Política Provincial

Las posiciones que pugnan por recomponer el justicialismo provincial

El peronismo se discute para volver a ser

Diálogos cruzados, reproches a la conducción, reclamos de apertura y reorganización de liderazgos en la cocina del PJ santafesino rumbo a 2027

marcelo lewandowski omar perotti pj santa fe
marcelo lewandowski omar perotti pj santa fe Lewandowski y Perotti, uno de los nucleamientos del peronismo actual. (Gentileza -)

La reorganización del Partido Justicialista de Santa Fe atraviesa una etapa de conversaciones intensas, todavía desordenadas, atravesadas por viejos resquemores internos y por una discusión de fondo que vuelve a emerger: cómo se toman las decisiones y quiénes definen el rumbo político de cara a las elecciones de 2027.

Según reconstruye una fuente partidaria con peso territorial y diálogo fluido con varios espacios del peronismo santafesino, el clima interno está marcado por un malestar persistente con la conducción actual del PJ provincial, hoy controlado por los senadores departamentales alineados detrás de Armando Traferri y presidido por Guillermo Cornaglia. Le reprochan haber concentrado las decisiones en un eje reducido de sectores que controlan el funcionamiento institucional del partido, y en esa bolsa apuntan a La Corriente, referenciada en Agustín Rossi, y los intendentes agrupados en el espacio Vamos!, principalmente. Ese esquema, advierten desde sectores no alineados con la mesa chica, se tradujo en definiciones “cerradas”, con escaso debate interno y una democracia partidaria más formal que real, según reclaman.

El antecedente que sigue operando como herida abierta es el Congreso partidario virtual a fines de 2024, calificado por varios dirigentes como “escandaloso”. No solo por la modalidad –cuando ya no existían restricciones sanitarias– sino por diversas anomalías de su desarrollo. Aquella experiencia consolidó la percepción de que el PJ funciona con una lógica de control más que de ampliación.

Ese malestar es el que hoy motoriza un proceso de diálogo entre distintos sectores: Hacemos Futuro, de Omar Perotti; el de Marcelo Lewandowski; Movimiento Evita referenciado en Eduardo Toniolli, y el cristinismo puro encarnado en Marilyn Sacnun. El punto en común no es –al menos por ahora– un armado electoral, sino la idea de que el partido no puede volver a repetir el esquema de decisiones verticales que caracterizó los últimos años.

En el rossismo, en cambio, proponen “desdramatizar”. Allí abogan por “hacer la unidad más amplia posible, sin impugnar a nadie”. También contestan el reproche de quienes señalan el saldo de la definición de la lista de candidatos a diputados nacionales. “Los espacios aliados no son buenos cuando están conmigo y malos cuando están en contra mío”, resumió un dirigente de La Corriente al señalar el quiebre entre el Evita y Ciudad Futura. “Tenemos que ser claramente anti Milei y anti Pullaro. ¡Salimos segundos en la elección y en el partido están forzando un debate interno innecesario; ahora el gobernador sale tercero mal y no le rinde explicaciones a nadie!”, comparó esta fuente. Y reparó en adjudicarle al perottismo un rol esencial en el acuerdo con Unidos por la reforma constitucional que posibilitó la reelección del gobernador.

El reclamo de los que se sienten distantes de la toma de decisiones apunta a “abrir el partido”, redefinir la cantidad de apoderados en una proporción representativa de todos los sectores

La exsenadora Sacnun consideró que en el universo PJ “no sobra nadie, hay que hablar con todos, incluso sectores no partidarios sino de la producción, sociales, para construir un proyecto político sólido para la Provincia, es nuestra responsabilidad para solucionar los problemas de los santafesinos”, dijo. Para este fin, Casa Patria –el think thank de ese espacio– viene trabajando en estudios y análisis de la coyuntura política, económica y social de la provincia gobernada por Unidos, con La Libertad Avanza como contexto nacional.

Hubo semanas atrás un asado convocado por el intendente de Pérez, Pablo Corsalini, referente del espacio que agrupa a los jefes municipales peronistas. No estuvieron todas las tribus del PJ pero significó un regreso al diálogo reorganizador. En febrero se reunirá el Consejo Ejecutivo para definir la fecha del Congreso partidario que le dará forma institucional a los acuerdos que están madurando.

Corsalini plantea que el proceso no comenzó ni termina con el armado de listas y sostiene la “unidad y renovación” como consigna. Según su mirada, la experiencia del año pasado, que incluyó desde la Convención Constituyente hasta la conformación de la nómina de diputados nacionales, dejó como saldo un punto de partida: la necesidad de sostener la unidad, pero entendida como un trabajo político permanente y no como un acuerdo coyuntural. La pérdida de potencia electoral en muchas localidades –analizó en charla con Rosario/12– es leída como una consecuencia directa de la falta de diálogo interno y del debilitamiento de la institucionalidad partidaria.

El referente de Vamos rechaza las diatribas contra el eje Rossi – Traferri. “Todos los sectores participaron de aquel armado”, afirma y consagra la lógica clásica del peronismo: quien gana conduce, quien pierde acompaña. Corsalini también defiende la pertenencia de aliados como Ciudad Futura, Frente Renovador y otros partidos que integran la coalición. “El problema no es la diversidad, sino la incapacidad de algunos sectores de pensar una estrategia colectiva por encima de intereses individuales”, apretó.

Todo indica que Omar Perotti quiere recuperar protagonismo en el PJ, por eso sus operadores reactivaron diálogos con casi todos. Algunos aseguran que incluso él habla con Rossi.

“Mientras las decisiones se concentran en pocas manos hay mayor posibilidad de excluir y no de incluir”, afirmó Juan Manuel Pusineri, al resumir la posición de Hacemos Futuro. “Hay que hacer una convocatoria amplia, participativa, con sectores sociales y políticos, para generar confianza y esperanza en la sociedad”, agregó en diálogo con este diario.

En cuanto a la forma de redefinir liderazgos partidarios, postuló en coincidencia con otros: “El mejor esquema es el de la primaria, porque garantiza la participación de la gente y ordena la fuerza electoral; las internas solo de afiliados tienen muchas más dificultades”, subrayó. Aquí asumen la vocación de Perotti de intentar volver a la Casa Gris, pero tercian: “Los liderazgos se van a ir conformando a medida que avance el tiempo y se acerque la elección, pero no apostamos a liderazgos anclados en acuerdos de mesa chica”, distinguió Pusineri.

La discusión central pasa por la necesidad de “abrir el PJ”: ampliar la representación en el Consejo Ejecutivo, revisar el rol de los apoderados y garantizar que el Congreso partidario vuelva a ser un ámbito real de deliberación política. La próxima reunión del Consejo Ejecutivo, prevista para febrero, aparece como la primera estación clave: allí debería definirse la convocatoria y el temario del Congreso, que será el terreno donde estos reclamos se pondrán formalmente sobre la mesa.

Mientras tanto, la puja por el 2027 empieza a asomar, aunque todavía envuelta en cautelas discursivas. En el peronismo nadie desconoce que Omar Perotti busca recuperar centralidad y que su espacio pretende ser protagonista de la próxima elección provincial, con la gobernación nuevamente en el horizonte. Desde otros sectores no lo impugnan de plano, pero marcan un límite: antes de los nombres propios, exigen discutir un proyecto político para Santa Fe que pueda ofrecer una alternativa clara al gobierno de Pullaro.

En Rosario, las versiones sobre una eventual candidatura de Marcelo Lewandowski –ya sea a la intendencia o en otro rol– circulan más en los medios que en las mesas internas. Fuentes consultadas dicen que el senador no explicitó aspiraciones concretas ni planteó escenarios de alianzas electorales, como una PASO con Ciudad Futura, pese a que esas hipótesis ganaron espacio en la cobertura periodística. La definición, por ahora, parece prematura.

Cerca de Lewandowski reclaman apertura y reprochan a Traferri y a Rossi el control del PJ con aliados que, entienden, son el bloque de intendentes y el exdiputado Marcos Cleri. “Se llevan puesto todo, y si no abren el juego es probable que la unidad no se logre”, advirtió un referente del senador. Aquí es donde se expresa con mayor énfasis el recelo hacia Ciudad Futura. “No creo que todo el peronismo deba alinearse detrás de (Juan) Monteverde, porque no los representa y además, demostró que incumple acuerdos y es poco confiable”, objetó la fuente.

El episodio del asado organizado en Pérez por el intendente Corsalini funcionó como síntoma de las tensiones latentes. La ausencia de sectores relevantes –entre ellos el perottismo y otros espacios kirchneristas– reforzó la crítica a una lógica de convocatorias selectivas, leída como una extensión del esquema de conducción que hoy domina el PJ provincial. Para los críticos, no se trata de una discusión gastronómica ni de “rosca de verano”, sino de un problema político más profundo: quién convoca, a quiénes y con qué legitimidad.

Detrás de todas estas discusiones subyace otro debate, menos explícito pero igual de influyente: el lugar del kirchnerismo dentro del peronismo santafesino. Algunos dirigentes advierten un crecimiento del antikirchnerismo interno, utilizado como argumento para limitar la representación de ciertos espacios. Otros, en cambio, señalan que ese rechazo no es homogéneo y que, por ejemplo, el diálogo con el sector de Perotti se da sin vetos ni “bolillas negras”.

Desde el rossismo le bajan el precio a la polémica y le recuerdan a los críticos que no fue La Corriente la que armó el año pasado las listas de convencionales constituyentes ni de concejales, y que todos los sectores ganaron espacio en la última ronda electoral, sea una diputación para La Cámpora, o más concejales en Rosario del Evita. “Al Edu (Toniolli) no lo cagó Agustín sino Ciudad Futura, pero no es que si están conmigo son buenos y si no son malos”, señaló una fuente. En este espacio niegan que haya acuerdos cerrados y enumeran una larga lista de ofrecimientos a distintos dirigentes y sectores del PJ. “No sé qué apertura reclaman, si a todos le dimos lugar en su momento, y algunos no quisieron. Es falso que no hablan con nosotros”, enfatizó el portavoz.

“Hay que desdramatizar y construir un frente electoral lo más amplio posible”, concluyó. En esta posición no preocupa que el peronismo santafesino carezca de un liderazgo claro, como el movimiento nacional se caracteriza desde su origen. “En 2019 ganamos la elección sin necesidad de un jefe único. Eso no es problema. Claro, también es cierto que cuántos candidatos a gobernador puede tener el PJ? La última gran elección del peronismo la hicimos con dos grandes líneas internas. Una moderadamente hacia la derecha, Perotti y otra moderadamente hacia la izquierda, (Rafael) Bielsa. Es por ahí, creo”.

Por ahora, el PJ santafesino está lejos de una síntesis. Lo que sí empieza a ordenarse es el mapa del conflicto: conducción versus apertura, mesa chica versus ampliación, nombres propios versus proyecto político. El modo en que se resuelvan esas tensiones no solo definirá candidaturas, sino también si el peronismo logra reconstruirse como una alternativa competitiva o si llega al 2027 arrastrando las mismas fracturas que hoy intenta, trabajosamente, discutir.

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