Rosario

El Gran Rosario tiene un mercado de trabajo bajo presión y con menores ingresos

Un nuevo informe de la Usina de Datos de la UNR mostró la evolución de la situación laboral en la región. Más adultos mayores permanecen en el sistema y las condiciones son peores

Entre 2019 y 2025, tanto la participación en el mercado de trabajo como el nivel empleo crecieron en el Gran Rosario. Sin embargo, esa expansión no se tradujo en una mejora equivalente de las condiciones laborales ni en una mayor capacidad de los hogares para sostener sus condiciones de vida. Por el contrario, convive con mayor presión sobre el mercado de trabajo, informalidad y una pérdida sostenida del poder adquisitivo de los ingresos.

Esas son las principales conclusiones del nuevo informe especial que la Usina de datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR) publicó en el marco de la conmemoración del Día Internacional de los Trabajadores. Los investigadores analizaron la evolución de la situación ocupacional en el aglomerado rosarino a partir de los datos de la Encuesta Permanente de Hogares (EPH) del Indec.

El estudio es complejo pero sus resultados se pueden resumir en pocas palabras un resultado general: en el Gran Rosario, más personas trabajan pero trabajar no necesariamente alcanza.

Brecha de empleo

La llamada brecha de empleo sintetiza buena parte de este proceso. A fines del año pasado, 265 mil personas en la región se encontraban desocupadas, subocupadas o buscando otro empleo. Esta presión alcanzó el 36,9% y superó los niveles prepandemia.

Su aumento no sólo expresa dificultades para acceder a un puesto de trabajo sino también la insuficiencia de muchas de las inserciones existentes. La Usina de Datos reportó un ascenso de la informalidad (38,2%) y del cuentapropismo.

Por otra parte, mientras las personas hasta 29 años enfrentan las mayores tasas de desocupación (15,3%), se registra un incremento muy alto en la participación de adultos mayores a 65 años, quienes reingresan al mercado laboral.

No es ajeno a este proceso la crítica caída del salario formal entre 2023 y 2024, llegando a niveles en los que un sueldo promedio no alcanzaba para cubrir la Canasta Básica Total (CBT) de una familia tipo.

La era de la incertidumbre

Los investigadores señalan a la incertidumbre como el sentimiento generalizado que suscita el futuro del trabajo. El fenómeno está vinculado a los cambios sociales y económicos sin precedentes que están afectando desde hace décadas a todos los sectores de la actividad económica y a todos los países.

El grupo de estudios fue reportando esta dinámica en los informes anuales que presenta cada 1º de Mayo. En esta oportunidad, puso el foco en la informalidad en el mundo del trabajo. La recorrida por el período 2019 -2025 abarca tres momentos diferenciados: la situación previa a la pandemia, el fuerte impacto de la crisis sanitaria sobre el mercado de trabajo y la etapa posterior de recuperación hasta el último dato disponible del cuarto trimestre de 2025.

La primera evidencia es que en seis años, el mercado de trabajo del Gran Rosario muestra una expansión significativa de la participación laboral. La tasa de actividad pasó de 46,2% a 52,5% y la de empleo, de 42,2% a 49,1%.

Esto indica que, hacia el final de la serie, hay un porcentaje mayor de personas participando del mercado de trabajo y, también, una proporción mayor de personas ocupadas. En comparación con los 31 aglomerados urbanos, presenta una dinámica más expansiva.

Sin embargo, esta expansión no implica necesariamente una mejora integral de la situación laboral. La desocupación abierta alcanzó un pico en 2020 y descendió en los años posteriores, pero volvió a crecer desde 2024 y en 2025 llegó al 6,5%. También subió la ocupación demandante de empleo y la subocupación, lo que evidencia que una parte importante de la fuerza de trabajo no encuentra en su trabajo actual una inserción suficiente o satisfactoria y sigue presionando sobre el mercado laboral en busca de otras oportunidades.

Por eso, “resulta clave observar la brecha de empleo, entendida como la distancia entre la población disponible para trabajar (población económicamente activa) y aquella que accede a un empleo suficiente (esto es, con una carga horaria adecuada y sin necesidad de buscar otro trabajo)”, señalaron desde la Usina de Datos. En el Gran Rosario, esta brecha pasó de 24,7% en 2023 a 36,9% en 2025, un nivel cercano al de la pandemia.

En términos absolutos, la brecha de empleo pasó de 163 mil personas en 2023 a 265 mil en 2025.

Grandes y chicos

El aumento de la tasa de actividad presenta comportamientos diferenciados según la edad. Mientras la población de 30 a 64 años mantiene niveles elevados y relativamente estables de participación (alrededor del 80%), los jóvenes presentan trayectorias más inestables y los adultos mayores muestran un incremento significativo de su participación.

La población de 65 años en adelante que tiene que trabajar pasó de 15,4% en 2023 a 19,1% en 2025. “Si bien durante la pandemia se registró una fuerte caída en la participación de este grupo, los niveles actuales no sólo recuperan sino que se ubican en valores superiores a los previos a dicho período”, señalaron los investigadores de la UNR, que asocian este incremento reciente con una mayor necesidad de generar ingresos.

Entre 2023 y 2025, la población activa de 65 años en adelante pasó de 28 mil a 36 mil personas, una suba del 28%, con un nivel de ocupación que creció 27,1%, de 27 mil a 35 mil personas. En contraste, la tasa de desocupación en la población de hasta 29 años alcanzó el 15,3%, más del doble que el índice general y muy por encima de la correspondiente a la población de 30 a 64 años (3,8%). La población económicamente activa (PEA) creció 12,7% en este segmento pero la ocupación sólo aumentó 3,7%.

“Las dificultades de inserción de los jóvenes y la creciente participación de los adultos mayores configuran un escenario donde conviven problemas de acceso al empleo con estrategias de sostenimiento de ingresos en etapas avanzadas de la vida laboral”, subraya el informe.

Informalidad, cuentapropistas y sobreocupación

En el aglomerado del Gran Rosario, la población ocupada muestra una creciente fragilidad en las formas de inserción laboral, con un avance de la informalidad y una mayor presencia de ocupaciones de menor estabilidad y protección social.

Así lo denuncia el aumento de los cuentapropistas, que pasaron del 21,7% al 27,1% de la población ocupada, entre 2023 y 2025, acercándose nuevamente a los niveles observados en la pandemia. En paralelo, el empleo asalariado pasó de 75,5% a 69,5%.

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Por otra parte, la población ocupada en condiciones de informalidad pasó en los últimos dos años del 35,5% al 38,2%. Entre los asalariados, el porcentaje de trabajadores sin descuento jubilatorio saltó en un año de 30,9% a 34,3%. El 84,4% de los asalariados sin descuento tampoco hace aportes propios.

La subocupación alcanzó el 13,8% en 2025, el valor más alto de la serie. Pero también persisten niveles elevados de sobreocupación.

“Esto refleja estrategias laborales orientadas a compensar ingresos insuficientes: en este caso, personas que necesitan trabajar más horas porque no alcanzan un piso de ingresos adecuado, y otras que deben sostener extensas jornadas laborales para mantener sus condiciones de vida”, señalaron desde la Usina.

Para aproximarse a esta situación, los investigadores de la UNR observaron la relación entre la Remuneración Imponible Promedio de los Trabajadores Estables (Ripte) y el valor de la Canasta Básica Total (CBT) para un hogar tipo (personas adultas y dos niños, propietarios de su vivienda). Este indicador permite estimar cuántas canastas básicas puede cubrir, en promedio, un ingreso salarial formal registrado.

Entre 2021 y 2023, esta relación se mantuvo en torno a 1,5, lo que implicaba que un salario promedio formal alcanzaba para sostener un hogar tipo un 50% por encima del valor de la línea de pobreza. Sin embargo, a partir de fines de 2023 y especialmente durante 2024, se observa un fuerte deterioro: en diciembre de 2023 la relación cae a 1 y en febrero de 2024 desciende a 0,8, el valor más bajo de toda la serie. “Esto significa que un ingreso promedio formal registrado resultaba insuficiente para cubrir el costo de una canasta básica total”, apuntaron.

Si bien durante 2025 se observa una recuperación parcial, la relación volvió a ubicarse en torno a 1,3 CBT en enero de 2026.

“La suba de la participación laboral de otros miembros del hogar, la permanencia de adultos mayores en el mercado laboral y el aumento de la sobreocupación y la presión sobre el mercado de trabajo aparecen como estrategias de compensación frente a la caída de ingresos”, concluyó.

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