Economía

El consumo volvió a caer y se redujo casi 3% en junio

El consumo no para de caer y afecta cada vez más al presupuesto de los hogares. La crisis se profundiza en los bolsillos.

El consumo volvió a caer y se redujo casi 3% en junio

El consumo masivo volvió a dar una mala noticia en junio con una retracción del 2,7% interanual en el total de canales comerciales, acumulando una baja del 2,9% en el primer semestre del año. El freno en el gasto cotidiano refleja la continua presión sobre los salarios y la pérdida de poder adquisitivo en el presupuesto familiar. Según datos de la consultora Scentia, la baja impactó de manera desigual según las categorías de productos y el tipo de comercio.

La marcha de las ventas en comercios y supermercados continúa mostrando señales claras de cautela por parte de las familias. Durante junio, el volumen total vendido registró un retroceso del 2,7% frente al mismo mes del año anterior y una caída del 2,4% en la comparación mensual respecto a mayo. De este modo, la evolución acumulada en lo que va del año se ubica en un -2,9%.

 

 

El panorama general evidencia cómo los ajustes en los ingresos domésticos y el deterioro persistente de los salarios condicionan la compra de artículos esenciales. A pesar de una desaceleración en el ritmo de aumento de precios generales —con un IPC del 1,9% mensual en junio y un acumulado anual del 16,8%—, la dinámica del consumo interno sigue acusando el desgaste acumulado por la crisis económica.

Impacto por rubros: ¿qué productos se dejaron de comprar?

El análisis detallado por categorías de productos permite vislumbrar cómo los hogares reorganizan sus prioridades de compra ante las restricciones presupuestarias. Los rubros vinculados al mantenimiento de la vivienda y el cuidado personal fueron los que registraron las caídas interanuales más pronunciadas en junio:

  • Desayuno y merienda: registraron un fuerte descenso del -7,7% interanual (acumulando un -5,3% en el año).
  • Limpieza de ropa y hogar: sufrieron una contracción del -6,2% interanual (y de -7,1% en el acumulado anual).
  • Perecederos: cayeron un -5,7% interanual (con un retroceso acumulado del -5,6%).
  • Productos impulsivos: cayeron un -5,3% interanual (acumulando -2,5%).
  • Higiene y cosmética: registraron un descenso del -3,7% interanual (y un -2,9% acumulado).

 

 

En contraste, la categoría de Alimentación mostró una relativa estabilidad al ceder un moderado -0,5% interanual (un -0,2% en el acumulado), funcionando como un piso ineludible en la canasta familiar. Por su parte, el rubro de Bebidas con alcohol fue la excepción positiva del mes con un aumento del 9,4% interanual, mientras que las Bebidas sin alcohol crecieron un 3,5% respecto a junio de 2025.

Comportamiento por canales de venta

La retracción de las ventas no afectó por igual a los diferentes formatos comerciales. Salvo por el canal digital, las distintas modalidades de venta al público registraron comportamientos mayoritariamente negativos en la comparación interanual de junio:

Las grandes cadenas de Supermercados vieron caer sus volúmenes un 2,6% interanual, arrastradas principalmente por las mermas en perecederos (-7,9%), bebidas sin alcohol (-5,9%) e higiene y cosmética (-5,9%). En el canal de Autoservicios independientes, la baja general fue del 1,6%, resentida sobre todo por el desplome de perecederos (-13,2%).

El canal Mayorista también registró terreno negativo con un retroceso del 3,3% interanual, donde destacó la fuerte caída en bebidas sin alcohol (-21,0%) y productos de impulsivos (-10,2%).

La nota saliente del período la volvió a dar el E-commerce, que mantiene un ritmo de expansión sostenido con un alza del 41,0% interanual en junio, impulsado principalmente por fuertes incrementos en las ventas de bebidas con alcohol (+61,8%) y alimentos básicos (+54,6%).

Estancamiento prolongado y perspectivas

Al poner en perspectiva histórica el nivel de volumen alcanzado en junio de 2026, los datos revelan que la demanda se sitúa apenas en el 82,9% del volumen consumido en enero de 2023. Aunque la caída interanual se ha moderado en comparación con los pronunciados retrocesos observados durante los momentos más duros del año anterior, los indicadores muestran que el nivel general de consumo aún se encuentra estancado en niveles bajos.

El comportamiento de los hogares refleja la adaptación constante a una crisis persistente, donde la brecha entre los costos fijos y el poder de compra real de los salarios limita las posibilidades de recuperación a corto plazo para el comercio minorista.

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