Javier Milei se impuso en los 19 departamentos de la provincia, ganó de punta a punta y casi sin despeinarse: en todos con una ventaja de al menos 10 puntos, salvó en Vera donde fueron nueve. Con esa performance electoral, no sólo repitió sus triunfos de la primaria y la general, sino que contribuyó fuerte al triunfo nacional, arruinando los planes del peronismo, que apostaba a achicar la diferencia en la provincia para así neutralizar la ventaja del libertario en otros territorios.

En algunos de los departamentos, especialmente aquellos de fuerte impronta ruralista, Milei arrasó. En el departamento Las Colonias, por ejemplo, llegó al 77% de los votos. En el vecino Castellanos, cuya cabecera es Rafaela, tierra del gobernador Omar Perotti y donde los gobiernos nacional y provincial pusieron montañas de recursos en obra pública, superó el 73%. Mismo porcentaje en San Martín, el pequeño departamento que tiene como cabecera a Sastre, en el oeste santafesino.

Rosario, que Unión por la Patria había logrado darla vuelta en las elecciones generales y ganarla, y que fue un puntal importante de la recuperación en comparación con las Paso, también pasó a pérdida. En la ciudad, el peronismo solo consiguió ganar en dos seccionales (la Sub1° y la 19°). Y en el departamento, los votos de La Libertad Avanza y Juntos por el Cambio fueron una sola cosa: casi 58% para Milei y 42 para Massa.

En La Capital fue 61 a 39 la diferencia. Nótese que éste y Castellanos fueron los únicos dos departamentos que Massa visitó entre las generales y el balotaje. En el primero perdió por más de veinte puntos de diferencia, y en el segundo por 47. Está claro que ninguna visita iba a dar vuelta un resultado que no se decidió a último momento.

En otros departamentos de fuerte impronta industrial, como Villa Constitución y San Lorenzo, no hizo mella la prédica industrialista del candidato de Unión por la Patria. En San Lorenzo fue 63 a 36 y en Villa, cuna de Acindar y de un entramado industrial histórico, 60 a 40.

Los departamentos económica y culturalmente vinculados a la ruralidad fueron los que de forma más potente rompieron lanzas con el peronismo. Allí se ve un agregado directo entre los votos de Juntos por el Cambio de la primera vuelta y los que había obtenido Javier Milei, sin peros ni medias tintas. El voto de rechazo al candidato del peronismo fue explícito y contundente.

En definitiva, el cálculo es sencillo de sacar: Milei ganó con los votos propios, más los de Juntos por el Cambio y parte de los de Juan Schiaretti.

Eso implica que los votantes radicales se volcaron masivamente a Milei: 1.278.243 sufragios, el 62,8%, contra 756.388 de Massa, el 37%. El voto blanco (1,6%) y el nulo (2,15) no gravitaron.