En el que fue el primer clásico olímpico, Los Gladiadores cayeron 25-23.
Y a partir de allí, con Argentina arriesgando todo en pos de descontar, jugando sin arquero, los brasileños empezaron a convertir de continuo ante un equipo albiceleste descontrolado al que solamente lo asistía el amor propio.
Pero promediando esa etapa final y luego que los brasileños alcanzaran una diferencia máxima de 12 puntos, algo inesperado teniendo en cuenta la paridad que existe entre ambos conjuntos, y sobre todo con los condimentos que tiene un clásico, el conjunto argentino «secó» el ataque de Brasil y le metió un parcial de 10-0 para quedar a dos tantos (23-21) con seis minutos en el reloj.
Convirtieron los brasileños a través de Gustavo Rodríguez y Ramiro Martínez volvió a achicar la diferencia a dos puntos cuando entraron en los últimos 35 segundos de partido, pero otra vez los «verdeamarillos» anotaron y el nuevo descuento de penal a 10 segundos del epílogo ya no alcanzó para nada.
Claro que la eliminación argentina, cuando aun resta una fecha para cerrarse el grupo, no está ligada pura y exclusivamente a su actuación de esta mañana de viernes en Tokio, sino a que el equipo dirigido por el español Manolo Cadenas también perdió los tres partidos anteriores: en el debut con Francia por 33-27, en su segunda presentación perdió 33-25 ante Alemania, y en su tercer juego la derrota fue frente a Noruega, por 27 a 23.
Lo que le queda por delante a Los Gladiadores para cerrar su participación en esta fase de grupos es el último enfrentamiento ante España, el próximo domingo 1 de agosto desde las 2.15 (hora argentina). Para los brasileños, en tanto, estará por delante jugarse la clasificación frente a Alemania en esa última jornada.
