Reduciría la cosecha de trigo, cebada, soja, maíz y girasol, lo que afectaría negativamente la producción agropecuaria y, por ende, al Producto Bruto Interno del país.
Las altas temperaturas y la ausencia de precipitaciones que se están advirtiendo en alrededor de la mitad del país podrían limitar el desempeño de los cultivos de trigo, cebada, soja, maíz y girasol de Argentina, lo que se traduciría en un impacto negativo de entre el 1,1 y 1,8 por ciento del Producto Bruto Interno (PBI) del país, según cómo evolucione la sequía en los próximos meses.
Según un informe de la Gerencia de Estudios Económicos de la Bolsa de Cereales de Argentina, los efectos adversos de la sequía «limitan» el crecimiento de los cultivos argentinos de la campaña 2022-2023, lo que genera «gran incertidumbre» en la producción proyectada.
«La baja disponibilidad de humedad y las elevadas temperaturas condicionan el área final sembrada, su dinámica productiva y, por consiguiente, las proyecciones de volumen de la cosecha», señaló el documento.
Así, en lo que se refiere a la soja, el maíz y el girasol, en un escenario moderado, su producción podría ser de 41, 44,5 y 3,7 millones de toneladas, respectivamente. No obstante, en un escenario pesimista, con una sequía más pronunciada, dicha producción podría reducirse a 35,5, 37,8 y 3,5 millones de toneladas.
