La Revolución Liberal Libertaria atraviesa un acelerado proceso de descomposición interna cuya evidencia explícita se puede encontrar en la filtración del fétido caso de las coimas en la Agencia Nacional de Discapacidad, que escaló a un nivel alarmante este viernes con la difusión de grabaciones clandestinas hechas a la propia Hermana Superpoderosa en la mismísima Casa Rosada.

Ya está claro que la crisis política sin precedentes que atraviesa el experimento mileísta tiene su origen en el descontrol de cuitas intestinas, que se expresan con la ferocidad que caracteriza al propio presidente y a sus huestes. El ahora famoso Diego Spagnuolo no es ningún kuka, como tampoco lo es quien prendió el grabador en la charla de la secretaria general de la presidencia con dirigentes de LLA, que tomó estado público en el amanecer del fin de semana.

Aunque suene poco simpático para la gente de a pie, la putrefacción que domina las relaciones en el seno del gobierno es ciertamente más preocupante que el grosero cometeo en la ANDIS y el viralizado 3% de Karina. Corrupción hubo, hay y habrá, acá y en toda la galaxia, más allá de la comiquísima pretensión de que es patrimonio exclusivo del kirchnerismo, peronismo, populismo o como le quieran llamar.

El problema acuciante del revoleo de audios es que expone un desmanejo rotundo en la política oficialista hacia su interior, y eso se acerca peligrosamente a un abismo institucional. Si los carpetazos mafiosos que vuelan desde los despachos contiguos de Milei alcanzan a su Hermanísima, la frágil estabilidad emocional del presidente tiembla sobre la cornisa, con las consecuencias globales que podría tener un desbarranco.

Todo ello, a una semana de una elección de una importancia difícil de soslayar, como la legislativa bonaerense, en la cual las cosas no pintan fenomenales para La Libertad Avanza. Y con un programa económico que está con la lengua afuera, sostenido por el intervencionismo estatizante y agobiante (en palabras del infelizmente recordado José Alfredo Martínez de Hoz) para mantener a raya el dólar, único mástil que le queda a la popularidad del líder anticasta.

La contracara de esta vulnerabilidad pornográfica se vio en la convención constituyente de Santa Fe. Aún con ostensibles divergencias internas, que exigieron roscas interminables para llegar a consensos, el frente Unidos consiguió amplias mayorías para sus objetivos, empezando por el principal: la luz verde para que Maximiliano Pullaro compita por la reelección en 2027. Abundantes votos peronistas fluyeron en esa dirección.

Sin embargo, no todo marcha acorde al plan. Si bien el oficialismo expuso fortaleza política, no debería perderse de vista un dato en extremo significativo: el gobernador llegó a la reforma que pretendía luego de perder más de millón de votos en menos de un año y medio. Ese deterioro verificado en las urnas no se resuelve con penosos videos oficiales como el de la “Purga de trapitos”, emitido días atrás.

La mala praxis política del mileísmo explica, en buena medida, que Pullaro y otros gobernadores hayan avanzado en una alianza electoral para competir con fuerza en octubre, viraje que incluye la asunción de una posición dura en el Congreso, luego de haber respaldado casi toda la acción libertaria en 2024 y 2025. Plantear que la catarata de derrotas parlamentarias de las últimas semanas es una maniobra golpista del kirchnerismo se parece demasiado a una licencia poética.

Los episodios de violencia en las caravanas proselitistas de LLA, que pusieron en peligro la integridad física del propio presidente, completan un panorama desolador. El horno efectivamente está para que arranquen los bollos y no está claro que sean los zurdos quienes van a correr.