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El Frente de Sindicatos Unidos se moviliza ante la sanción de la reforma laboral

La calle le marca sus límites al Senado

Gremios del Fresu concentran en Plaza San Martín y viajan al Congreso para rechazar el proyecto oficial, al que califican de regresivo e inconstitucional.

Cuando la chicharra en el Senado llame hoy a la sesión final en la que el oficialismo descuenta lograr la sanción definitiva de la ley de Reforma Laboral, el arco gremial contenido en el Frente de Sindicatos Unidos espera estar en la calle, sosteniendo el rechazo al tiro de gracia para la precarización de las y los trabajadores. Será en Buenos Aires, frente al Congreso, pero también en Rosario y otras ciudades del país.

La convocatoria a nivel local reúne a gremios estatales, docentes universitarios, aceiteros y organizaciones nucleadas en la CTA Autónoma y la CTA de los Trabajadores. Desde el espacio advierten que no se trata de una protesta aislada, sino de la continuidad de un plan de lucha que, aseguran, se profundizará si el oficialismo insiste con avanzar en un paquete más amplio de reformas estructurales.

“Esta es la continuidad del plan de lucha del Fresu a nivel nacional. El epicentro será en el Congreso en Buenos Aires, para seguir diciéndole no a la reforma laboral”, sostuvo Lorena Almirón, secretaria general de ATE Rosario y de la CTA-A local. Y definió el proyecto como “una reforma regresiva” que no se agota en el debate de este viernes. “No se termina mañana sino que tendrá continuidad porque el gobierno quiere avanzar con otras reformas como la tributaria, la educativa y la previsional. Entonces la lucha continuará”, advirtió.

La jornada nacional es de lucha, con paro y movilización. En Rosario, la concentración será en la Plaza San Martín, a las 11, frente a la sede local de Gobernación, mientras que una comitiva participará de la manifestación central frente al Congreso de la Nación.

Marco Pozzi, secretario general del Sindicato de Aceiteros de Rosario, describió un escenario social crítico: “Hoy tenemos un alto porcentaje de trabajadores por debajo de la línea de pobreza, mucha desocupación y poca perspectiva de que haya creación de empleo”. En ese contexto, consideró que la iniciativa oficial “viene a terminar de fulminar lo que quedaba de empleo con derechos”.

Para el dirigente aceitero, las modificaciones introducidas en el Senado para facilitar la media sanción no alteran el núcleo del problema. “Meter y sacar artículos es una forma de aparentar diálogo, pero el corazón de la reforma sigue siendo perjudicial para los trabajadores”, señaló. A su juicio, lejos de promover el empleo registrado, el proyecto debilita derechos vinculados a la organización sindical y limita herramientas de protesta.

Pozzi también cuestionó el argumento oficial de que la reforma aliviaría a las pequeñas y medianas empresas. “El problema estructural no es el costo laboral sino un modelo económico que desalienta la producción y favorece la especulación financiera. Las pymes van a sufrir más por ese esquema que por los juicios laborales”, planteó. Recordó, además, que el nivel de litigiosidad laboral es bajo en relación con el total de trabajadores registrados y que, en muchos casos, responde a situaciones de informalidad.

En cuanto a las medidas previstas para la jornada, confirmó que el gremio realizará huelga con movilización hacia el Congreso nacional. “Cada vez que se trate esta reforma vamos a responder con paro y presencia en la calle”, afirmó. Y fue más allá: “El siguiente paso tiene que ser un paro por tiempo indeterminado. Esta reforma no se dialoga, se la enfrenta”.

La discusión también interpela de lleno al sector universitario. Federico Gayoso, secretario general de Coad, que nuclea a docentes e investigadores de la Universidad Nacional de Rosario, advirtió que el proyecto forma parte de un paquete más amplio que pone en riesgo derechos laborales, educativos y sociales.

“Estamos frente a un panorama que preocupa mucho, no solo por esta reforma laboral que viene a garantizar ganancias exorbitantes a las grandes élites económicas a costa del bolsillo de los y las trabajadoras. Es todo el paquete de reformas que vienen planteando”, expresó. Y fue categórico: “No hay nada que negociar. Los derechos de los trabajadores no se negocian, como tampoco la salud ni la educación”.

Gayoso sostuvo que el horizonte es de confrontación abierta si el oficialismo insiste con avanzar. “En un país sin trabajo, salud ni educación es para unos pocos. No vamos a darle un solo día de paz hasta que este país sea para todas y todos”, afirmó.

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