El presidente de la bancada del Frente de Todos en Diputados sostiene que «el bloque tiene que aspirar al mayor nivel de uniformidad posible»
Después de casi tres décadas de trabajo político en segundo plano como asesor y armador político, a Germán Martínez le llegó el turno de ocupar el centro de la escena. “Preparate, en 15 minutos vamos a Casa Rosada”, le dijo Sergio Massa el martes a la tarde. Ya en la casa de gobierno, relata Martínez, Alberto Fernández le ofreció la presidencia del bloque del Frente de Todos en la Cámara de Diputados -a la que había renunciado Máximo Kirchner el día anterior, disconforme con la negociación con el Fondo Monetario Internacional- y le pidió tres cosas: que trabaje por la unidad de la bancada, que hable con cada uno de los integrantes del bloque y que concentre toda su energía en la nueva tarea.
Conocedor del paño parlamentario y de perfil dialoguista, Martínez dice a La Capital que entre los legisladores “las posiciones respecto al FMI no están cristalizadas y hay margen para argumentar, persuadir y sumar” y que “el bloque tiene que aspirar al mayor nivel de uniformidad posible”. Mano derecha de Agustín Rossi, jefe de la bancada del viejo Frente para la Victoria y de Unidad Ciudadana, envía un mensaje contemporizador hacia el peronismo santafesino: elogia a referentes de las tribus que quedaron del otro lado en la interna y asegura que si el gobernador Omar Perotti lo llama está a disposición.
—Le entregaron una gran responsabilidad en un momento difícil, ¿En algún momento dudó de aceptar el cargo?
—No, más allá de las coyunturas que puedan parecer más favorables o más complejas, entiendo mi rol como diputado nacional como un momento más de una vida de militancia política. Siempre tuve roles de acompañamiento, pero me siento parte de un espacio político y creo que puedo hacer un aporte en esta etapa.
—Circularon distintos nombres, ¿por qué cree que lo eligieron a usted?
—Creo que puedo aportar cierto conocimiento del funcionamiento parlamentario y soy una persona que combina convicciones fuertes con diálogo político. Además, soy obsesivo, me gusta trabajar mucho.
—¿Están definidas las otras autoridades del bloque o aún no?
—El miércoles al mediodía me reuní con Máximo y hablamos de muchísimos temas, como la coyuntura nacional, la agenda parlamentaria y la mirada del bloque. Le transmití lo que había anunciado en los medios, que mi primer deseo es que todos los compañeros y compañeras que tuvieron responsabilidades de trabajo con él sigan en su lugar. No vengo a reemplazar a Máximo, él es insustituible.
—¿Su objetivo central es mantener la cohesión del bloque?
—El presidente me pidió tres cosas: que trabaje mucho para la unidad del bloque, que hable con cada compañero y compañera de nuestro bloque, y que sea una persona que pueda persuadir y me dedique 100 por 100 a esto. En ese marco, recorrí casi todo el bloque y transmití esto, con la idea de seguir reforzando la unidad. Venimos de dos años muy buenos en términos parlamentarios.
—¿Es posible que se arme un interbloque?
—El 10 de diciembre de 2019 Massa y Máximo tomaron una decisión clave: constituir un único bloque en la Cámara de Diputados y no un interbloque. Esto significa que tenemos 118 diputados y diputadas que tenemos diferencias, que venimos de experiencias políticas distintas y pertenecemos a diversos espacios pero tenemos la obligación de ponernos de acuerdo para llevar adelante las tareas. La experiencia muestra que tener un solo bloque es la mejor manera de tener una performance positiva para el Poder Ejecutivo.
—¿La meta es que cuando llegue la votación del acuerdo con el Fondo todo el bloque vote unificado? ¿O está la posibilidad de que algunos voten diferente?
—El bloque tiene que aspirar al mayor nivel de uniformidad posible a la hora de plantear su posicionamiento parlamentario. No sólo en este tema, sino en todos. Sabemos que es una cuestión que genera debate en toda la sociedad, cómo no va a hacerlo al interior del bloque. Estuve leyendo algunas crónicas periodísticas que hablan de las distintas miradas que existen en Juntos por el Cambio y es lógico: con el funcionamiento actual de las coaliciones, Macri no es el jefe de Carrió, Carrió no es la jefa de Bullrich, y Bullrich no es la jefa de Larreta. En nuestro espacio político pasa exactamente lo mismo. Lo que tenemos que tener claro como integrantes del Frente de Todos es que cualquier diferencia que haya entre nosotros es una diferencia corta respecto a la gran distancia que tenemos con el proceso de endeudamiento que llevó adelante Mauricio Macri.
—¿Las diferencias internas de Juntos por el Cambio complican la negociación política?
—Suelo hablar poco del funcionamiento de bloques que no son el propio. A veces hasta suena irrespetuoso, Mario Negri o Cristian Ritondo me podrían decir “che, Germán, por qué no te ocupás de tu bloque”, y tendrían razón. Estamos en un momento donde las posiciones de todos los diputados respecto al FMI no están cristalizadas y hay margen para argumentar, persuadir y sumar. Una condición necesaria para el debate es no sólo analizar la propuesta que plantea el presidente Alberto Fernández, sino discutir a fondo el origen del problema, qué pasó en 2018 y 2019. Personalmente, me gustaría preguntarle sin chicanas ni estridencias a Nicolás Dujovne, Toto Caputo y Hernán Lacunza por qué hicieron lo que hicieron. Si discutimos eso vamos a estar más cerca de conseguir un consenso amplio sobre la propuesta que tenemos.
Martínez quiere que Dujovne, Caputo y otros funcionarios den explicaciones en el Congreso por el endeudamiento durante el macrismo
—El Frente de Todos no tiene quórum propio y el año pasado ingresaron expresiones más duras de izquierda y derecha, ¿Adónde irán a buscar el número para sesionar?
—No arrancamos de cero, nunca tuvimos quórum propio y siempre tuvimos que trabajar articuladamente con otras fuerzas políticas. Hay que hablar absolutamente con todos, para dar previsibilidad al trabajo en la Cámara y llevar una agenda que independientemente de las diferencias que podamos tener entre nosotros tenga la tranquilidad del pueblo argentino como principal valor.
—¿Cuáles son los temas que buscarán aprobar durante febrero?
—A principios de la semana que viene con Sergio Massa vamos a tratar de encontrarnos con con líderes de la oposición y analizar con ellos dos cosas: cómo llevamos adelante la agenda de extraordinarias, y cómo diseñamos una arquitectura de comisiones que permita el tratamiento de los temas. Dicho esto, sería muy importante que podamos avanzar en proyectos para consolidar el rumbo económico: la ley de electromovilidad, la ley de industria automotriz, la ley para los servicios de la construcción, la ley de compre argentino, la ley de cáñamo, y un proyecto clave para Santa Fe como la ley para el desarrollo agro y bioindustrial. Es una agenda linda, intensa, profunda. Mientras tanto, el Senado trabajará temas muy fuertes, como el consenso fiscal con las provincias y la modificación del Consejo de la Magistratura.
—Generó malestar en la provincia que no se incluyera en el temario de extraordinarias la ley de humedales. El ministro Cabandié planteó en las últimas horas que elaborarán un nuevo proyecto de ley, ¿Cuáles son las resistencias en la Cámara para que avance el proyecto?
—Me alegro de que sea un tema que aparece en una agenda cercana. En Diputados dimos un paso importante, que la comisión de Recursos Naturales presidida por Leonardo Grosso haya sintetizado siete proyectos es un buen piso para avanzar en lo que falta. Si además el ministro Cabandié plantea que quiere que la ley avance, mejor aún. Espero que el tema se consolide, que podamos tener más información y podamos encaminar el debate.
La ley de humedales, un tema pendiente de la agenda legislativa
—¿Piensa impulsar desde la presidencia del bloque proyectos específicos para Santa Fe?
—Tengo mi corazón y mi trabajo político en la provincia, pero tengo una tarea que me obliga a pensar en el conjunto. Conozco el trabajo que está realizando el diputado Mirabella sobre la Justicia federal, seguramente cuando haya consensos acompañaremos el proyecto de Roberto porque es un tema muy importante. Tenemos diputados muy valiosos, cada uno con su impronta: Marcos Cleri, Vanesa Massetani, Alejandra Obeid, Eduardo Toniolli. Son referencias muy importantes y queremos trabajar con todos. Yo estoy trabajando en mercados federales que acerquen consumidores y productores con precios más razonables, proyectos de migración inversa de las grandes ciudades a los pequeños pueblos, y la creación de nuevas universidades en la provincia.
—Va a ocupar el mismo lugar que Agustín Rossi, a quien acompaña hace años, ¿le dio algún consejo?
—No, consejo no. Demasiado me brindó con la formación y el acompañamiento en estos 17 años de militancia juntos. Para mí es un orgullo militar con él, el Chivo sigue siendo una referencia muy importante para mí.
—Se rumoreó en estas horas que Rossi podría volver al gabinete, ¿es así?
—Hay que evitar dos lecturas equivocadas sobre mi designación. Una es la territorial: cuando se elige un presidente de bloque se piensa en el bloque, no en ninguna realidad territorial. La segunda es que tiene que ver con los distintos sectores del Frente de Todos. Habiendo dicho esto, Agustín es un militante político, que a veces se calza el traje de funcionario político y a veces lo deja y sigue siendo un militante, y que viene haciendo aportes para que tengamos una Argentina mejor. Será el presidente el que defina cuándo, cómo y dónde puede volver a contar con la presencia de Agustín.
—Cuando le ofrecieron el cargo habló con el gobernador Perotti, ¿La idea es dejar atrás la interna del peronismo santafesino?
—Cualquiera que me conozca por seguir la política de la provincia sabe que yo no mezclo las cosas: una cosa es la tarea que tengo como jefe de bloque, y otra cosa mi militancia territorial en la provincia de Santa Fe. Con mayor cercanía o mayor distancia con cada una de las líneas del peronismo siempre fui una persona de mucha convicción pero nunca puse una barrera de comunicación con nadie. Por eso, ni bien me enteré del ofrecimiento del presidente lo primero que hice fue llamar al gobernador. Quiero decir que tuvo palabras muy generosas conmigo, que lo conozco hace más de 20 años y le tengo mucho respeto. No hay ninguna diferencia política que nuestro espacio político o yo hayamos tenido con él que me impida desarrollar este rol con ecuanimidad. Él lo sabe, porque se lo dije y lo ha experimentado muchas ocasiones, que si llama estoy a disposición.
