Policiales

Cómo funcionaba el mecanismo de “sustracción de caudales” con el combustible de los patrulleros

El fiscal Caterina imputó este martes a 13 policías y 4 civiles por cochecho, peculado y defraudación agravada. Estima que se quedaban con $45 millones por mes de dinero del Estado.

Trece policías y cuatro civiles fueron imputados este martes por el fiscal José Luis Caterina por conformar una red acusada de “haber sustraído caudales pertenecientes al Estado de la provincia de Santa Fe destinado al pago de combustible” para patrullas de la fuerza de seguridad en Rosario, mediante dos modalidades: sobrefacturación de cargas de nafta y “facturación fantasma” de vehículos que, en algunos casos, estaba declarados como fuera de servicio. El representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA) estimó el perjuicio para el Estado en 45 millones de pesos mensuales a través de esas presuntas maniobras defraudatorias.

La investigación no sólo cuenta con la comparación de los registros de los GPS de los móviles y las planillas de carga de combustible y su contraste con la facturación, sino que también tiene intervenciones telefónicas a los dueños y empleados de la estación de servicios Puma ubicada en Ovidio Lagos al 3900, cuyo nombre de fantasía es Gas Auto Tiferno SA, que dan cuenta los supuestos pagos millonarios a los policías.

La pesquisa, que se inició en julio del año pasado por una denuncia anónima, incluyó tareas de inteligencia sobre la estación de servicios Puma, en la que personal de Asuntos Internos filmó y fotografío a jefes policiales y otros uniformados entrando y saliendo cada 15 días del comercio, con sobres de papel madera. Para el fiscal, eso sería prueba del pago y el cobro de coimas.

Tras la presentación por parte del fiscal de las evidencias y las calificaciones de cada uno de los acusados, el juez de la audiencia, Gustavo Pérez Urrechu, estableció un cuarto intermedio hasta este miércoles, cuando Caterina pida las medidas cautelares, es decir, la prisión preventiva de los imputados.

Los acusados son los jefes y efectivos policiales Gerardo R., jefe de Garage de la URII; Rodrigo D., jefe de la Secretaría Privada de la Unidad Regional II, Fabián F., titular de la sección Caballería y Perros; Juan Pablo P., jefe de la Brigada de Orden Urbano (BOU); Mario B., subjefe de esa sección; Juan Alberto V., responsable del combustible para Brigada Motorizada.

La lista se completa con Nancy P., jefa de Sección Ficheros de la División Personal y pareja de otro de los imputados; Franco C., encargado de logística de la PDI; Javier A., del Cuerpo Guardia Infantería (CGI); Jorge D., responsable del combustible de División Logística; Fernando C., del Grupo Táctico Multipropósito; Sergio Darío L., encargado del combustible el Comando Radioeléctrico de Rosario.

Además, el fiscal acusó como engranajes indispensables de las maniobras a cuatro civiles -los dueños y empleados de la estación de servicio Puma- identificados como Mónica B., María Fernanda D. F., Oscar C. y Daniel R., sin cuya cooperación, dijo Caterina, no hubiese sido imposible la comisión de los presuntos delitos.

Caterina dijo durante la audiencia que existió una “doble modalidad defraudatoria” que consistía en “la sobrefacturación de carga real y la facturación de cargas y tickets jamás presentados”. Y agregó que “para completar la maniobra con los funcionarios policiales encargados de la administración de la carga de combustible, concentraban las tarjetas de débito llamadas Visa Flota”.

De acuerdo a la reglamentación vigente, establecida en 2018 con el fin de que no se “robara” combustible con los patrulleros, la tarjeta Visa Flota “debía quedar en cada móvil y a disposición del conductor para facturar al momento de la carga, y no en otro momento”.

Sin embargo, cuando Asuntos Internos allanó la semana pasada la vivienda de Juan Alberto V, responsable de combustible de Caballería, le encontró 372 tarjetas en su poder. A Sergio L, el responsable de la nafta del Comando, le secuestraron 206 tarjetas Visa Flota y a Franco C., de la PDI, le hallaron 47 plásticos en su vehículo.

Consumos problemáticos

Tras la denuncia anónima que recibió el fiscal, en julio del año pasado, solicitó un relevamiento del combustible utilizado por la flota de la Policía de Rosario en agosto. Allí encontró los primeros rastros de la presunta defraudación: 85 móviles que figuraban en los registros como fuera de servicio habían hecho carga de combustible, bajo la modalidad “fantasma”, como la describió.

En busca de más evidencias, Asuntos Internos le colocó -sin que los otros policías supieran- un GPS a una camioneta que no lo tenía. Durante un mes el vehículo registró gasto de combustible por $252.000, pero el GPS arrojó que “no había salido de la Jefatura de Policía”. En febrero de este año repitieron la práctica con un móvil de la sección Caballería “que cargó $225 mil sin que haya registro de su paso por la estación de servicios”, precisó el fiscal.

Caterina también reveló que tickets firmados por el encargado de la BOU llegaron a $1,4 millón en un vehículo que era utilizado por su esposa, también policía, de la División Judiciales. “En febrero pasado hay registros de dos cargas de combustible por día”, añadió sobre el mismo caso.

Las escuchas

Con esa información, el fiscal solicitó la intervención de los teléfonos de los dueños y empleados de la estación de servicios Puma de Ovidio Lagos al 3900. Eso permitió establecer que el retorno se hacía, de acuerdo a la investigación, mediante supuestos pagos quincenales que los mismo jefes policías o responsables de las áreas de combustibles pasaban a buscar por el comercio.

El representantes del MPA acusó a los civiles de “haber pagado dádivas a diferentes dependencias de la Policía” mediante la “entrega de dinero quincenal a principio y mediado de mes, en efectivo y en sobres de papel madera a plena luz del día”. Los servidores públicos iban “a veces vestidos de civil y otras con uniforme” policial.

Una de las conversaciones grabadas entre Mónica, dueña de la Puma, y Daniel, empleado administrativo, dice lo siguiente:

–Me falta lo de Moto (por Motorizada), tiene que venir, y falta el de Caballería. ¿Uno y pico era?

–Yo el sábado le di 100, así que quedan 900 y pico.

Para la Fiscalía, no hay dudas de que se trata del dinero pagado en forma de coimas a los policías. En otra llamada, Daniel se sorprende del crecimiento de combustible del Comando Radioeléctrico, luego de que el Ministerio de Justicia y Seguridad aumentara en 25 millones la partida para nafta. “El Comando está cargando casi 5 millones por día”, dice el administrativo.

Y otra conversación:

–Del más gordo me quedan 4 palos. (por lo que supuestamente falta pagar)

—¿Se debe haber ido contento?

—Sí, me dijo que con eso paraba un poco la bronca.

En enero y febrero, con esa evidencia reunidas, el fiscal y Asuntos Internos decidieron realizar tareas de inteligencia en la estación de servicios. De allí surgen las fotografías y filmaciones de los jefes y empleados policiales yendo al comercio cada 15 días -que en algunos casos coinciden con las escuchas de los empleados preparando los sobres con dinero- y retirándose con sobres papel madero o paquetes, según detalló Caterina.

 

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