El deterioro económico y la caída del apoyo a Milei: una gestión bajo cuestionamiento
Un reciente estudio de la consultora Analogías evidencia el creciente descontento con la gestión del presidente Javier Milei, especialmente en lo que respecta al manejo de la economía.
De acuerdo con la encuesta, casi un 30 por ciento de los consultados considera que Milei está administrando «muy mal» la economía, reflejando un claro deterioro en la percepción pública sobre su gestión.
A pesar de que las evaluaciones favorables al Gobierno se mantuvieron constantes en enero, se observó una reducción de cuatro puntos en las opiniones de desaprobación, que pasaron a la categoría de «no sabe».
La imagen del presidente avanzó menos de un punto porcentual en el mismo mes, cerrando enero con un diferencial positivo neto de 10 puntos, similar al registrado en diciembre. Sin embargo, la estabilidad de su imagen no se traduce en una mejora de las expectativas económicas.
El estudio revela que las expectativas sobre la situación económica general muestran una brecha optimista clara a dos años, pero cuando se traslada esta evaluación a la economía personal, la sociedad se encuentra totalmente polarizada. En términos del índice combinado de situación y expectativas económicas personales, se registró un leve aumento del optimismo en enero, aunque este repunte se debió mayormente a respuestas escépticas de meses anteriores.
El ajuste y el «sacrificio»: una narrativa en declive
Uno de los puntos más críticos del estudio es la caída del apoyo al discurso del «sacrificio» como plataforma para la recuperación económica. El acuerdo con la visión oficialista de que «no hay alternativa» al ajuste se debilita a medida que los efectos negativos del programa económico comienzan a hacerse sentir con mayor profundidad.
El informe de Analogías subraya que el programa económico de Milei se encuentra estancado, sin lograr una estabilización nominal efectiva y con un impacto severo en los ingresos populares.
La demanda económica sigue en los niveles más bajos de los últimos catorce años, excluyendo el período de pandemia, mientras que el índice de inflación se mantiene cerca del promedio de la última década.
El compromiso de Milei con un cambio radical del régimen monetario, que en su momento incluyó la propuesta de «dolarización», no se ha materializado, lo que ha contribuido al desgaste de su base de apoyo.
La combinación de caída de ingresos, deterioro del empleo y postergación de reformas clave genera una creciente incertidumbre entre los ciudadanos.
Polarización y desconfianza en la gestión
El informe también muestra cómo la sociedad se divide en su percepción sobre la gestión económica. Un 36,4 por ciento confía en que su situación mejorará, mientras que un 30 por ciento considera que este año será peor que el anterior. A su vez, un 44,3 por ciento afirma estar peor que el año pasado, frente a solo un 20 por ciento que dice estar mejor y un 30,7 por ciento que se considera en la misma situación.
La encuesta destaca, además, que el 31 por ciento de los consultados se declara opositor al Gobierno, mientras que solo el 24 por ciento se identifica como oficialista. El 45 por ciento restante manifestó «no saber», lo que refleja un alto nivel de incertidumbre en la sociedad.
Desafíos y perspectivas
El estudio de Analogías muestra un cuadro desafiante para Milei y su equipo económico. A pesar del ajuste fiscal, la inflación continúa siendo un problema persistente y la falta de mejoras concretas en el poder adquisitivo genera un creciente malestar.
Sin una recuperación visible en el corto plazo, el Gobierno enfrenta el reto de sostener su narrativa mientras la oposición gana terreno en el debate público.
En conclusión, la administración de Javier Milei enfrenta un escenario de creciente desconfianza y desaprobación, con un programa económico que no logra consolidarse y una base de apoyo que se debilita.
La expectativa de un cambio estructural sigue postergada, mientras que los efectos del ajuste impactan directamente en la vida cotidiana de los argentinos. En este contexto, el descontento y la polarización parecen ser los rasgos dominantes de la actual coyuntura política y económica.
