La imagen se repite en distintos puntos del centro rosarino, persianas bajas, vidrieras apagadas y carteles de “se alquila” que se multiplican.
La caída del consumo, el aumento de los costos fijos y la falta de previsibilidad configuran un escenario cada vez más complejo para el comercio local.
Las galerías y las arterias tradicionales son, según comerciantes y relevamientos sectoriales, las zonas donde el impacto se siente con mayor fuerza. Allí, la rotación de inquilinos se volvió constante y, en muchos casos, los locales permanecen vacíos durante meses.
Desde la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) analizaron la situación y advirtieron sobre un deterioro sostenido de la actividad. De acuerdo a sus datos, el comercio acumula 10 meses consecutivos de caída en el volumen de ventas, una tendencia que no logra revertirse.
“No visualizamos por qué hacia adelante tendríamos que tener algún cambio en ese sentido del consumo positivo”, expresó el presidente de la entidad, Ricardo Diab, marcando la preocupación del sector frente a la falta de señales de recuperación.
A este panorama se suma la pérdida del poder adquisitivo. Con una inflación mensual del 2,9% y aumentos salariales limitados al 2%, el consumo se retrae y golpea directamente a los pequeños y medianos comercios, que dependen del movimiento diario.
En paralelo, desde CAME reconocen que el comercio digital sigue creciendo, pero advierten que no logra compensar la caída del canal físico, especialmente en rubros donde la experiencia presencial sigue siendo clave.
