Lo impactante que resulta saber que el caso de Chano lleva 20 años de evolución y que no ha sido posible prevenir este desenlace trágico no implica, lamentablemente, que se trate de una excepción o de una rareza.
La existencia de una ley como la 26.657 es una conquista para todos los que privilegiamos en cada caso que asistimos la ética del respeto a la subjetividad por sobre cualquier clasificación de las conductas, incluso las propias de los manuales de psiquiatría. Entiéndase bien: esto no elimina el necesario conflicto entre esta elección del sujeto y el orden público. Por el contrario, no trata de eliminarlo, de sofocarlo, sino de tramitarlo, de gestionarlo, de conducirlo. El conflicto, el equívoco que mencionamos al principio, es ineliminable.
Espero que lo dicho hasta aquí pueda reflejar la complejidad de este problema, una complejidad que no se trata de reducir sino de exponer en toda su dimensión. De allí el “espíritu inter- disciplinario” de los abordajes que se proponen en los modelos avanzados de salud mental. La complejidad del problema impone la complejidad de los dispositivos de tratamiento, de prevención y de rehabilitación. La necesidad de financiamiento y capacitación de todos los efectores de salud y también de los miembros de las fuerzas de seguridad.
Lo impactante que resulta saber que el caso de Chano lleva 20 años de evolución y que no ha sido posible prevenir este desenlace trágico no implica, lamentablemente, que se trate de una excepción o de una rareza. Las fallas evidentes de los sistemas asistenciales y de seguridad no deberían politizarse ni ser objeto de persecuciones mediáticas, sino de las reparaciones legales y asistenciales adecuadas que permitan seguir avanzando en el mejoramiento de los procedimientos.
Resulta tan flagrante la ausencia de prevención que mencionamos como que la solución a la irrupción de la violencia haya sido en este caso un balazo en el abdomen.
Médico psiquiatra – Psicoanalista Asociación Psicoanalítica Argentina.

