La empresa familiar de Traslasierra logró el primer puesto en un ranking global. Destacan su producción artesanal y una receta que prioriza la calidad por sobre la expansión.
El tradicional alfajor de chocolate de la El Nazareno fue elegido como el mejor del mundo por la plataforma internacional TasteAtlas, en un ranking que reúne a las 100 mejores galletas del planeta. El reconocimiento sorprendió incluso a la propia empresa, que no se postuló para participar.
“Estamos muy sorprendidos y muy alegres, la verdad es que no es algo que esperábamos”, aseguró Bautista Montenegro, encargado de marketing de la firma. En ese sentido, explicó que el sistema de selección se basa en críticas y valoraciones de consumidores y especialistas de todo el mundo: “No sabíamos bien cómo funcionaba la plataforma y nos enteramos cuando ganamos”.
Fundada en 1982 en Traslasierra, Córdoba, la empresa mantiene una lógica de producción artesanal que fue clave para alcanzar este reconocimiento. Montenegro destacó que el producto se elabora con una receta familiar que prioriza la frescura: “Es un alfajor de masa húmeda, tipo bizcochuelo, hecho en el día, que no dura más de dos semanas”.
Esa característica, que limita su distribución masiva, es al mismo tiempo uno de sus principales diferenciales. Según explicó, el equilibrio de sabores es central: el chocolate semiamargo, presente tanto en la cobertura como en la masa, contrasta con el dulce de leche y evita que el producto resulte empalagoso.
“El nuestro no es el alfajor cordobés tradicional, sino una receta casera de hace 40 años que requiere muchos cuidados”, señaló Montenegro. Esa elaboración incluye ingredientes como manteca y miel, y técnicas que demandan condiciones específicas de conservación, especialmente en verano.
Actualmente, la empresa produce millones de unidades al año y cuenta con 13 locales, aunque mantiene una política de crecimiento moderado. “Lo que uno gana en calidad también implica ciertos límites. Enviar alfajores al exterior en grandes cantidades sería complicado”, reconoció.
El reconocimiento internacional generó un fuerte impacto dentro de la firma. “Saber que durante tantos años tanta gente valora nuestros productos nos llena el corazón”, expresó Montenegro, y remarcó que el logro es compartido por todos los trabajadores.
Más allá del premio, el caso de El Nazareno vuelve a poner en escena el valor de las producciones artesanales argentinas, que logran competir a nivel global sin resignar identidad ni calidad.
