Opinión

La pregunta que antecede a la interna peronista

¿Quieren realmente ganarle a Milei?

Ya sin Adorni, el Gobierno parece ordenarse y va por la suspensión de las PASO. El objetivo es terminar de desquiciar a la única oposición, sumida en sus disputas intestinas.

Dedos en V
Interna interminable. Dedos en «V» frente a San José 1111. Noticias

Terminada la novela de Manuel Adorni, al cabo del período en que prácticamente no se habló de otra cosa en la agenda publicada, se consolida para la oposición el momento de asimilar su orfandad propositiva. Antes viene la ejecutiva, desde ya. Lo mucho que falta para las elecciones es igual a lo ausente, o casi, de quienes dicen enfrentar al modelo ultrista.

Nada de lo que sobrevenga, en términos de la suerte judicial del deslomado, alterará que es un capítulo acabado. Ya fue, a excepción de que al sujeto se le ocurra hablar y repartir hacia arriba cuanto pueda saber. De hecho, hubo la versión, no desmentida, de que inquirió sobre su eventual ingreso al Programa Nacional de Protección a Testigos e Imputados.

Vaya a saberse. El personaje demostró que su idiotez es inconmensurable, y más parecería que confiará hasta las últimas consecuencias en la protección que Los Hermanos puedan brindarle. Comodoro Py o Pro es una instancia que, por cierto, funciona de modo corporativo. Es famiglia. Pero eso no conlleva que sus jugadas y complicidades carezcan de idas y vueltas, de venganzas personales, de cajoneos y aceleres.

Según lo que allí se olfatee, pueden llegar a ser la dinámica de lo impensado.

Por ahora, todo sugiere que el Gobierno supo fugar hacia delante y que, con el nombramiento de Diego Santilli en reemplazo del zombie, aceptó “profesionalizar la gestión”Se diría: sacarla de la inestabilidad emocional del Presidente. Guarecerla bajo la intuición de La Hermana, alimentada con menos vidrio que lo insinuado por su imagen.

Lo certificado es que ya le pusieron sexta al objetivo de suspender nuevamente las PASO. Negocian últimos detalles con los peluqueados varios de las provincias y del ¿macrismo, continúa llamándose? Se reintroducirá un esquema similar al de los Lemas. Faltan precisiones de descripción aburridísima y finalmente, valijas y zanahorias mediante, todo redunda en proyectar la reelección implementando colectoras. Foto de Milei en la boleta y un par de listas legislativas acompañantes, para resumir no tan a la ligera.

Desde cierta profundidad en el análisis político, debiera ser frívolo detenerse en las antípodas completamente secundarias entre violetas y amarillos.

¿Cómo puede ser, salvo entenderlo como un entretenimiento periodístico, que se arguya con seriedad la existencia de enfrentamientos principales entre unos y otros?

El extracto más pertinente es que la suspensión de las PASO apunta al desquicio de la interna peronista. Es decir: a terminar de desquiciarla.

El peronismo se vería obligado a ir dividido o a resolver su encrucijada con una interna propia, lo cual no debería ser inconveniente si acaso pudieran acordar algo aunque más no fuere en eso. Y que, producido eso con alguna intención de unidad o unión sólida, se dispongan a respetar el dictamen de urnas intestinas en lugar de proseguir eternizándose en resquemores, chicanas, resentimientos, agresiones y debates sobre la cuadratura del círculo.

Completamente alejado de estas disquisiciones de ingeniería electiva, el grueso popular mayor sufre el bolsillo exánime, la falta de todo entusiasmo que no sea la selección de fútbol y el contraste entre los datos que se prefiera privilegiar.

En “la macro”, como se sabe, todo semeja andar sobre rieles financieros. O bien, el Gobierno tiene la habilidad de dibujarlos con el aporte del dólar quieto; el rebote afirmado de las expectativas energéticas, agropecuarias y mineras; la eventual solidez del apoyo estratégico de Estados Unidos para asegurar que esté la plata de los vencimientos de deuda y, por supuesto, que la inflación oficial permanece a la baja.

En esa misma macro, mientras los Milei privatizan los activos claves cediendo soberanía y destruyendo el área científica, se desguaza la Comisión Nacional de Energía Atómica con el despido del 20 por ciento del personal contratado y arrecia el cierre continuo de pymes e industrias, bastaría reparar en los datos de la Agencia de Recaudación y Control Aduanero (ARCA).

Con una inflación cercana al 33 por ciento interanual y aun si se estimara que la de este mes caerá por debajo del 2 porcentual, lo recaudado cayó en torno al 7 por ciento en términos reales.

En el detalle por rubros, se desploma lo vinculado al consumo, la industria y la actividad en la calle.

¿Eso no es la macro? Si lo es, ¿para qué sirve en presente y prospectiva? ¿O la prospectiva resulta en que el modelo es de enclave y radica en la analogía de que al país debe darle lo mismo producir “acero o caramelos”, según la que ojalá fuera inolvidable frase de Alejandro Estrada (secretario de Comercio de la primera M, en dictadura)?

En ese contexto, adquiere una gravedad particular lo que sucede hacia dentro de ese “campo nacional y popular” capaz de confundir, a estas alturas, respecto de qué significa. Quiénes lo integran. Quiénes lo representan. Quiénes serían aptos, o más adecuados, para revalorizar esa figura que mudó a ser tan difusa como la de “pueblo”.

En líneas generales o absolutas, la discusión interna en el peronismo y en los sectores progresistas pasa por la obviedad de quién tiene razón.

Con pretensión de efectividades conducentes y, a la par, con la seguridad de que es inútil, intentemos volver a apartar la polémica sobre si, en lo ideológico o doctrinario, peronismo y progresismo son fuerzas o conceptos distintos. Hacia izquierda se piensa que no, y hacia derecha lo contrario.

Eso viene prácticamente desde el fondo de los tiempos argentinos. Y la historia demuestra, con tanto de ligera síntesis como de certeza, que es una disputa bizantina.

No hay probabilidades de que se pongan de acuerdo. Los “peronistas de Perón” seguirán afirmando que los progres son una encarnadura de la fracasada socialdemocracia europea. Los segundos continuarán advirtiendo que se trata de elaborar una síntesis. Los primeros responderán que el experimento de la síntesis es lo que condujo a la derrota. Los segundos replicarán que sin síntesis no hay chances de avanzar, porque el antiperonismo sigue siendo el mejunje o el espíritu más potente de nuestra sociedad.

Esos son apenas unos ejemplos, no sólo fragmentarios sino, incluso, contradictorios entre sí mismos.

Pero sirven para mostrar posturas irreconciliables que, en el presente, se acentúan al producirse un enorme enchastre alrededor de la consigna Cristina Libre.

No hay dudas sobre el imperativo moral de ese reclamo. Ni la más mínima. Es justo a todas luces, vista la repugnancia jurídica y política que encarna. La condena sufrida por Cristina, sin una sola prueba irrefutable, basada en que debió estar al tanto de las andanzas corruptas de funcionarios y empresarios totalmente ajenos a su responsabilidad institucional, y tal como lo estipula claramente la Constitución Nacional, es un bochorno que nadie impugnaría con honestidad intelectual.

Dicho eso por vez tan enésima como imprescindible, de cara a quienes señalan que no exigir su libertad en cuantas oraciones y convocatorias surjan deviene en poco menos que ser un traidor, ¿es posible convenir en que no necesariamente se trata de un imperativo político de urgencia?

Siempre por ejemplo y continuado en el plano electoral, pero también de “pureza” político-ideológica si es que eso es o tiene que ser la medida, ¿resulta incluido así nomás aliarse con Miguel Ángel Pichetto, otrora Micky Vainilla cuando se le resaltaba haber sido un xenófobo candidato a vice de Macri?

Quede claro: como la propia Cristina dijo haber aprendido, “en política los agravios prescriben a los seis meses” (entrevista en Duro de Domar, mayo de 2023). Esa frase nos recuerda el realismo de una verdadera líder que, al fin y al cabo, retomó la praxis constructora de Perón. Excepto, claro, olvidarse de que el fundador del “Movimiento” recurrió, toda su vida, a las alianzas coyunturales y estructurales que le fueran requeridas. O que él considerara de tal forma.

Ergo, ¿de qué hablamos cuando se ubica a los imperativos morales o éticos como condición sine qua non para ejecutar pasos adelante, o susceptibles de serlo? ¿Hablamos de política o de sentimientos? ¿Hablamos y se acabó de una democracia secuestrada por la injusticia macabra de Cristina presa? ¿O hablamos de que lo que debe liberarse es en qué consiste electoralmente, y luego en “la política”, toda posibilidad de hacerlo?

Esos interrogantes llevan a otro que, es probable, sea intragable.

Una pregunta que antecede a quién tiene razón en la interna peronista, hasta ahora basada en si desdoblar o no, si Primarias sí o no, si transar con acá o por allá, si respetar y hasta dónde los blasones históricos, si regular los tiempos o acelerarlos.

¿Quieren, realmente, ganarle a Milei?

Noticias Relacionadas

LIBERTARIOS VS. FEDERALES

Editor

Ficción estadística libertaria

Editor

La mira en la urna

Editor
Secret Link