Un nuevo sondeo nacional muestra que seis de cada diez argentinos califican como mala o difícil su situación económica y predomina la idea de que lo peor aún no pasó. Sin embargo, el Presidente conserva competitividad de cara a las elecciones de 2027.

La situación económica personal es mala para el 62% de los argentinos y el pesimismo sobre el próximo año sigue en aumento. El mensaje del ministro de Economía, Luis Caputo, de que el país había comenzado a transitar «los mejores 18 meses de las últimas décadas» no parece haber convencido a la mayoría. Para la gente, el país atraviesa el peor momento (30,9%) o, incluso, lo peor todavía está por venir (35,6%). Pese a esta mirada tan crítica sobre la situación económica actual y las perspectivas hacia adelante, el presidente Javier Milei se mantiene competitivo de cara a las elecciones de 2027: incluso se impondría en un balotaje, aunque por un margen estrecho, apoyado principalmente por los varones menores de 29 años.
Los datos surgen del sondeo nacional de julio de la consultora Reale Dalla Torre. Entre quienes consideran que su situación económica personal es difícil (40,1%) o directamente mala (22%) suman un 62,1%, muy por encima de quienes la califican como buena (7,1%) o pasable (29,3%). Ese es uno de los datos centrales del estudio. La principal preocupación es que «no alcanza el dinero» (53,5%), seguida por la situación del empleo (42%), la inseguridad (39,8%) y el aumento de las tarifas de los servicios (38,3%). El relevamiento muestra que el malestar económico sigue siendo el principal condicionante del humor social.
El pesimismo creció respecto de la medición del mes pasado. Ante la consulta sobre cómo estará el país dentro de un año, el 33,8% respondió que estará mejor, prácticamente el mismo porcentaje que en junio. En cambio, quienes creen que estará peor treparon al 55,3%, casi cuatro puntos más que en la medición anterior. Con este cuadro económico y de expectativas, la principal incógnita es cómo Milei logra mantenerse competitivo en el plano electoral. Una de las respuestas puede encontrarse en a quiénes responsabilizan los argentinos por la situación actual.
Esa puede ser una de las claves de la resiliencia electoral del oficialismo. Superados los dos años y medio de gestión, un 31,8% responsabiliza por la situación económica al gobierno de Milei, pero un porcentaje apenas superior (32,6%) sigue atribuyéndola a «la herencia recibida» del kirchnerismo. En comparación con junio, la responsabilidad asignada al Presidente cayó dos puntos y la adjudicada al kirchnerismo aumentó uno. Además, un 28,1% entiende que ambos tienen la misma responsabilidad.
En cuanto al potencial electoral, Milei encabeza el ranking con un 20,4% de quienes aseguran que «seguro lo votarían» y un 22,2% que responden que «probablemente lo votarían», lo que suma un 42,6%. En el otro extremo, un 51,5% afirma que «jamás lo votaría». En segundo lugar aparece el gobernador bonaerense, Axel Kicillof, con un 14% de voto seguro y un 19,2% de voto probable, que le otorgan un potencial del 33,2%. Muy cerca se ubican la vicepresidenta Victoria Villarruel y la jefa del bloque oficialista en el Senado, Patricia Bullrich, aunque en ambos casos con un nivel de voto seguro sensiblemente menor y una mayor proporción de apoyo potencial. Quinta quedó la diputada del FIT, Myriam Bregman, que reúne un 8,3% de voto seguro y un 21,4% de voto probable, para un total de 29,7%.
Los encuestadores también buscaron medir cuánto depende el respaldo a Milei de una mejora en las condiciones de vida. Un 26% afirmó que lo votaría para la reelección aun cuando su situación económica no mejorara, mientras que un 20,3% condicionó ese apoyo a una recuperación de su economía personal. En tanto, un 45,7% aseguró que no lo votaría «porque nunca me gustó», un rechazo que creció cuatro puntos respecto de junio.
En un escenario de balotaje, Milei se impone sobre Kicillof por 39,8% a 36,3%. Ambos crecieron respecto de la medición anterior, aunque el gobernador bonaerense sumó algunas décimas más y redujo la ventaja del Presidente, que en junio había sido de cuatro puntos. En paralelo, disminuyeron tanto quienes afirmaron que votarían en blanco (12,1%) como los indecisos (11,8%). Los datos sugieren que, a medida que la discusión electoral gana intensidad, crece la polarización y una mayor proporción de los votantes empieza a alinearse con el oficialismo o con la principal referencia opositora.
El respaldo a Milei se concentra en el interior del país (42,8%), entre los sectores de nivel socioeconómico alto (44,7%), los varones (48,5%) y, de manera muy marcada, entre los jóvenes de 16 a 29 años (48,8%). Kicillof, en cambio, muestra su mayor fortaleza en el AMBA (44%), también entre los sectores de nivel socioeconómico alto (40%), las mujeres (40,6%) y los votantes de entre 30 y 49 años (41%), el segmento más activo del mercado laboral. Que tanto Milei como Kicillof registren sus mejores números en los niveles socioeconómicos altos no implica que disputen al mismo electorado. Más bien refleja que, en ese segmento, el voto está más definido y hay menos indecisos y menos predisposición al voto en blanco que en el resto de la población.
Un dato que la dirigencia política sigue con atención es el del ausentismo electoral, que creció en los últimos comicios como reflejo del desencanto de una parte de la sociedad. En ese sentido, el sondeo de Reale Dalla Torre mostró una mejora respecto de junio. Ante la pregunta sobre qué haría si el año próximo no encontrara ningún candidato que lo convenciera, un 43% respondió que iría a votar de todos modos, aunque todavía no supiera a quién elegir, mientras que otro 30% aseguró que optaría por el candidato que menos le disgustara. En conjunto, ambos grupos representan un 73% dispuesto a emitir un voto positivo. Por otra parte, un 11,3% afirmó que votaría en blanco, tres puntos menos que en la medición anterior. En tanto, un 9,1% dijo que directamente no iría a votar y un 6,5% que impugnaría su sufragio. En las elecciones presidenciales de 2023 participó el 77% del padrón, una de las cifras más bajas desde el regreso de la democracia. Según este sondeo, el año próximo podría recuperarse.

