Arde en Santa Fe la interna pullarista
El ministro de Obras Públicas cruzó fiero a Michlig: habló de reacción “desmedida” y lo acusó de no estar a la altura.

La interna radical en el oficialismo santafesino sumó ayer un nuevo capítulo y, lejos de apaciguarse, escaló en tono y volumen. El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, salió a responderle sin rodeos al senador Felipe Michlig tras el cruce en el recinto el jueves pasado por el criterio para asignar obras de vivienda, y lo hizo con munición gruesa: calificó la reacción de su correligionario como “desmedida” y puso en duda su estatura política en relación al cargo que detenta como líder del bloque del frente Unidos para Cambiar Santa Fe y presidente provisional del Senado.
El conflicto, que se había desatado en plena sesión donde resultó aprobada la reforma a la Ley Orgánica de Municipios, giró inicialmente en torno a la paralización de obras habitacionales en el departamento San Cristóbal, el pago chico de Michlig. Allí, este había justificado un pedido de informes dirigido a la Dirección Provincial de Vivienda y Urbanismo –área bajo la órbita de Enrico– y denunció que en su territorio quedaron afuera de la reactivación unidades con más del 50% de avance, mientras en otros departamentos se licitan proyectos con apenas un 8%, había dicho. “Es una injusticia”, disparó, en alusión a 54 familias adjudicatarias de viviendas en San Cristóbal que esperan una respuesta.
Pero la respuesta del ministro no solo buscó desmentir esa acusación, sino también correr el eje del debate. “No es una opinión mía, es un dato objetivo: uno de los departamentos con mayor nivel de obra es San Cristóbal”, aseguró ayer Enrico a la prensa. Y reforzó: “Siempre hay que mirar los datos, más allá de las apreciaciones personales”. Incluso destacó que es difícil encontrar administraciones con tanta presencia territorial “en el norte, en el sur, en el centro y en el oeste”.
Lejos de calmar los ánimos, el titular de Obras Públicas avanzó sobre las formas del reclamo. “No veo que haya motivo para semejante descargo o pedido de informes”, sostuvo, y deslizó que el senador podría haber canalizado sus inquietudes de otra manera: “Puede hablar, levantando el teléfono puede consultar”. Para Enrico, lo ocurrido en el recinto fue “una reacción desmedida para alguien que conduce una cámara”.
El cruce escaló aún más cuando el ministro cuestionó el trato que recibió su delfín, la senadora Leticia Di Gregorio, quien había salido a defender la gestión en plena sesión. “Fue injusto e irrespetuoso”, consideró. Y remató con la frase que terminó de tensar la cuerda: “Pareciera que no está a la altura de un dirigente provincial”, soltó Enrico, artífice de la estructura política de Pullaro en el sur.
En esa misma línea, el venadense le restó peso a la queja al deslizar que Michlig suele tener “este tipo de enojos repentinos por un plan de vivienda o por otras cuestiones”, aunque admitió implícitamente que esta vez la situación tomó mayor dimensión. También buscó apoyarse en la gestión general al señalar que “hasta es injusto con el propio gobernador”, en referencia a Pullaro, quien intenta sin demasiado éxito bajar el tono del conflicto.
El trasfondo del cruce incluye no solo la disputa por las viviendas –más de 800 unidades de planes nacionales caídas tras el retiro de fondos– sino también viejas tensiones políticas. En el recinto, Michlig había ido más allá del reclamo puntual y cuestionó que Enrico mantenga su banca como senador en uso de licencia. “Me arrepiento de haber aprobado eso”, lanzó el jueves en la sesión, y sugirió que debería haber renunciado, como en su momento lo hizo Fabián Bastia, actual ministro de Gobierno.
Además, el senador dejó entrever una falta de diálogo interno que incomoda al oficialismo: “Qué suerte que usted tiene información; yo tengo que hacer un pedido porque no la tengo”, ironizó aquella tarde ante Di Gregorio. Y fue todavía más lejos al señalar que “el poder cambia a las personas” y que las obras “no son de Enrico, son del gobierno provincial”.
Desde el entorno del ministro, en tanto, relativizan aquel episodio y lo atribuyen a las formas habituales del legislador. “Se le sale la cadena”, tradujo un portavoz, aunque reconoció que “esta vez se fue al diablo”. En paralelo, en la Casa Gris intentan desescalar la disputa: la vocera oficial, Virginia Coudannes, la definió como un “entredicho legislativo”, una caracterización que busca contener una interna que ya desborda los márgenes del recinto.
Hay, sin embargo, un dato que sobrevuela el conflicto y que ninguno explicita del todo: el calendario electoral. Si las viviendas no se reactivan en breve, difícilmente puedan terminarse a tiempo, lo que agrega presión y explica la vehemencia de los protagonistas.
EPI:
Ministro de Obras Públicas de Santa Fe, Lisandro Enrico.
DESTACADO:
“No es una opinión mía, es un dato objetivo: uno de los departamentos con mayor nivel de obra es San Cristóbal”. Enrico.
En la Casa Gris intentan desescalar la disputa: la vocera oficial, Virginia Coudannes, la definió como un “entredicho legislativo”.
