“La indumentaria está al borde del colapso: nos convertimos en importadores”
El titular de la Cámara Industrial de la Indumentaria Rosario, Mario Giambattistelli, advierte un derrumbe acelerado: cierre masivo de fábricas, pérdida de empleo y un mercado inundado por importaciones cero arancel. El 80% de las empresas del rubro se puso a importar y relegó la producción local. Hoy solo el 30% del mercado está compuesto por producción nacional, mientras que un 70% corresponde a productos importados.
La Cámara Industrial de la Indumentaria de Rosario (CIDIR) encendió una señal de alarma sobre el impacto de la apertura importadora en la industria textil y de la confección. Su presidente, Mario Giambattistelli, describió un estado de situación crítico, con niveles de cierre y pérdida de empleo que, asegura, “no se veían desde los años 90”. Un escenario que puso de relieve esta semana el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), en su informe sobre importaciones y el impacto en la economía, que publicó RosarioPlus.
El industrial afirmó que la avalancha de importaciones comenzó a sentirse en el sector a mediados del año pasado, primero de la mano de los importadores tradicionales y luego –ya en 2024– incluso de los propios fabricantes, que comenzaron a abandonar la producción local.
“De las 400 fábricas que tenemos en la institución, el 80% se convirtió en importador. Es tremendo”, dijo. Según su evaluación, la combinación de cero aranceles de importación, costos internos altísimos y caída del consumo genera un cuadro “inviable” para cualquier empresa nacional. “Nosotros tenemos 50% de impuestos para fabricar. ¿Cómo competir cuando lo que entra paga cero?”, cuestionó.
El escenario ha sido reconocido por el propio Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec), que otorga a los productos textiles la mayor baja interanual en octubre pasado: -24%.
Película repetida
Giambattistelli comparó el momento actual con los períodos de desindustrialización más profundos de las últimas décadas. Recordó la crisis textil bajo la dictadura cívico-militar y, especialmente, la etapa de convertibilidad, cuando CIDIR pasó de tener casi 600 empresas asociadas a apenas 25.
“Es el mismo plan de Martínez de Hoz. Una timba financiera total. Nunca más vi algo tan similar hasta ahora”, afirmó.
El dirigente enumeró otros elementos que, a su juicio, agravan la situación: las plataformas de venta online de origen chino como Temu y Shane, que hasta penetran con entregas puerta a puerta; caída del consumo; inflación persistente; tasas altas; y costos fijos impagables.
“Es como la película Plata dulce, o aquel comercial en el que se rompía la silla nacional mientras la importada se imponía por precio dumping. Así destruyeron la industria entonces y así la están destruyendo ahora”, señaló.
Rosario y región
La magnitud local del impacto es severa. Según datos que maneja CIDIR, en el Gran Rosario cerraron 1.365 emprendimientos de indumentaria en el último año. Muchos eran pequeños talleres o locales que combinaban fabricación y venta.
Además, indicó que cerraron 40 grandes fábricas productoras de materias primas textiles en territorio santafesino y zonas cercanas, y se registraron cierres masivos de plantas de confección de todos los tamaños.
“Estamos hablando de empresas con 200 a 400 trabajadores. La destrucción de empleo es gigantesca”, alertó.
El cálculo sectorial estima que se perdieron unos 100.000 puestos de trabajo a nivel nacional, entre empleo registrado, talleres informales y monotributistas vinculados a la confección.
Taller cerrado, postal del derrumbe
El impacto también alcanzó a la empresa del propio Giambattistelli, que cuenta con un taller textil en la zona de Avenida Perón y Circunvalación. “Ese taller hoy está cerrado”, reconoció. “Las 20 empresas que nos enviaban trabajo suspendieron todo. Se pasaron a importar”.
Esto dejó fuera de actividad a unos 20 trabajadores, entre empleados directos y costureros externos que recibían parte de la producción. “Juntamos las máquinas. Igual que en los 90. Esperando que esta pesadilla termine”, graficó.
“Nos convertimos en colonia”
En su evaluación más estructural, Giambattistelli no sólo apunta contra la política comercial, sino contra el rumbo macroeconómico general. “Estamos convertidos en una colonia. Hay super endeudamiento impagable y una reforma laboral que pretende que la gente trabaje por dos pesos sin indemnización. Es un plan para destruir la economía del país”, afirmó.
El dirigente señaló que la eliminación del monotributo social dejó sin herramientas a los trabajadores que intentan formalizarse desde los talleres informales, un circuito que suele representar cerca del 45% de la mano de obra del sector por la estacionalidad de la producción.
Subsidios no. ¡Reglas!
Pese al diagnóstico crítico, Giambattistelli sostiene que la salida no requiere medidas extraordinarias. “No pedimos subsidios ni privilegios. Pedimos reglas claras. No se puede competir contra mercadería que entra sin arancel mientras al productor local lo ahogan impuestos”, enfatizó.
Aun así, asegura que en el sector persiste la vocación productiva: “Hay empresarios y trabajadores que quieren seguir. La indumentaria siempre resurge cuando se le da aire. Pero hoy estamos al borde del colapso”.
