Justicia

Julieta Makintach

La jueza, orgullosa heredera del legado paterno, que rifó su carrera tentada por las cámaras

Por Gabriel Di Nicola

Marzo de 2017. Era el día que había soñado desde chica, cuando visitaba a su padre Juan en su despacho. Con voz firme y ante familiares, amigos y funcionarios judiciales, Julieta Makintach afirmó: “Juro por Dios, la Patria y estos Santos Evangelios desempeñar lealmente el cargo de juez del Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 del Departamento Judicial de San Isidro, observando la Constitución y las leyes de la Nación y la provincia. Si así no lo hiciera que Dios y la Patria me lo demanden”. Ocho años y tres meses después, la carrera de la magistrada entró en un impasse. Su nombre y apellido ahora son sinónimos de un escándalo que transcendió las fronteras del país. Su participación estelar en la producción del documental Justicia Divina provocó que el juicio donde se intentaba develar si hubo responsabilidades penales por la muerte de Diego Maradona fuera declarado nulo. Un duro golpe para la imagen de la Justicia argentina.

Caída. El tráiler del documental resultó una prueba irrefutable contra la jueza

Makintach tiene 47 años. Hasta que estalló el escándalo por el documental del juicio por Maradona, además de jueza del TOC N°2 de San Isidro, era profesora de la Universidad Austral. Ahora no puede ejercer en ninguno de los ámbitos. La Suprema Corte bonaerense dispuso una licencia compulsiva de 90 días y la Austral decidió interrumpir “las tareas docentes de dedicación simple” que desempeñaba. “Conforme a nuestras normativas internas, se ha ordenado la instrucción de un sumario para analizar el caso. Adicionalmente, se ha dispuesto de manera cautelar la suspensión inmediata de sus funciones docentes”, informó la Facultad de Derecho de la Universidad Austral en un comunicado de prensa. Tras la elevación a juicio del expediente donde se investigaron las circunstancias que rodearon la muerte de Maradona, ocurrida el 25 de noviembre de 2020, el sorteo determinó que el debate debía estar a cargo del TOC N°3 de San Isidro. Es decir que, en principio, Makintach no era una “jueza natural” que debía intervenir el proceso donde hay siete acusados: el neurocirujano Leopoldo Luque, la psiquiatra Agustina Cosachov, el psicólogo Carlos Díaz, el enfermero Ricardo Almirón, el médico clínico Pedro Di Spagna, la coordinadora médica de la empresa Swiss Medical Nancy Perroni y el coordinador de enfermeros Mariano Perroni.

<span class=nd-epigrafe-etiqueta>Amiga. </span> María Lía Vidal Alemán, una amiga de la jueza que participó en las grabaciones, presentó un escrito con fotos de ambas durante su niñez
Amiga. María Lía Vidal Alemán, una amiga de la jueza que participó en las grabaciones, presentó un escrito con fotos de ambas durante su niñez

Pero, como sucede en distintos ámbitos de la Justicia por los cargos vacantes, el TOC N°3 no estaba completo. Solo tenía dos jueces, Maximiliano Savarino y Verónica Di Tommaso. Se necesitaba un magistrado más para cubrir la silla vacía. Y Makintach quiso estar en el juicio desde siempre. Así lo demuestran documentos a los que tuvo acceso LA NACION. Por un acuerdo interno, homologado por la Cámara de Apelación y Garantías en lo Penal de San Isidro, el TOC N°3 se debía completar con jueces del TOC N°5 o del TOC N°2. “Se tiene presente lo manifestado por los doctores Pablo Rolón y Marcela López Ramos, jueces del TOC N°5, quienes solicitan se los exima de dar cumplimiento a la integración del TOC N°3. Motivando su petición en la desintegración de ese Tribunal desde el año 2019, la falta de personal en su planta funcional y la agenda de juicios orales fijados que, abarca la totalidad del año próximo, señalan que dicha integración afectaría la eficaz prestación del servicio de justicia de su organismo al tener que asumir uno de sus miembros que lo compone la celebración del mentado debate. Asimismo, los jueces agregan que, de conformidad con el acuerdo complementario celebrado con el Tribunal en lo Criminal N° 2, el 30 de octubre de 2018, se estableció que las desintegraciones o vacancias que surgieran en ese Tribunal serían cubiertas por los doctores Makintach y Ariel Introzzi Truglia”, se sostuvo en un documento firmado el noviembre de 2023 por el camarista Juan Eduardo Stepañiuc, al que tuvo acceso LA NACION. Más adelante, el integrante del tribunal de alzada, explicó: “La doctora Makintach hizo saber que se encontraba en condiciones de integrar el TOC N°3 en los autos de referencia [el juicio por la muerte de Maradona]”. Y para finalizar, sostuvo: “Teniendo en consideración los fundamentos ut supra reseñados, a lo que se aduna la imposibilidad manifestada por los jueces integrantes del TOC N°5, el acuerdo efectuado por los magistrados de los tribunales 2 y 5; las integraciones realizadas en el TOC N°3 con anterioridad a la situación que nos ocupa, estimo viable que las mismas se sigan efectuando como hasta el presente, lo que hace aceptable la propuesta efectuada por Makintach”.

Carrera. Makintach tiene 47 años y, además de jueza del TOC N°2 de San Isidro, era profesora de la Universidad Austral

Era noviembre de 2023 y Makintach se sumaba al juicio por la muerte de Maradona. “Ella decía que era la persona indicada para estar en el debate. Sostenía que la hipótesis delictiva que se iba a discutir era su especialidad. Repetía que era magister en delito de comisión por omisión”, recordó a LA NACION una funcionaria judicial de intachable trayectoria en el departamento Judicial de San Isidro. Todavía estupefacta por el “escándalo mundial” graficó una hipótesis de por qué Makintach decidió ser la “figura estelar” del documental Justicia Divina: “Su narcisismo extremo la hizo perder el eje. Su ego pudo más”. “Ego” es la palabra que más se escuchó en los pasillos del edificio de los Tribunales de San Isidro, en Ituzaingó 340, desde el momento en que estalló el escándalo. “Su narcisismo y su vanidad estaban a la vista. Solo un narcisista sube seguido a sus redes sociales el video del día que juró como jueza”, dijo un funcionario judicial que recorre los tribunales de San Isidro desde hace más de 30 años.

<span class=nd-epigrafe-etiqueta>Linaje. </span> Juan Makintach, el padre de Julieta, fue un reconocido juez de San Isidro
Linaje. Juan Makintach, el padre de Julieta, fue un reconocido juez de San Isidro

La fuente no exageraba. En marzo pasado, al cumplirse el octavo año de su jura como jueza del TOC N°2 de San Isidro, como lo hizo en otros aniversarios, Makintach subió en su perfil de LinkedIn el video del momento más importante de su carrera judicial. “Hoy cumplo ocho años en mi rol de jueza y 25 desde aquel día en que decidí arrancar mi carrera judicial. Cada uno de esos años me trajo a donde estoy hoy. Amo mi trabajo. Creo que tener la posibilidad de decir el Derecho en un camino que busca la verdad para dar a cada uno lo suyo, es un privilegio que me llena de orgullo. Busco estar a la altura de las expectativas de todos: en la víctima reparando su dolor; en el imputado, con la sanción proporcional a la gravedad del delito cometido. Y, en la sociedad, rindiendo cuentas de lo que espera del ejercicio del Poder Judicial”. Los funcionarios judiciales más experimentados no podían entender que Makintach haya rifado su carrera de jueza por su ego o sus aires de grandeza. Pocas horas antes de que Patricio Ferrari, uno de los fiscales generales adjuntos de San Isidro, expusiera en la sala de audiencias las irrefutables pruebas del vínculo entre la magistrada y la producción del documental, un funcionario judicial que conoce a Makintach desde antes que asumiera como jueza dijo a LA NACION: “Ojalá que todo sea mentira [por la información de la participación de la magistrada en una docuserie]”. Después solo tuvo palabras de lamento. “Una pena. Fue siempre muy trabajadora. Si bien era hija de un reconocido juez [Juan Makintach] empezó de abajo y antes de jurar como jueza del TOC N°2, se desempeñó muchos años como secretaria penal de un juzgado de Garantías que estaba vacante. Las resoluciones las firmaba un juez subrogante, pero todo lo hacía ella. Era quien se había puesto el juzgado a sus hombros. Sí, se podría decir que siempre llamó la atención por su personalidad extrovertida y su forma de vestir».

Carrera. Hace ocho años, Julieta Makintach juró como jueza del Tribunal Oral en lo Criminal N° 2 del Departamento Judicial de San Isidro

Fiscales que representaron al Ministerio Público en juicios donde intervino la jueza Makintach definieron a la magistrada como “una funcionaria correcta, siempre con preguntas aclaratorias”. Por eso llamó la atención, para las fuentes consultadas, el rol protagónico que tomó en los dos meses y medio que duró el juicio donde se intentó, vanamente, determinar si hubo responsabilidades penales en la muerte del astro mundial de fútbol.

Legado. La muerte de Maradona estuvo rodeada desde el principio por escándalos y el juicio no fue la excepción

Pero no solo el escándalo sorprendió a los funcionarios judiciales que compartieron juicios, audiencias o pasillos con Makintach, también a los alumnos de la maestría que dictaba en la Universidad Austral. “Fue una muy buena profesora. Me pareció muy preparada”, sostuvo a LA NACION un fiscal que la tuvo como docente un cuatrimestre. El martes, ante las contundentes evidencias, Makintach se excusó y fue apartada del “juicio que no fue”. Fue otro duro golpe para el Departamento Judicial de San Isidro, que quedó manchado por un nuevo escándalo, difícil de olvidar.

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