La construcción debe ser colectiva
Habló del progresismo santafesino sin Lifschitz; la construcción que convocó Javkin y el puente roto con la Casa Gris.
La construcción de la lista Preparados para Santa Fe tiene –según Fabián Palo Oliver– la virtud de hacer lugar a todas las fuerzas que integran el Frente Amplio Progresista, y no solo al Partido Socialista, como prevalece en la otra vereda de la interna. Sin el mayor elector del espacio, Miguel Lifschitz, al progresismo le queda la capacidad de diálogo e interacción con uno y otro extremo de la grieta. El consenso y la oposición responsable, tales son los valores que proclama el primer precandidato a diputado nacional, que busca su camino hacia el Congreso de la Nación junto con Rubén Giustiniani y María Eugenia Schmuck, que hacen lo propio hacia el Senado.
«No hubo lista de unidad porque a veces no alcanza con la voluntad política, tiene que ver la factibilidad. Los compañeros socialistas quisieron mantener la candidatura a senadora de Clara García y ello impidió que haya un entendimiento. El armado de nuestra lista representa el espíritu que pretendemos para el Frente Progresista. Hay un representante de cada espacio. Los radicales que seguimos en el Frente, Rubén Giustiniani con el partido Igualdad que vuelve, el partido Creo del intendente Pablo Javkin que fue quien convocó y articuló esta lista, y Bases, un sector del socialismo referenciado en Eduardo Di Polina y Claudia Balagué. También el PDP, SI, Pares y el GEN. La otra lista, en cambio es casi en su totalidad del Partido Socialista. Eso es un hecho», analizó Palo Oliver, que en esta ronda repetirá el intento de llegar al Congreso, como lo hizo en 2013 y 2017.
En procura de no hacer olas, el actual diputado provincial advierte que «el legado de Hermes Binner y Miguel Lifschitz no se hereda. No le pertenece solamente al socialismo ni a los que se dicen lifschiztas. Le pertenece a todo el Frente Progresista porque todos fuimos artífices y hace 25 años que trabajamos para consolidarlo con distinta suerte electoral».
Para el ex intendente de Santo Tomé, la coherencia es innegociable. «No buscamos atajos. En política las contradicciones se pagan, tarde o temprano. Estamos donde debemos estar y en el lugar que soñó el propio Binner, en un frente que sea amplio y convoque a organizaciones sociales que hemos sumado después de mucho tiempo. Es la única forma de defender el progresismo en Santa Fe. Así hacemos una alternativa más allá de la lamentable desaparición de Lifschitz, el gran elector que tenía el Frente».
En la charla con Rosario/12, Oliver ponderó el armado que promovió Pablo Javkin como para disputar el liderazgo del FP. «Fue el primero que entendió que la construcción debe ser colectiva –valoró el santotomesino–, y hay que tener en cuenta que su partido está recién en el cuarto lugar de la lista a Diputados. Los demás cedió a otros sectores con enorme generosidad política», dijo. El segundo lugar en la lista lo ocupa la socialista Carina Gerlero.
Además, capitalizó el regreso de Rubén Giustiniani al espacio como precandidato a senador en pugna con Clara García, viuda de Lifschitz. «Que Rubén vuelva al frente es todo ganancia, es el mejor candidato que tiene el no peronismo, lo ha demostrado como senador nacional, cuando con una banca minoritaria pudo construir consensos necesarios para sancionar importantísimas leyes: el 82% móvil que lamentablemente no prosperó, fue el primer legislador que planteó una ley de humedales a nivel nacional cuando nadie planteaba esto en 2003, la ley de disminución de mayoría de edad de 21 a 18 años, el trabajo brillante para develar el contrato entre YPF y Chevron. Argentina necesita cambiar la cultura política de intolerancia y formular políticas públicas sustentables. Podemos aportar con humildad en el Congreso porque esta Argentina binaria tiene que cambiar», recalcó Oliver.
El precandidato proyecta en la Cámara Baja arrancar con un acuerdo básico entre los diputados santafesinos del oficialismo y la oposición: «Para defender la provincia, que no pase como con la sanción de la ley de biocombustibles, que no tuvimos voz y nos perjudica. Hay discusiones binarias, pero debemos cambiar esa cultura política votando con quien haya que votar manteniendo las convicciones y en defensa de Santa Fe», afirmó.
Para lograr ese equilibrio será clave definir su relación con la Casa Gris, a la que hoy juzga como pobre en cuanto a diálogo. «Debemos controlar la gestión de gobierno, para eso somos oposición, pero para sancionar leyes hay que interactuar. El Ejecutivo no logró sancionar leyes porque el gobernador Perotti no permitía que se le hicieran modificaciones, y otras leyes quedaron sin sancionar porque en la oposición no hubo voluntad de avanzar. Tuvimos muchas dificultades para entendernos con (el proyecto de) ley de conectividad, las tres leyes de Seguridad. Pero también le sancionamos al Ejecutivo otras leyes que pidió: presupuesto, endeudamiento, los fondos especiales por pandemia. A veces hubo falta de vocación para el consenso, todos debemos hacernos autocrítica. Hoy –concluyó Palo Oliver– el diálogo entre el gobierno y la oposición en Santa Fe no es bueno».
