Fábricas santafesinas, en tiempo de descuento
La actividad fabril provincial cayó 5,4% interanual en noviembre. Costos financieros, importaciones en alza y desplome automotor profundizan una crisis extendida.

La industria manufacturera de Santa Fe volvió a encender luces de alarma en noviembre de 2025. Según el último informe de la Federación Industrial de Santa Fe (Fisfe), la producción fabril provincial registró una caída interanual del 5,4%, en un contexto marcado por un deterioro generalizado que atraviesa a la mayoría de los sectores. No se trata de un traspié aislado: el 75% de las ramas industriales relevadas mostró retrocesos respecto del mismo mes del año pasado, confirmando que la crisis dejó de ser sectorial para convertirse en sistémica.
El dato mensual tampoco trajo alivio. El indicador desestacionalizado de producción se contrajo un 1,2% frente a octubre, una señal de que la pendiente descendente continúa incluso al descontar factores estacionales. En el acumulado de los primeros once meses del año, la actividad industrial exhibió una recuperación apenas del 2,3%, concentrada casi exclusivamente en el primer semestre. Desde julio en adelante, el escenario cambió de signo: el segundo semestre mostró un claro deterioro que terminó de consolidarse en noviembre.
La comparación histórica resulta todavía más elocuente. Entre enero y noviembre de 2025, el índice de producción industrial de Fisfe se ubicó un 8,2% por debajo del nivel alcanzado en 2022, un año que ya hoy funciona como referencia de una industria más activa y con mayor dinamismo. Aun con la leve mejora del inicio de 2025, la industria santafesina no logró recuperar el terreno perdido en los últimos tres años, de acuerdo con el análisis de la entidad que preside Javier Martín.
El mapa sectorial del derrumbe explica buena parte del resultado global. En noviembre, los mayores impactos negativos provinieron de los vehículos automotores, que restaron 1,28 puntos porcentuales al índice general y registraron una caída interanual estrepitosa del 61,2%. Le siguieron la maquinaria agropecuaria (-16,3% interanual), los productos de metal y servicios de trabajo de metales (-18,1%) y las autopartes (-20,0%). Se trata de actividades estrechamente vinculadas a la inversión, el crédito y la demanda interna, hoy fuertemente deprimidas.
Del otro lado del mostrador, algunas ramas lograron amortiguar parcialmente la caída general. La molienda de oleaginosas aportó 0,47 puntos porcentuales positivos, con un crecimiento interanual del 2,3%; la industria siderúrgica sumó 0,24 puntos y redondeó +2,6% interanual, y los productos lácteos 0,23 puntos en noviembre y +3,6%, respectivamente. También mostraron desempeños positivos las carrocerías y remolques (+4,4%) y el papel y productos de papel (+1,8%). Sin embargo, estas mejoras resultaron insuficientes para revertir el saldo negativo del conjunto.
El deterioro no sólo se expresa en los niveles de producción, sino también en la difusión de la crisis hacia todo el aparato industrial. En el segundo semestre de 2025, el indicador de difusión industrial promedió un 66% entre julio y noviembre, lo que significa que dos de cada tres ramas industriales atravesaron caídas en su nivel de actividad. La crisis dejó de ser un fenómeno concentrado y pasó a ser una constante transversal.
Entre los factores que explican este desempeño, Fisfe señala el sostenimiento de altos costos financieros, que encarecen el crédito y frenan decisiones de inversión; la debilidad de la demanda interna, en particular en sectores como la construcción, donde la superficie autorizada cayó 9,7%; y un frente externo cada vez más adverso.
Las exportaciones de manufacturas de origen industrial (MOI) con origen en Santa Fe retrocedieron 7,2% en volumen en los primeros once meses del año, aunque con una suba del 2,7% en valor, lo que refleja más un efecto precios que un aumento real de cantidades.
A contramano de la producción local, las importaciones crecieron con fuerza. En 2025, las compras externas de bienes de consumo se expandieron un 43,1%, mientras que las correspondientes a vehículos automotores de pasajeros se dispararon un 206%. Este desacople entre producción estancada e importaciones en alza resulta particularmente perjudicial para el entramado fabril santafesino, que enfrenta competencia externa en un contexto de caída de la demanda y altos costos internos.
El impacto social de este proceso ya es visible. De acuerdo con datos de la Superintendencia de Riesgos del Trabajo, entre diciembre de 2023 y septiembre de 2025 la cantidad de empleadores industriales asegurados en Santa Fe se redujo en 279 casos (-4,7%), mientras que el número de trabajadores cubiertos cayó en 7.428 personas (-5,2%). A nivel nacional, la tendencia es similar: el empleo industrial registrado acumula 19 meses consecutivos de caída interanual y perdió 46.200 puestos desde diciembre de 2023. Es decir, la base empresarial y laboral sigue en contracción.
Los sectores más golpeados en términos de empleo son textiles, confecciones, cuero y calzado (-13,2%), metalmecánica (-5,9%), madera y papel (-5,6%) y automotores y neumáticos (-5,5%). Las PyMEs, columna vertebral de la industria provincial, atraviesan una situación crítica: durante el tercer trimestre de 2025 su producción cayó 4,1% y el empleo se redujo 4,6%.
Las conclusiones del informe son contundentes. En noviembre, la actividad industrial habría caído en torno al 6% interanual y 1% mensual en términos desestacionalizados, incluso considerando que hubo menos días de actividad por feriados. La industria vinculada a la construcción aparece como una de las más castigadas, con niveles productivos más de 20% por debajo de los de 2022/23 y una demanda interna que no logra recomponerse.
Con una industria nacional estancada en niveles del cuarto trimestre de 2024 y todavía un 10% por debajo de los registros de 2022/23, Santa Fe enfrenta un escenario complejo. La heterogeneidad sectorial persiste, pero el denominador común es la fragilidad.
