Un ex fiscal testimonió sobre “las coimas”
Ponce Asahad, condenado por corrupción, declaró en el juicio a su ex jefe Patricio Serjal, de quien dijo que en una ocasión guardó el dinero sucio “en las medias”.

El ex fiscal Gustavo Ponce Asahad declaró ayer en el juicio oral que se le sigue a su jefe, el ex fiscal Regional de Rosario Patricio Serjal, y confirmó el presunto pago de coimas por parte del capitalista de juego clandestino Leonardo Peiti al funcionario del Ministerio Público de la Acusación (MPA) a cambio de “cobertura judicial”, como parte de una asociación ilícita de la que habría participado como organizador el senador por el departamento San Lorenzo, Armando Ramón “Pipi” Traferri. Contó que en una oportunidad Serjal guardó “los fajos de plata en las medias” y que ante un presunto pedido de “aumento” del cohecho al capo de las apuestas ilegales, el legislador santafesino lo llamó y se quejó: “Este pibe está loco, cómo va a pedir cien mil dólares, ni yo los pido”.
Ponce declaró ayer como testigo en el juicio oral que se inició el lunes, y que tiene como acusado, además de Serjal, a su subordinado Nelson Ugolini, empleado del MPA. Ponce Asahad llegó a esa instancia luego de haber sido condenado a tres años de prisión efectiva -que ya cumplió- e inhabilitación perpetua para cargos públicos por los delitos de incumplimiento de los deberes de funcionario público, cohecho pasivo agravado y miembro -en calidad de integrante- de una asociación ilícita.
El ex fiscal se acogió la figura del imputado arrepentido y brindo datos “hacia arriba” para incriminar a Serjal y Traferri, a cambio de una reducción en la pena que recibió por los delitos cometidos. “Me acogí al beneficio del imputado colaborador, por una cuestión de convicción personal. Asumí mi responsabilidad por el grave error de juicio cometido y consideré que no tenía por qué seguir cometiendo errores, encubrir a gente que no correspondía. Yo me hice cargo de lo que a mi me correspondía, fue uno de los grandes golpes de mi vida”, dijo.
También Peiti fue condenado bajo la misma modalidad y en un procedimiento abreviado, y será testigo en el juicio seguido a Serjal y Ugolini. Traferri no llegó a esta instancia porque se protegió con sus fueros como senador, aunque renunció a los mismos una vez que cambiaron los fiscales del caso -los originarios fueron Matías Edery y Luis Schiappa Pietra- y este año fue imputado en la causa.
“Las coimas eran una estructura que se había formado por instrucciones del senador Trafferri y la persona activa en ese sentido era el empresario del juego Leonardo Peitti”, dijo Ponce a Rosario/12 antes de ingresar a la audiencia.
Ante los jueces Nicolás Foppiani, Facundo Becerra y Hebe Marcogliese, que integran el tribunal de juicio, el testigo confirmó el presunto pago de coimas de cuya trama participó, apuntó al senador sanlorencino como cabeza de la empresa criminal y brindó detalles acerca de dos supuestos encuentros entre Serjal y Peiti, en uno de los cuales participó.
La defensa del ex fiscal Regional, a cargos de los abogados Ignacio Carbone y Renzo Biga, apunta a desacreditar el testimonio de Ponce y el que brindará Peiti, al considerar que fueron “direccionados” por los fiscales Edery y Shiappa Pietra para inculpar a Serjal y a Traferri, y que no existe otra prueba concreta más que esas declaraciones.
El contacto
“Poco después de asumido Serjal, un día yo ingresaba para ir a las oficinas y descendía las escaleras el senador Traferri. Tuve una charla, me dijo que había estado con Serjal, me pide mi teléfono porque se iba a comunicar conmigo en algunas cosas para que yo le transmitiera al doctor Serjal”, relató. “Al tiempo se empieza a hablar de un imputado, Peiti, que no es Leonardo sino el hermano, en una causa de Cañada de Gómez. Empieza a solicitar una mano para ver cómo estaba esa causa”, dijo el testigo, para agregar que “el senador Traferri lo comentó al Ministerio Público para que le diera ‘una mano a este muchacho que era amigo’ y siempre colaboraba en las campañas políticas”.
Ponce precisó que tuvo “varias reuniones con el senador Traferri en un bar de Oroño, entre Mendoza y 3 de Febrero, en la sede del Gobierno en su despacho, en el bar del hotel Plaza Real, ese día estaba en la antesala la doctora (Alejandra) Rodenas, también en la librería del Ateneo, sobre la peatonal”.
Y dijo que “había un monitoreo” del senador “sobre la gestión de Serjal” luego de que tomara estado público que había comprado dos automóviles marca Toyota en una concesionaria a cuyo dueño le había cerrado una causa tiempo antes. Ponce Asahad dijo al respecto que “los sueldos en el Poder Judicial son buenos, pero era fuerte que un fiscal compre de una sola vez dos Toyotas, y más en una concesionaria que había tenido una causa y que el señor Serjal la había cerrado esa causa”. Agregó que el senador estaba preocupado por el asunto. “Traferri decía: ‘Esto es una locura, esto no puede ser, este pibe está haciendo todo mal’”.
Aumento de la cuota
No fue, según el testimonio de Ponce, la única preocupación de Traferri por las conductas de Serjal, con quien presuntamente había armado una estructura de cobertura judicial para las salas de juego ilegal de Peiti, que consistía en “pisar causas”, avisarle de allanamientos y tenerlo al tanto de investigaciones que lo tenían como protagonista. “Peiti colaboraba económicamente en las campañas con moneda extranjera, ladrillos, metros de arena, chapa, con el senador Traferri porque tenían negocios en común”, dijo el ex fiscal condenado.
“Yo supe en esa reunión (en un bar de avenida Pellegrini, entre Moreno y Dorrego) que Peiti colaboraba en las campañas y actividades políticas del senador Traferri. Si mal no recuerdo, tenían amigos en común, que eran policías de San Lorenzo”, abundó.
Otra oportunidad en la que Ponce recibió el malestar de Traferri, siempre de acuerdo a su declaración ante el tribunal en la que juró decir la verdad, fue ante el supuesto encuentro de Serjal con Peiti en un hotel de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, que tuvo como testigo a un amigo del entonces fiscal Regional de Rosario. Allí, el funcionario del MPA la habría pedido al capitalista de juego ilegal un “aumento” de la cuota que pagaba.
Ponce testimonió ayer que mantuvo un encuentro en una cortada paralela a bulevar Oroño, que sale por de Febrero y 9 de Julio, con Peiti y el abogado Aníbal Porri, que era asesor de la Guardia Urbana Municipal (GUM) y representaba al empresario. “Porri deja el auto en la cortada, baja Peiti y me dice: ‘Yo con el senador tengo un acuerdo, lo estamos cumpliendo, ahora lo que está pidiendo Serjal es una locura’”.
Ponce dijo que tras ese encuentro con Peiti y Porri, “me llama Traferri y me dice: ‘Enloqueció, cómo le va a pedir cien mil dólares. Este pibe está loco, cómo va a pedir cien mil dólares, ni yo los pido’. Eso me lo dijo Traferri a mí”.
Hasta las medias
En su declaración, Ponce Asahad confirmó que Serjal se reunió al menos dos veces con Peiti, quien fue condenado por explotar salas de juego ilegal y el presunto pago de coimas para recibir cobertura político-judicial. Según el ex fiscal condenado, uno de esos encuentros fue en el bar Safyta, de San Juan al 3500, del que él participó. “Serjal tenía pánico de reunirse con Peiti, lo acompañé yo, en el bar Safyita. Se habló de las causas de juego clandestino, Peiti decía que estaba todo bien, conforme, que sí había estado preocupado por las balaceras a su casa” que, después se supo, habían ordenado un sector de la banda Los Monos para extorsionarlo.
Ponce dio los nombres de dos abogados que habrían participado de la trama. “Porri y (Alberto) Tortajada son personas que fueron intermediarias, intervenimos en esa cuestión armada por el senador Traferri y el fiscal Regional de entonces que fue la cobertura del juego clandestino”, dijo, para agregar: “Es muy simple, se repartía plata, no sé si todos los meses, pero si seis o siete veces, venía Porri, Tortajada o Peiti y dejaban plata, a mi me dejaron cinco veces mínimamente”.
Relató uno de esos episodios, ocurrido en su departamento de Oroño y Mendoza. “Vino el doctor Tortajada, después vino el doctor Serjal, que estaba con gorra, muy perseguido, se puso los fajos de plata en las medias”, contó sobre la presunta ubicación de los dólares. “Otra vez le di un sobre con plata en el bar de Oroño y Mendoza”, agregó el arrepentido.
