Según el fiscal, se trataría de personal de calle que “utilizaba vehículos oficiales en determinados puntos de venta de comercialización de estupefacientes. En uno de los móviles había una cantidad considerable de dosis de cocaína”.

En relación a cómo operaba la banda, el fiscal detalló que las ordenes se emitían desde la cárcel de Coronda, e iban dirigidas a un grupo de personas que se dedicaban a la comercialización de estupefacientes.

“Como esta persona que estaba en la cárcel usaba teléfonos para comunicarse, los mensajes fueron intervenidos gracias a los testimonios de las menores. Pudimos así obtener una secuencia de cómo era la operatoria en materia de compra, venta y depósito de estupefacientes, y dónde estaban los lugares de acopio de marihuana y cocaína, como así también dónde podría estar oculto el dinero y las armas”, completó Kishimoto.

Además, señaló que los menores eran captados para la compra y venta de drogas: “Fue tan grave la trata laboral, que los obligaban a trabajar de día y de noche, permanentemente”.

A partir de las escuchas telefónicas se comprobó que en el búnker de la Zona Cero se vendía droga en “bidones”. Los “soldaditos” recibían envases que contenían entre 20 o 25 envoltorios de un gramo de droga cada uno, y cuando vendían todo “el bidón” avisaban para que un miembro de la banda le llevara otro y retirara la plata recaudada.

RESULTADOS DE LOS ALLANAMIENTOS

En Rosario, los allanamientos se realizaron en la zona centro, la Zona Cero y en barrio Nuevo Alberdi. En estos dos últimos distritos, la organización habría tenido bunkers que operaban con complicidad policial.

Uno de los allanamientos se realizó en el búnker de Zona Cero donde se detuvo a Andrea Elisabet A. que era quien manejaba el dinero y las armas de la banda. También detuvieron a Gladis Noemí P. madre del líder de la banda, quien controlaba el funcionamiento del búnker, los soldaditos, las armas y el dinero que facturaba la organización. También fue detenida Irina Micaela M., como otra de las personas que manejaba el lugar.

También se secuestraron 35 celulares, 3 ladrillos y varios trozos de marihuana compacta con un peso de más de 4kg, 7 balanzas digitales, más de 200 envoltorios de cocaína, 1 pistola con 16 cartuchos intactos, 1 pistola calibre 22 con municiones, 1 revólver calibre 38, varias cajas de municiones, más de $2.500.000, cuadernos con anotaciones, un auto marca Audi y una moto con pedido de secuestro.

El operativo fue realizado por la Agencia de Investigación Criminal (AIC) del Ministerio de Seguridad de Santa Fe, con la colaboración de los grupos especiales GAT, GOT, TOE y GOE de la policía de Santa Fe.