Muchos diarios en distintos países han creado secciones en las que se verifica la veracidad de afirmaciones de personalidades públicas o dirigentes políticos. Algunos lo grafican con una ilustración de Pinocho, cuya nariz crece tanto como se aleja de la verdad en lo que dice. Versiones conjeturales, mentiras deliberadas siempre existieron. Pero en lo que va de este siglo, y en coincidencia con la expansión de las redes antisociales, la sustitución del papel por la pantalla y el ciclo informativo continuo, se ha instalado el reino de la posverdad. Los medios periodísticos tradicionales se presentaban como un seguro contra esa desviación, con un editor responsable, sucesivos controles antes de publicar, y una relación de confianza entre el medio y su lectorado.
El virus desinformativo
Como la gripe aviar, la Covid o el ébola, este virus desinformativo se contagió a los medios tradicionales que, en países desregulados como la Argentina, forman pools que además del diario incluyen al menos señales de noticias por cable, pero en muchos casos también canales de televisión abierta, agencias de noticias, y en casos extremos inversiones en bienes primarios o industriales y en todo tipo de servicios. Los quioscos sobreviven atiborrados de ofertas, bebidas alcohólicas con un juego de copas, utensilios de cocina que simulan marcas clásicas, como los cuchillos Soklingen, acompañados de unos fascículos elementales con recetas obvias, y antes los radiograbadores Fony (casi una confesión, porque en inglés, falso se dice phony). La verdad ha dejado de importar. Sólo vale el impacto inmediato de un título estridente. El editor de un portal especializado en títulos como «Fulano destrozó a Mengana y ardieron las redes» seguidos por breves notas que con suerte aluden a las personas tituladas, me explicó que eso produce clics, que elevan la inserción del medio y su mercabilidad. La digitalización de las señales audiovisuales ha multiplicado por cuatro (si no estoy atrasado en el número) las señales por canal. Si a esto se suma el streaming, cualquiera con una mínima inversión puede convertirse de receptor en emisor y pudrir miles de cabezas por hora.
Hace ya años, Carlos Ulanovsky, en una de sus imprescindibles investigaciones sobre la radio, había señalado la degradación que implica el modo de producción que desplazó a las tradicionales contrataciones: la radio le cede, o le alquila a bajo precio el espacio a un periodista, que debe encargarse de vender la publicidad que lo sustente. Esto conspira contra la separación entre la redacción y la oficina de publicidad. Estos son términos pomposos. En la actualidad hay medios donde todo es virtual y ni siquiera existe una oficina donde se reúnen los periodistas.
¿Cuánto es un PBI?
Como no hay una vacuna universal contra este virus, además de los periodistas se contagian los políticos, y el más gritón y desvergonzado puede llegar más lejos y más rápido. El mejor ejemplo, hasta ahora, es el Presidente Javier Milei, que cada vez que habla saca a un millón de argentinos de la pobreza. Esta semana llegó a 14. ¿Qué hará cuando se acerque a 50 millones? En una entrevista reciente uno de sus guacamayos mediáticos preferidos dijo que a Milei lo enoja la “hipocresía” y “asimetría” de los medios para abordar asuntos de mayor o menor envergadura. El Presidente se pregunta: «¿Es justa la carnicería que están haciendo con Adorni, los mismos que se fumaron varios PBI?». El Producto Interno Bruto de 2023 fue de 650.000 millones de dólares. «Varios» significa no menos de 3: 1.950.000.000.000. ¿Vos sabés cómo se lee ese número?
El Producto Interno Bruto más bajo entre 2003 y 2023, fue de 128.000/142.000 millones de dólares, en el año 2003. El año de mayor inversión nacional, provincial y de empresas públicas, fue 2014/15, de entre 25.000 y 30.000 millones de dólares. Esto significa que si los gobiernos nacionales y populares detestados por Milei no hubieran realizado una sola de las inversiones presupuestadas y hubieran guardado los 30.000 millones de dólares de ese último año en una cartera Louis Vuitton, no se hubieran quedado con más de una cuarta parte del PIB más bajo de las dos últimas décadas. «Se fumaron varios PBI», dice lo más tranquilo el Presidente economista.
Cuando las expectativas sobre la posible reelección de Milei eran altas, rara vez el Presidente y su entorno la mencionaban. Ahora que se ha puesto en duda, por el crecimiento de las opiniones adversas al gobierno, funcionarios de primer nivel lo consideran inevitable y fingen despreocupación. El principal de ellos, Luis Caputo, Ministro de Economía. Al mismo tiempo, da por sentado un descomunal crecimiento de la economía. Se basa para ello en los datos oficiales del mes pasado, donde hubo un modesto crecimiento en 14 de los 15 sectores que mide el EMAE del INDEC. Sólo decayó Administración pública y defensa, planes de seguridad social de afiliación obligatoria. Pero eso ocurrió por primera vez, luego de casi un año en que sólo crecieron los sectores agricultura, ganadería, caza y silvicultura; explotación de minas y canteras; e intermediación financiera. Y las primeras mediciones de mayo ya detectan nuevas caídas, lo cual hace previsible el regreso del serrucho. Lo mismo ocurriría con el IPC. Ese es tal vez el dato más relevante, porque el fenómeno que se observa en torno del mileismo es que aun cuando el 2% al que aspira el gobierno sigue siendo alto, mientras no siga subiendo y aun cuando el poder adquisitivo de los salarios no cese de deteriorarse, se mantiene la imagen de estabilidad, por la comparación con los momentos de hiperinflación del pasado. Los últimos meses trajeron una novedad aciaga para Milei: que la mayoría ha dejado de responsabilizar al anterior gobierno por la mala situación económica y fija su mirada crítica en el actual. Esto por ahora no tiene un paralelo electoral, pero las curvas ya se rozan, mientras también se incrementa el rechazo a los episodios de corrupción que rodean a los Hermanos Milei y sus principales colaboradores. El fin de semana se conoció el balance cambiario del Banco Central: las personas físicas compraron 3.600 millones de dólares, un fuerte indicio de dolarización y fuga, mucho antes de las fechas electorales. Cuando concluya la liquidación de la soja, eso puede ser un tembladeral.
Chirolas
Pero en el mismo Latam Economic Forum, que organiza el asesor presidencial Darío Epstein, Milei no llegó a los niveles forzados de euforia de su ministro y dijo que «la estabilidad monetaria y el orden macro no son el motor del crecimiento». Caputo había dicho que estaban llegando las inversiones y que los datos prevalecen sobre el relato. Pero las estadísticas recientes de la OCDE, colocan a la Argentina como el país con menor Inversión Extranjera Directa (IED) entre las principales economías latinoamericanas, superada no sólo por Brasil y México, sino también por Chile, Colombia y Costa Rica, con estos valores para 2025:
- Argentina: USD 3.134 millones
- Brasil: USD 76.877 millones
- México: USD 40.871 millones
- Chile: USD 13.152 millones
- Colombia: USD 11.462 millones
- Costa Rica: USD 5.733 millones
Ante 300 empresarios, el Presidente acusó a la izquierda y los periodistas de asustar a la gente: «Nunca se vio un ataque tan desproporcionado e injusto hacia un gobierno», dijo. La estimación más favorable a la economía y a su relación con la evaluación electoral no provino del gobierno, sino del saltimbanqui Antonio Aracre, ex presidente de la semillera china Syngenta y ex jefe de asesores del Doctor Fernández. Según Aracre los buenos resultados del EMAE avalan un cambio cultural, porque la gente común ya no se traga el populismo. Pero en junio de 2022, luego de la firma del acuerdo con el FMI, el entusiasta Tony Aracre fustigó a quienes no ven que “los números generales de la economía están que vuelan”. Está entre quienes no vieron venir a Milei y hoy lo perciben invencible. Un ciego con buena vista.
Hoy más que nunca es imposible entender la política argentina sin considerar el contexto internacional. Ya era cierto en la época de las carabelas, como tan bien expusieron en su Historia argentina Aldo Ferrer, y Josep Fontana en su Historia de España. Pero ahora hay que ser ciego y sordo para no advertirlo. Además, un Presidente de Estados Unidos tan locuaz como Donald Trump alerta a los distraídos. En 2018 fue Maurizio Macrì quien reveló que el interés de Trump por asegurar que la Argentina siguiera siendo PROcaz había facilitado el stand by con el FMI. Esta vez fue Trump quien hizo explícito el vínculo entre el auxilio anunciado por su Ministro de Economía Scott Bessent. Trump dijo que su apoyo a la Argentina se mantendría solo si Milei ganara las elecciones de medio término. También apoyó en forma abierta al ahora Presidente de Honduras, Tito Asfura. Pero ahora faltan cinco meses para la renovación legislativa en Estados Unidos, y la posición de Trump es la peor desde que The Economist sondea al electorado con método científico. Esto es, desde hace 17 años.

Su índice neto de aprobación es de -24. En parte esto se debe a la guerra contra Irán. Su índice neto de aprobación en política exterior es de -20. Pero mucho peor es el resultado por el manejo de la economía. Para tres cuartas partes de los estadounidenses es regular o malo, y el 63% ve que empeora. La revista británica tiene un modelo de pronóstico, según el cual la probabilidad de que los demócratas logren el control de la Cámara de Representantes es de 9 sobre cada 10, mientras el Senado sigue muy reñido.
La letra chica del FMI
La voluntad de Trump impuso que se aprobara la última revisión técnica del FMI al Acuerdo de Facilidades Extendidas de la Argentina, pese a que no había cumplido con sus condiciones, pero no pudo evitar que la tecnocracia fondomonetarista destruyera en las notas al pie de su informe el relato argento, comenzando por la fantasía superavitaria. Tal como venían diciéndolo los columnistas y colaboradores del Cohete, Caputo y Bausili barren bajo la alfombra lo que no tienen con qué pagar y lo dejan allí, engrosando la deuda con intereses que se suman al capital. El Fondo detectó que en vez de un superávit financiero del 0,2%, la Argentina tiene un déficit de 0,8%. Aun antes de que Trump juegue su pulseada electoral, el FMI le está exigiendo a Milei que levante y limpie la alfombra, que mejore su posición de reservas y se ponga al día con todos sus compromisos. Esto implicaría un ajuste adicional del 1% del PIB, que de sólo nombrarlo empieza a generar crujidos.
Los Hermanos Milei han demostrado respecto de Trump una afinidad/entrega (tache lo que no corresponda) tan absoluta, que su colapso los dejaría a la intemperie. En la city de Buenos Aires cualquier referencia a este momento incluye la frase «la corrida del 3 de noviembre» y se sobrentiende que, en tal caso, no habría ayuda posible de Washington. Trump se realizó el tercer chequeo completo en los últimos 13 meses, cuando el maquillaje no alcanza para tapar los moretones en sus manos y trascienden la hinchazón en sus pies y otros achaques propios de la edad. Milei le está ganando a Trump, porque sacó de la pobreza a 13 millones y Trump solo puso fin a 10 guerras, pero todas esas pompas de jabón pueden estallar en cualquier momento.
Verdad y consecuencia
Trump mantiene por ahora el control de su partido y los candidatos que apoyó se impusieron en las internas republicanas en distintos estados, incluyendo al ex fiscal ultraderechista de Texas Ken Paxton. Pero otra cosa será medirse con los demócratas, como el rival de Paxton, el pastor progresista de 34 años James Talarico. Esta vez la senectud y las extravagancias están del otro lado de la raya. El Vicepresidente J. D. Vance parece en mejores condiciones para lo que venga después que Marco Rubio, que impulsa el paso en falso en Cuba, en buena medida por razones personales. Expertos internacionales en defensa sostienen que los avances tecnológicos favorecen a los países más débiles en una confrontación con las grandes potencias, y citan los ejemplos de Ucrania frente a Rusia, que no pudo someterla en cuatro años, y de Estados Unidos con Irán, que aferró a Trump en el estrecho de Ormuz, a pesar de haber perdido a la totalidad de su alta dirigencia política y militar.
La columnista del Cohete Lucka Glezer ve dos dimensiones de una eventual derrota legislativa de Trump. Una global, mientras en todo el mundo crece el temor por los efectos de una estanflación. Al mismo tiempo crecen en Estados Unidos la inflación, los pedidos de seguro de desempleo y la desaceleración del crecimiento. La debilidad política del gobierno en una coyuntura económica muy exigente lleva al recalibramiento de tasas, modificación de flujos financieros y percepción de riesgo a escala global. De producirse esa consecuencia, que dejaría sin respaldo político a Milei y su intrépida aventura económica, su programa quedaría sometido al bombardeo de los agentes económicos locales, que tienen capacidad real de dolarización fuerte. Pero antes de noviembre viene julio, cuando el gobierno debe enfrentar vencimientos para los cuales aún le faltan 1.000 millones de dólares. El gobierno contaba para ello con unos 5.000 millones de dólares de organismos multilaterales. Pero hasta ahora no aparecen, por lo cual el Timbero en Jefe está tanteando reemplazarlo por un repo bancario. Si llegara a concretarse, lo cual de ninguna manera es seguro, sería con tasas más altas y colaterales mucho más pesados. La ventaja que por ahora compensa a Milei es que la oposición encabeza las encuestas cuando se pregunta por partidos, pero no tiene candidato, y ninguno de los que se han lanzado hasta ahora tiene una personalidad fuerte y atractiva que llene el vacío que la derecha logró crear con la exclusión de CFK.

Hasta ahora los Hermanos Milei han seguido a Estados Unidos en su política global. La pregunta es qué pasará si se acentúa la prioridad de Trump por lo que ellos llaman el Hemisferio Occidental. Este año, por primera vez ha habido una intervención militar del US Army en Sudamérica, con los bombardeos a Venezuela y el secuestro el 3 de enero de su Presidente, Nicolás Maduro. Entonces se estableció una inédita cooperación entre atacantes y atacados. El gobierno prescindió de Maduro y siguió controlando los resortes del poder institucional. Pero la Presidenta interina Delcy Rodríguez y su hermano Jorge, que preside la Legislatura, reciben instrucciones de un mensajero de Estados Unidos, que el diario Washington Post denomina «el virrey no oficial de Trump en Venezuela». La vieja oposición al chavismo no ocupa el lugar que esperaba. Trump desechó rudamente a María Corina Machado y su premio Nobel de la Paz, que ella le entregó en la Casa Blanca: «Es una mujer muy amable pero no cuenta con el apoyo ni el respeto dentro del país”, le agradeció.
El virrey es un viejo conocido de la Argentina: el estadounidense de padres cubanos Mauricio Claver-Carone, encargado de Subamérica en el Consejo de Seguridad Nacional de la primera presidencia de Trump y primer norteamericano que presidió el Banco Interamericano de Desarrollo. De allí fue expulsado por su relación íntima con la ejecutiva Jésica Bedoya, una funcionaria de la CIA que él llevó al BID, y a la que le aumentó el sueldo más allá de toda norma. La describe como su compañera de vida.
Claver-Carone señala como conspirador en su contra al Doctor Fernández, que quería poner al frente del BID a Gustavo Beliz. Pero la denuncia contra él en el BID la presentó el esposo de Jésica Bedoya. Al estilo de Santiago Caputo aquí, Claver-Carone no tiene un cargo en el gobierno estadounidense, pero nadie duda que es el hombre de Trump en la región.
Una nota firmada por algunos pesados del Washington Post, como Karen DeYoung y Anthony Faiola, además de Samantha Schmidt y Samuel Oakford, cuenta que horas después del secuestro de Maduro, el secretario de Estado Marco Rubio llamó por teléfono a la Vicepresidenta Delcy Rodríguez, la segunda al mando de Maduro. También estaban en la línea Jorge Rodríguez en Caracas y Claver-Carone en Estados Unidos. Por lo común, Claver-Carone opera por teléfono desde su hogar y oficina en el sur de Florida, desde donde designa vencedores y perdedores entre quienes aspiran a invertir en el rejuvenecimiento de la industria petrolera venezolana. Claver y Jésica Bedoya manejan el Latin America Real Assets Opportunity Fund, el Fondo LARA, con negocios en El Salvador, México y Paraguay. Desde allí avalaron la elección de la firma financiera Centerview Partners, con sede en Nueva York, para participar en la reestructuración de la deuda venezolana de 170.000 millones de dólares. Bedoya viajó varias veces a Caracas, donde dijo que se reunió con Delcy Rodríguez. Pero Lara no tiene inversiones en Venezuela, dice Claver-Carone.

Conector y comeniños
Ante el Washington Post, Claver-Carone se presentó como un «conector», al que ambas partes recurren por su profundo conocimiento de los actores y la política tanto en Washington como en Caracas y se comparó con Jared Kushner, yerno de Trump y negociador en Medio Oriente. De una vanidad sin límites, bromeó: ‘¿Eres el Jared de Latinoamérica?’, me preguntan, y yo les digo: ‘No, Jared es el Mauricio de Medio Oriente’”. La oposición venezolana lo rebautizó Comeniños.
Para el Post, «esta nación rica en recursos se está convirtiendo en una neocolonia estadounidense. Bajo la presidencia interina de Rodríguez, el país ha evitado en gran medida convulsiones revolucionarias, mientras que un mercado sin ley bulle de empresas e inversores estadounidenses». Claver-Carone se esmera en aclarar que responde consultas pero no elabora políticas ni toma decisiones. ‘Eso obviamente les corresponde al Presidente y al secretario Rubio’, que para Venezuela ejerce el doble cargo de jefe de la diplomacia y encargado de la seguridad nacional».
Cuando no está con Bedoya en Lara, Claver-Carone ocupa el cargo de enviado especial del Departamento de Estado para América Latina, un nombramiento temporal de 130 días que no requiere la confirmación del Senado. Además de Venezuela, se ha ocupado de Cuba y de la política de deportaciones.
La pareja ayudó «como ciudadanos privados», a modelar una Venezuela post-Maduro y a forjar una nueva relación bilateral”. Su plan de tres fases —estabilidad, recuperación económica y transición política— que no pudieron negociar por el rechazo de Maduro cuando estaba en libertad, se va cumpliendo ahora. Los hermanos Rodríguez aceptaron su rol porque la alternativa era una nueva operación como la que depositó a Maduro en una cárcel en Nueva York. Al personal de carrera del Departamento de Estado se le ordenó que no interviniera en la política hacia Venezuela. Solo un pequeño círculo de personas, principalmente en la Casa Blanca, participa en la toma de decisiones sobre Venezuela.
Claver-Carone dijo que Delcy tiene el número de Marco Rubio y puede llamarlo o mandarle mensajes. Pero como el Secretario está muy ocupado, a menudo él hace de intermediario. Ni Mauricio ni Jésica tienen sueldo de Estados Unidos, y ella se negó a decir quién paga sus viajes a Venezuela. LARA tiene proyectos y no inversiones. Suena familiar, ¿no?
Jésica hace dedo
Aunque el 12 de febrero Jésica Bedoya viajó a Venezuela en el mismo chárter que dos ejecutivos de Centerview, Matthieu Pigasse y Charles Albinet, Claver-Carone y Bedoya dicen que ella sólo les pidió que la llevaran, porque también estaba en Caracas el Secretario de Energía Chris Wright. Pigasse respondió que «no hay absolutamente ningún papel de Mauricio Claver en nuestra tarea». Y Bedoya dijo que en su último viaje a Caracas manejó la entrega a Estados Unidos del empresario Alex Saab, próximo a Maduro, para ser juzgado por lavado de dinero.
El Washington Post deja el postre para el final. Claver-Carone dijo que su rol como contacto extraoficial está llegando a su fin, con la reapertura de la embajada, la estabilidad que asegura Delcy Rodríguez, la ausencia de elecciones previstas y el depósito en una cuenta del Citibank controlada por el Tesoro de Estados Unidos de la venta del petróleo venezolano. El propio Trump dijo que con la parte que se queda Estados Unidos ya se pagaron los gastos de la operación militar del 3 de enero. Claver-Carone dijo que Venezuela «está a punto de pasar de la primera fase del plan (estabilidad), a la segunda (recuperación económica).
Ahora la mirada de Washington se dirige a Cuba. Nada menos que el director de la CIA, John Ratcliffe, se reunió este mes en La Habana con el ministro del Interior, Lázaro Álvarez Casas, jefes de inteligencia cubano y Raúl Guillermo Rodríguez Castro, un nieto de Raúl Castro a quien llaman El Cangrejo.

La propia CIA difundió que Ratcliffe propuso abrir un diálogo económico y de seguridad, siempre que Cuba hiciera “cambios fundamentales” en su sistema político y económico y dejara de actuar como plataforma de potencias que Estados Unidos considera hostiles. Es decir, China. De lo contrario, se aplicaría la doctrina Maduro sobre Raúl Castro, retirado y de 90 años, pero símbolo viviente de lo que fue una revolución comunista que desafió a Estados Unidos durante 14 presidencias, desde Ike Eisenhower hasta Trump. Los cubanos afirman estar preparando la resistencia. Ratcliffe reforzó su mensaje incluyendo en la comitiva a uno de los operativos que acabaron con la vida de más de 30 efectivos del Ministerio, de los servicios de inteligencia y de las unidades militares cubanas que protegían a Maduro. Sólo en Cuba, que no tiene ni una gota de combustible para mantener activas funciones esenciales, se produjo una gran movilización de advertencia y repudio. El 29 de mayo, quien viajó a La Habana para continuar el diálogo fue el jefe del Comando Sur de Estados Unidos, General Francis L. Donovan, y el Viceministro Primero Jefe del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas Revolucionarias, General de Cuerpo de Ejército Roberto Legrá Sotolongo. Según informó el Granma, ambas delegaciones consideraron positivo el encuentro «donde se abordaron temas vinculados con la seguridad en torno al perímetro divisorio del enclave militar y estuvieron de acuerdo en mantener comunicación entre ambos mandos militares».

General Francis Donovan, jefe del Comando Sur.