grandes profesionales son egresados del CETEAR, incluso era una referencia federal y latinoamericana”.
El de las y los damnificados sigue siendo la de recuperar el plan y la casa de estudio, para de esa manera poder obtener los correspondientes certificados analíticos que le permitan, al que lo desee, cambiar de institución. “Ante la posibilidad de este escenario pretendemos que se reconozca todo el año de cursado, ya que de lo contrario perderíamos al mismo por completo. Además, vamos a luchar para que se habiliten instancias para aquellos que deben egresar. A esto hay que sumarle el despido arbitrario del personal dedicado con pasión a la escuela, los cuales no han recibido indemnización ni explicación del porque de la toma de esta decisión. La situación es muy delicada y por ello también la vía legal ha sido una opción que hemos abrazado. Pretendemos que autoridades del estado tomen cartas en el asunto, cabe destacar que, si bien el Ministerio de Educación avalaba los títulos de la institución, después del fallecimiento de uno de sus fundadores, Juan Carlos Benvenuti, comenzó un lento pero persistente vaciamiento”.
Otra situación para destacar de esta escuela, es que a raíz de la pandemia comenzó a promocionar y con mucho éxito cursos online a distancia, situación que hizo aún mas federal a CETEAR. “Esta modalidad hizo que el WhatsApp sea el medio de comunicación que nos agrupe, antes sirviendo de organización para el cursado, y hoy de espacio en donde se vierten distintas ideas para fortalecer la lucha que hemos emprendido. Compartimos pesares y posibles soluciones, esta escuela al encontrarse físicamente en la ciudad de Rosario, no nos permite pensar en una manifestación ya que muchos compañeros se encuentran en distintas partes del país y del mundo. Si bien la lucha que venimos dando no es nada convencional, estamos con las fuerzas necesarias para darla en todos sus aspectos”, concluyó el estudiante.
