El Gobierno de Javier Milei enfrenta una oleada de críticas y burlas internacionales tras su reacción al éxito del streaming del Conicet, que capturó la atención mundial con el descubrimiento de una estrella de mar apodada «culona» y un peculiar pepino de mar violeta conocido como «Batatita».
Medios estadounidenses y franceses se hicieron eco de la controversia, exponiendo la hostilidad del oficialismo libertario hacia el organismo científico que, desde la llegada de Milei al poder, ha sido blanco de ataques y recortes presupuestarios.
El streaming, transmitido desde una expedición a 3000 metros de profundidad frente a las costas de Mar del Plata, se convirtió en un fenómeno viral al mostrar criaturas marinas como la estrella de mar, comparada con un personaje de Bob Esponja, y «Batatita», un pepino de mar sin cerebro que expulsa sus intestinos por el ano como mecanismo de defensa.
La transmisión, que fascinó a millones de argentinos y espectadores globales, desató la furia de los sectores más radicales del oficialismo, incluyendo al influencer conocido como «El Gordo se la Dan» y otros trolls libertarios, algunos de ellos funcionarios públicos.
«Vamos a tener que reventar todo», exclamó Dan en redes sociales, abrumado por el impacto mediático del Conicet, una institución que el Gobierno busca desmantelar desde 2023 con recortes drásticos y discursos estigmatizantes contra la ciencia.
The New York Times, en una nota titulada «La estrella de mar, el presidente de Argentina y el frenesí submarino», describió con tono sarcástico cómo los seguidores de Milei canalizaron su desprecio hacia estas criaturas marinas, llegando incluso a acusar a «Batatita» de ser «peronista», en alusión al movimiento opositor.
La nota destaca la paradoja de un gobierno que, mientras promueve una agenda de «modernización», ataca a una institución científica que logra proyección global con recursos limitados.
«Cuando los moluscos entraron en el debate público, los partidarios de Milei dirigieron su ira hacia los recién descubiertos habitantes del fondo del mar», señaló el diario neoyorquino, subrayando la absurdidad del conflicto.
Por su parte, el canal France TV dedicó un segmento a la expedición del Conicet, destacando que «Javier Milei está en guerra con la ciencia».
El presentador remarcó el entusiasmo colectivo en Argentina por la transmisión, que contrastó con la postura beligerante del gobierno.
«Hace una semana que todos los argentinos están fascinados con esta expedición», afirmó, mientras imágenes de las criaturas marinas se alternaban con críticas al desfinanciamiento del sector científico.
La reacción del oficialismo no solo expuso su intolerancia hacia los logros del Conicet, sino que también alimentó un bochorno internacional. La viralidad del streaming, lejos de ser celebrada como un hito científico, fue interpretada por los libertarios como una afrenta.
Los influencers alineados con el gobierno, intensificó sus ataques en redes sociales, ridiculizando el descubrimiento y acusando al organismo de «despilfarrar recursos».
Sin embargo, estas declaraciones solo sirvieron para amplificar las críticas globales, que señalan la incoherencia de un gobierno que, mientras pregona la libertad, busca asfixiar a una institución clave para el desarrollo nacional.
El caso de la «estrella de mar culona» y «Batatita» no es solo una anécdota pintoresca: es un reflejo de la profunda grieta entre un sector político que desprecia el conocimiento científico y una sociedad que, a pesar de las adversidades, celebra los logros de sus investigadores.
Mientras el Conicet sigue resistiendo los embates del ajuste, la comunidad internacional observa con perplejidad cómo un gobierno convierte un hito científico en una batalla cultural.
