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Cañuelas: El macrismo extrajo un angiógrafo y avanza el desguace total del hospital Néstor Kirchner

POR: MÓNICA GALVÁN

Funciona en un 15 por ciento de la capacidad operativa sanitaria y va camino al desmantelamiento total. Son 25 mil metros cuadrados de construcción terminada y entregada en 2015. Es la mayor obra de infraestructura de la región creada para sanear la problemática de salud de los habitantes provocada por la contaminación de las aguas de la Cuenca Matanza Riachuelo. Tiene ciento cincuenta camas y solo se ocupan ocho. Costó 600 millones de pesos. Se trata del hospital regional de la Cuenca Alta Néstor Kirchner ubicado en el partido de Cañuelas. Un gigante en estado terminal al que la política sanitaria provincial y nacional despojó lentamente de aparatología y quitó presupuesto.

En el 2008 los daños en la salud de la comunidad provocada por la contaminación del Riachuelo fue llevado a la Justicia por un grupo de vecinos que presentaron una demanda, reclamando la recomposición del ambiente y la creación de un fondo para financiar el saneamiento. Se lo conoció como el Fallo Mendoza mediante el cual la Corte Suprema de Justicia de la Nación determinó que los distritos aledaños a la cuenca (Cañuelas, San Vicente, Marcos Paz, Las Heras y Presidente Perón), los gobiernos nacional y provincial y las empresas vecinas serían los responsables de llevar a cabo las acciones y obras de saneamiento de la Cuenca Matanza Riachuelo. Con ese fallo se constituyó también el ACUMAR, la Autoridad de Cuenca Matanza Riachuelo. Y cumpliendo con lo dispuesto por la ley, nace la mole de cemento hoy prácticamente vacía.

“El hospital fue entregado por la presidente Cristina Kirchner en el 2015 pero nunca se hizo la apertura pese a que estaba en un 95 por ciento de operatividad. En el 2016 hubo cero actividades. Nada. El año pasado hubo solo ochenta pacientes internados lo que cualquier hospital lo hace en una semana. Y recién el lunes de la semana pasada se hizo la primera cesárea”, contó a REALPOLITIK el subsecretario de Salud municipal, Gustavo Pascuas.

“Este es un hospital judicializado porque no funciona. Esperamos que a través de la Corte Suprema pueda ayudar a que se aceleren los plazos de apertura. No es una decisión de gobierno. La Justicia determinó que se construya y ahora hay que hacerlo funcionar y eso es lo que estos muchachos –por el gobierno de Cambiemos- no entienden. No están operativizando en forma adecuada”, dijo el médico.

Terminado el hospital, Pascuas fue designado miembro del cuerpo médico del hospital pero, más tarde, resultó expulsado por declaraciones a la prensa sobre la situación judicial del nosocomio que no cayó bien al gobierno. Es que el hospital Cuenca Alta está en manos de la Corte Suprema de Justicia debido a la demora que lleva su apertura y además porque en diciembre pasado el angiógrafo fue trasladado al hospital San Juan de Dios, sin ninguna explicación y violando la decisión judicial que fija la inmovilidad de los recursos materiales que se haya en el mismo. Se trata de un equipo de avanzada para el diagnóstico por imagen del comportamiento de los vasos sanguíneos que no son visibles mediante la radiología convencional.

“A pesar de que hay un pedido de la Justicia de que no se mueva nada, al angiógrafo se lo llevaron de prepo. Vinieron en un camión en diciembre y se lo llevaron según ellos (el ministerio de Salud bonaerense) a cambio de un resonador que nos van a entregar pero hete aquí que el resonador ya lo teníamos autorizado dentro de los aparatos que debía tener el hospital. Es decir, nos sacan un angiógrafo a cambio de nada. Ni siquiera lo dejaron en un hospital de la Cuenca que es lo que hubiera correspondido”, dijo Pascuas.

Así las cosas, el futuro del hospital es por lo menos incierto. “No hay un plan operativo para el 2018. No hay nada. Ni siquiera incorporaron los consultorios externos que son de bajo costo. Hay profesionales contratados pero no están funcionando los consultorios entonces los pacientes que se van de alta no vuelven a ser atendidos como ocurre siempre que se da alta, donde las dos o tres primeras consultas se realizan en el propio hospital. Es decir, no hay seguimiento. Esta bastante desprotegido el paciente. Solos hay ocho camas de neo-maternidad. Funciona algo de laboratorio e imágenes pero nada más. No hay guardia externa. Los tres ejes del hospital son: traumatología y accidentología, está en cero funcionamiento; materno-infantil está al 30 por ciento funcionando y la epidemología y toxicología, que también está en cero. Ni siquiera está instalado”, explicó Pascua.

En los primeros días de febrero la situación del Cuenca será tratado en audiencia en el Juzgado Federal de Morón “Es para recuperar el angiógrafo y pedir por la apertura. Ya que desde la política no podemos hacer nada, vamos a recurrir a la Justicia para que la población tenga su servicio”, dijo el funcionario y detalló -entre las anormalidades-  que en el año 2017 el presupuesto fue de 600 millones y se ejecutaron 110 millones. “Habría que preguntarle al ministerio de Salud dónde está la plata que falta”, destacó.

Según pudo saber REALPOLITIK, este año están imputados 120 millones de pesos de presupuesto y no hay proyecto de abrir el hospital. Judicializar la salud del vecino permite visibilizar la nefasta política sanitaria, el vaciamiento que transitan los hospitales públicos y el desinterés y desvalorización de las conquistas sociales obtenidas por sobre los colores partidarios de los gobiernos de turno.

Tan indignante como sugestivo. Cuando los vecinos de Cañuelas vieron partir el angiógrafo en el inmenso camión enviado por el ministerio, el único intendente -de los cinco que integran la Cuenca-, que estuvo a favor del traslado fue Mauricio Gómez, el mandatario de Cambiemos en San Vicente. Una aprobación cómplice al favor de haber logrado “colar” a Alberto Spala como director del Cuenca. Amigos son los amigos.

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