La ampliación no tiene en cuenta el concurso
El anuncio del intendente Pablo Javkin desconoce el certamen vinculante realizado en 2017. Desde el Colegio de Arquitectura exigen “coherencia institucional”.

El último lunes de diciembre, en la Bolsa de Comercio, el intendente Pablo Javkin sorprendió con una noticia: el inicio de la ampliación del Museo Municipal de Bellas Artes Juan B. Castagnino. La obra anunciada, denominada “El Zócalo”, contempla unos 1500 metros cuadrados nuevos con un costo de 2.2 millones de dólares que será financiada por una veintena de empresas, fundaciones y entidades locales. Lo que comunicó desató una fuerte polémica.
“¿Por qué, existiendo un concurso vinculante, se decide realizar un nuevo proyecto?” La pregunta con la que el Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Santa Fe tituló el comunicado institucional, publicado apenas un día después del anuncio oficial, cambió el eje del tema.
“Como Colegio, sostenemos que celebrar la obra pública no es incompatible con exigir coherencia institucional, respeto por los procesos concursales y valorización del trabajo profesional”, expresaron con preocupación en la misiva donde además subrayaron que “una política pública de calidad en arquitectura y urbanismo debe apoyarse en concursos vinculantes transparentes, abiertos, democráticos y federales, especialmente cuando se trata de edificios culturales de alto valor simbólico para la ciudad y el país”.
Asimismo indicaron que por “la importancia simbólica, cultural y urbana de este edificio” resulta “imprescindible reafirmar el valor del concurso vinculante de arquitectura como herramienta fundamental para la toma de decisiones en el ámbito estatal”.
Al cumplirse 80 años del primer edificio proyectado por Hilarión Hernández Larguía y Juan Manuel Newton, en 2017, se conformó un jurado y se convocó un concurso abierto nacional del que resultó electo el proyecto del estudio Carballo Errasti y Pasto Arquitectos.
Los profesionales plantearon la construcción de un nuevo volumen que rodeaba por dos laterales al edificio inaugurado en 1937.
Como reconstruye este medio, aquella ampliación se planificó en tres etapas. Una primera que contemplaba la construcción del hormigón y estructura del edificio. La segunda que involucraba la mampostería y cerramiento; y una tercera, enfocada en la provisión museológica.
Con la obra finalizada se hubiera alcanzando una superficie de 5.800 metros cuadrados, 3 mil más que hoy, y muy por encima, todavía, de los que tendrá cuando “El Zocalo” quede inaugurado.
Al abrirse los pliegos en junio de 2019, el presupuesto oficial para la primera etapa era de unos 101 millones de pesos, unos 2.2 millones de dólares al cambio de entonces, el mismo número que cuesta hoy la realización de “El Zócalo”.
El comunicado del Colegio sostiene, además, que los concursos vinculantes “no son un mero procedimiento administrativo”.
Y amplia: “Son una herramienta central para la democratización del acceso al trabajo profesional, garantizan igualdad de oportunidades, transparencia, calidad arquitectónica y construcción colectiva de ciudad. A través de ellos, el Estado promueve procesos abiertos, federales y evaluados por jurados idóneos, donde las ideas y los proyectos prevalecen por sobre los encargos directos o las decisiones cerradas, y cuyos resultados deben ser respetados”.

El proyecto ganador quedó inconcluso con un importante avance en materia técnica, de estructura, y en etapa preliminar de obra. “Fue justo en el cambio de gestión donde Pablo (Javkin) asumió como intendente y Omar Perotti como gobernador. Para el gobierno provincial no era prioridad, y la municipalidad de Rosario no tenía fondos y fue para atrás”, repasó Marcelo Lamberto, presidente del Colegio de Arquitectura y Urbanismo de la Provincia de Santa Fe en un diálogo con Rosario/12.
Además, anticipó medidas para esta semana que incluirán la presentación de un documento técnico a autoridades municipales y del Concejo con el que esperan abrir una mesa de diálogo que permita reveer el anuncio del intendente.
-Luego del comunicado que emitieron, ¿han sido recibidos por algún funcionario municipal? ¿Cómo está la relación?
-Hemos tenido reuniones informales con autoridades de la Municipalidad, tanto el Presidente del Distrito 2 (del Colegio de Arquitectura), Rubén (Palumbo), como yo. Nada formal. Este lunes (por hoy) vamos a presentar una nota con un descargo técnico para tener una reunión formal y que nos respondan temas que nos preocupan de este nuevo proyecto anunciado. Los arquitectos ven con preocupación la decisión tomada por el municipio. Para ellos es un tema muy sensible y se pusieron en alerta. Presentaremos un documento para consultar temas específicos que nos preocupan más allá del concurso. Lo que se anunció es un proyecto totalmente distinto al anterior que parte de tener la mitad de metros cuadrados.
-¿Existe instancias para que todavía se pueda revertir la obra anunciada?
-Sí, nosotros esperamos que sí. Creemos que se puede reveer y vamos a hacer todo lo que está a nuestro alcance para que eso suceda.
-¿En alguna de estas instancias en las que conversaron informalmente se comunicaron los motivos por los que no se avanzó en el proyecto ganador?
-Todo es informal, pero una de las razones que nos dijeron es que el proyecto está judicializado.
.¿Eso es cierto? ¿Está judicializado el proyecto? ¿O son temas de honorarios del estudio de arquitectos ganador del concurso?
-A los arquitectos no les pagaron ciertos honorarios y lo judicializaron. Es una larga historia.
-Fueron entonces los arquitectos quienes presentaron un reclamo judicial, ahora bien, ¿el proyecto en sí, a nivel estructural, a nivel arquitectónico, fue cuestionado?
-A ver, no. Te puede gustar más o menos pero eso tuvo un jurado especialista que eligió un ganador dentro de un concurso donde se presentaron 76 proyectos con los mejores arquitectos del país. Es una obra emblemática para los arquitectos rosarinos y no hubo profesional de prestigio de la ciudad que no se haya presentado. Y los que ganaron fueron elegidos por un jurado, dentro de una asesoría amplia que investigó otros museos, donde se armó un programa junto a la Fundación Castagnino, donde se proyectó llegar a tener un museo de características internacionales, poder exponer cierto tipo de obras, tener cierto tipo de actividades, y un resguardo patrimonial. Ese proyecto contemplaba estas características. Eso es lo que hace un asesor y con esa información se armó la base del concurso. El proyecto original tenía 7 mil metros cuadrados pero se bajó a 3 mil y pico. Dentro de la base del concurso estaba que se pudiera construir en etapas. El concurso tenía bases amplias y bien hechas. Y eso también nos preocupa a nosotros, porque lo que se anunció es más chico. Lo vemos con pocas posibilidades de ampliar a futuro. Quizá se podría hacer un segundo piso pero estaría tapando las entradas de luz cenital, sería invasivo. Esas ventanas largas de corrido que tiene el edificio en los costados no es casual y genera entradas de luz difusa a la sala; está todo pensado por Hilarión Hernández Larguía.

-¿Qué inquietudes les van a hacer llegar al municipio?
-Hay ciertas cosas técnicas, más allá del concurso, que quisiéramos saber. El Museo Castanino es un patrimonio que queremos cuidar. El resguardo de la colección, por ejemplo, que tiene obras por casi 220 millones de dólares. No sabemos a dónde estará ubicado el depósito y si tiene los estándares internacionales que debe poseer para resguardar este tipo de piezas. Ese era uno de los grandes problemas del Museo. Hay muchas dudas que a nosotros nos preocupan porque están en el aire y, antes estaban definidas en las bases del concurso por asesores con aporte de la Fundación Castanino. El proyecto ya tenía un legajo técnico y mucho trabajo de fondo.
-¿Qué etapas del proyecto ganador llegaron a desarrollarse efectivamente?
-Ya estaba por empezarse la estructura, estaba licitada. Todo lo que es legajo técnico de la estructura estaba hecho, es mucho trabajo porque para llegar a eso hay que tener desarrollado casi todo el proyecto, un gran avance tenía, estaba en las etapas preliminares de obra. Fue justo en el cambio de gestión donde Pablo (Javkin) asumió como intendente y Omar Perotti como gobernador. Para el gobierno provincial no era prioridad, y la municipalidad de Rosario no tenía fondos y fue para atrás.
-Uno de los argumentos del municipio para anunciar la ampliación es que se realizará con fondos privados. Sí uno analiza los presupuestos dolarizados de uno y otro proyecto, y las dimensiones que tendrían, no parece diferir el tema costos en favor del último. ¿Qué opina usted sobre esto?
-Que se podría haber hecho por etapas el proyecto original. Aquel estaba pensado para ser por partes. Tenía un bloque lateral y un bloque al fondo por calle Montevideo. Todavía se puede hacer por etapas. Son decisiones.
-¿Qué consecuencias concretas tiene para el ejercicio profesional dejar sin efecto un concurso vinculante ya realizado?
-Para los arquitectos específicamente, los concursos son importantísimos. Que se pongan en crisis nos pone en alerta, nos gremializa. No hay arquitecto que no valore los concursos que dan transparencia y excelencia académica. Esa instancia muestra mejores resultados de calidad arquitectónica y espacial. Eso es inigualable, sobre todo en este tipo de proyectos que interviene el patrimonio de la ciudad. Estas decisiones nos ponen en alerta.
-¿Qué espera de la relación con el Ejecutivo?
-Yo creo que podemos hablar, no sólo este tema, queremos hablar varios otros de la ciudad. Nos interesa tener un contacto más directo con las autoridades municipales. Me parece que todo es mejorable. Lo peor que podría pasar es que nos dejemos de hablar. La ciudad es muy dinámica, está en constante cambio y me parece que tenemos mucho para decir. Queremos que nos escuchen.
