En cuanto a la delicada situación de los delitos que son ordenados desde las cárceles por los jefes de reconocidas bandas delictivas, Lagna admitió que «hay que trabajar mucho en las cárceles, desde donde se digitan acciones violentas». El funcionario aseguró que es un trabajo que ya inició, en conjunto con el ministro Roberto Sukerman y que va a rendir frutos en los próximos meses.

«Estamos haciendo todo lo que está nuestro alcance y más, hay recursos presupuestario, lo que no hay son soluciones mágicas. Vamos a seguir trabajando codo a codo con la Justicia, vamos a intensificar el trabajo con el Ministerio público de la Acusación  y con el municipio. El trabajo tiene que ser multiagencial  y seguiremos en la calle cada vez con más presencia y con más inteligencia, que es fundamental en  en el tema de balaceras y sicariatos».

En ese sentido, Lagna reconoció que si bien «hay un alto nivel de esclarecimiento de hechos también hay una sinrazón y locura muy importante del lado de los atacantes, que tiene que ver con el narco y el gran negocio que moviliza esto». «Hay que cortar el vínculo, no sólo de la violencia en los barrios de la gente que vende en un búnker sino de las grandes empresas que se dedican a lavar el dinero de los narcos».