Un organismo vinculado al Consejo de Europa detectó movimientos de apuestas considerados inusuales durante el Mundial 2026. Aunque la FIFA aseguró que no halló pruebas de manipulación, el informe puso bajo análisis siete episodios ocurridos durante el torneo.

Siete alertas por posibles irregularidades en las apuestas durante el Mundial 2026 reavivaron el debate sobre la integridad del torneo. Las advertencias fueron emitidas por el Grupo de Copenhague, una red independiente dedicada a detectar y prevenir la manipulación deportiva que trabaja bajo el ala del Consejo de Europa. Dos de esos «avisos amarillos» corresponden a partidos disputados por la selección de España.
Según estimaciones, durante los 104 encuentros del campeonato se movieron alrededor de 240.000 millones de dólares en apuestas, una cifra que prácticamente duplica el volumen registrado durante el Mundial de Qatar 2022.
Si bien el Grupo de Trabajo de Integridad de la FIFA aseguró que no detectó patrones sospechosos a lo largo de la competencia, el organismo europeo decidió revisar una serie de situaciones que consideró fuera de lo habitual.
Uno de los casos bajo análisis corresponde al empate 0-0 entre España y Cabo Verde, por la fase de grupos. El informe señala que la plataforma de predicciones con criptomonedas Polymarket registró apuestas por 4,8 millones de dólares a favor de que el seleccionado español no conseguiría la victoria. El inesperado resultado y el elevado volumen de dinero apostado antes del partido motivaron la emisión de una alerta.
El segundo episodio involucra la victoria de España por 4-0 frente a Arabia Saudita. En ese encuentro, el VAR demoró tres minutos y medio en revisar y posteriormente anular un gol convertido por Ferran Torres, una intervención que el Grupo de Copenhague incluyó entre las anomalías operativas que considera necesario analizar.
Las notificaciones también alcanzan otros hechos ocurridos durante el certamen. Uno de ellos fue la tarjeta roja mostrada a Themba Zwane, de Sudáfrica, a los 84 minutos del partido inaugural frente a México.
Otra situación observada tuvo como protagonista al delantero estadounidense Folarin Balogun. Tras ser expulsado en el encuentro frente a Bosnia y Herzegovina, surgió un mercado de apuestas específico sobre su posible presencia en el partido ante Bélgica. Posteriormente, la FIFA dejó sin efecto la sanción y el atacante fue el único de los 15 futbolistas expulsados durante el torneo que pudo volver a jugar de inmediato. A raíz de esa decisión, el Grupo de Copenhague solicitó explicaciones formales por escrito al máximo organismo del fútbol.
Pese a la repercusión del informe, especialistas remarcaron que las alertas no constituyen pruebas de manipulación. En declaraciones a The Athletic, Christian Kalb, experto en la industria del juego que colaboró con el Grupo de Copenhague, explicó que un «aviso amarillo» identifica movimientos inusuales, pero no demuestra la existencia de un arreglo de partidos.
«Las variaciones en las cuotas pueden explicarse por coberturas de riesgo. Muchas casas de apuestas tradicionales utilizan plataformas como Polymarket para apostar contra un gran favorito —como España ante Cabo Verde— para protegerse y minimizar pérdidas millonarias si ocurre un resultado sorpresivo», detalló Kalb.
Mientras el Consejo de Europa prepara la publicación del informe completo, la FIFA sostiene que el Mundial 2026 se desarrolló sin evidencias de manipulación o amaño de partidos.
