Persianas bajas en zona céntrica
La vacancia de locales comerciales llegó al 12,5% y afecta más a la peatonal Córdoba y San Luis por la caída del consumo.

Las persianas cerradas se multiplican en el centro de Rosario. Además de la evidencia para cualquiera que camine esas calles, el Colegio de Corredores Inmobiliarios de Rosario (Cocir) difundió ayer un informe que elaboró con el Instituto de Investigaciones Económicas (IIE) de la Facultad de Ciencias Económicas y Estadística de la UNR. El estudio confirma un fuerte deterioro de la actividad comercial durante el primer semestre del año: el 12,5 por ciento de los locales relevados permanecen vacíos, una cifra que representa un incremento de 1,8 puntos porcentuales respecto de diciembre de 2025 y uno de los registros más elevados de los últimos tres años.
El estudio, que ya lleva doce ediciones consecutivas, relevó 9.618 locales distribuidos entre el área central, galerías, siete centros comerciales a cielo abierto y cinco shoppings de la ciudad. Del total, 1.206 estaban desocupados al momento del relevamiento, mientras que 8.412 permanecían ocupados.
Sin embargo, detrás del promedio general aparece una realidad más compleja. El área central supera bastante la media de la ciudad y es el microcentro el que concentra el mayor nivel de vacancia, con un 15,1 por ciento de locales sin actividad. A ello se suma el deterioro de dos corredores históricos del centro: peatonal Córdoba y calle San Luis.
En la peatonal, la proporción de locales vacíos pasó del 9,2 al 17,2 por ciento en apenas seis meses, mientras que sobre calle San Luis la vacancia prácticamente se duplicó, al crecer del 5,1 al 10,2 por ciento. Dos arterias emblemáticas que durante décadas concentraron buena parte de la actividad comercial de la ciudad hoy muestran una cantidad creciente de persianas bajas, especialmente en el rubro de la indumentaria.
“Hay una baja muy importante del consumo. Todo comerciante lo último que quiere es cerrar la persiana porque de ese negocio viven una o más familias”, explicó a Rosario/12 la coordinadora del Departamento de Estadísticas del Cocir, Gabriela Ortiz de Urbina.
En este sentido, sostuvo que el retroceso del consumo explica gran parte del fenómeno observado en el relevamiento y señaló que el sector textil aparece como el más afectado. “San Luis es un corredor históricamente vinculado a la indumentaria y el textil viene muy castigado. Hoy eso lo podemos comprobar con números”, afirmó.
Desde el Cocir descartan que el aumento de la vacancia responda principalmente al precio de los alquileres. Según Ortiz de Urbina, la mayoría de los contratos comerciales se actualizan cada cuatro meses mediante el Índice de Precios al Consumidor (IPC), por lo que las variaciones acompañan la evolución general de la economía.
“El problema no es el aumento del alquiler en sí. Los ajustes van muy de la mano de la inflación. Lo que sucede es que al comerciante cada vez le cuesta más sostener el negocio porque el consumo cayó mucho”, explicó.
Frente a ese escenario, el rol de los corredores inmobiliarios es intentar acercar posiciones entre propietarios e inquilinos para evitar que los locales queden vacíos.
“Siempre aconsejamos al propietario que, si es necesario, baje un poco el valor del alquiler antes que tener un local desocupado. Mantener una propiedad vacía implica seguir pagando expensas e impuestos, que hoy representan un costo importante”, señaló.
La mediación también alcanza a los comerciantes que atraviesan dificultades para sostener la actividad. “Tratamos de encontrar un punto de equilibrio entre ambas partes para que el comerciante pueda seguir trabajando y el propietario no tenga un inmueble cerrado”, agregó.
Aunque el mercado de locales todavía no refleja una baja generalizada en los valores pedidos, Ortiz de Urbina considera que ese proceso podría comenzar a manifestarse si la demanda continúa debilitándose. Como referencia, mencionó lo que ya ocurre en el mercado de viviendas.
“Hace dos años un departamento se alquilaba en menos de un mes. Hoy puede tardar dos o tres meses. Cuando vemos que no hay consultas empezamos a conversar con los propietarios y muchos terminan aceptando bajar el precio porque sostener una propiedad vacía también tiene un costo”, describió.
La expectativa es que una dinámica similar empiece a observarse en el segmento comercial, sobre todo en las zonas donde la vacancia creció con mayor intensidad.
Los shoppings muestran un comportamiento muy distinto al del comercio tradicional. Allí la vacancia apenas alcanza el 6,4 por ciento, prácticamente la mitad del promedio de la ciudad, con niveles de ocupación superiores al 93 por ciento.
Para la entidad que nuclea a los corredores rosarinos, la fotografía del primer semestre refleja un problema que excede al mercado inmobiliario. La menor circulación de consumidores, la pérdida del poder adquisitivo y el retroceso de las ventas terminan impactando directamente sobre la ocupación de los locales.
“Todo pasa por la economía nacional –resumió Ortiz de Urbina–. Cuando baja el consumo, el comerciante deja de vender y aparecen estas cifras. Nosotros tratamos de ayudar para que nadie tenga que cerrar, pero el comercio depende, antes que nada, de que la gente vuelva a comprar”.
