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«Nunca llego», una estocada de campaña a la movilidad en la ciudad

Rosario se mueve mal y Monteverde lo mide

Ciudad Futura busca relevar cómo viajan los rosarinos. El primer balance reúne 270 evaluaciones y exhibe una experiencia promedio de apenas 1,7 sobre 5.

transporte La aplicación que lanzó Ciudad Futura. Gentileza –

Hay una pregunta que hace a la rosarinidad porque a menudo se cuela en las conversaciones cotidianas: ¿cuánto tiempo lleva llegar de un lugar a otro en esta ciudad? A esa experiencia, con sus demoras, calles rotas, veredas deterioradas, colectivos que no llegan y costos que pesan, Juan Monteverde decidió ponerle un mapa. El concejal de Ciudad Futura y aspirante a disputar la intendencia lanzó “Nunca llego”, una herramienta digital que busca registrar cómo se mueve la ciudadanía por la ciudad y convertir esas experiencias individuales en una radiografía de la movilidad urbana.

La propuesta ya comenzó a recoger testimonios. A través de una sección incorporada a la página oficial del dirigente, los usuarios pueden cargar sus viajes cotidianos, indicar desde qué barrio hacia cuál se trasladan, qué medio utilizan, cuánto tiempo les demanda el recorrido y cuáles son los principales problemas que encuentran. También pueden calificar la experiencia con un sistema de estrellas.

El dispositivo toma en clave irónica el nombre de la función “Cuándo llega”, de la aplicación oficial MOVI, que permite consultar cuánto falta para que arribe un colectivo. En la versión de Ciudad Futura, la pregunta deja de ser cuándo llega el colectivo para convertirse directamente en una conclusión: “Nunca llego”.

Un reel difundido por Monteverde en redes sociales presenta la iniciativa y convoca a los rosarinos a participar. La información que aportan los usuarios se vuelca en un mapa interactivo que permite visualizar los recorridos y, al mismo tiempo, en una encuesta que comienza a ofrecer algunos datos sobre el estado de la movilidad.

El primer diagnóstico es contundente. Sobre 247 evaluaciones, la experiencia promedio de moverse por la ciudad obtiene apenas 1,7 puntos sobre cinco, calificación que la propia plataforma define como “muy baja”. El 43 por ciento de quienes participaron le otorgó una sola estrella y otro 30 por ciento eligió dos. Es decir, casi tres de cada cuatro evaluaciones se ubican en los dos escalones inferiores.

En el extremo opuesto, apenas el 7 por ciento calificó la experiencia con cuatro o cinco estrellas: un 4 por ciento otorgó cuatro y sólo un 3 por ciento llegó a la máxima puntuación. El 19 por ciento restante se ubicó en las tres estrellas.

La encuesta permite identificar qué es lo que más molesta según el medio de transporte elegido. Entre quienes se desplazan en colectivo, el principal problema señalado es la frecuencia, mencionada por el 63 por ciento. La cuestión vuelve a poner en el centro uno de los reclamos históricos del sistema de Transporte Urbano de Pasajeros: la espera como parte inevitable del viaje.

Entre quienes utilizan automóvil, en tanto, el estado de las calles aparece como el principal inconveniente, con el 42 por ciento de las respuestas. El mismo problema escala al 58 por ciento entre quienes se trasladan en moto y alcanza al 45 por ciento entre los usuarios de bicicleta propia.

La encuesta también incorpora los desplazamientos a pie. Allí el dato más fuerte corresponde al estado de las veredas, señalado por el 75 por ciento de los participantes. En el caso de las bicicletas públicas, el principal problema identificado son las bicisendas, con un 50 por ciento.

Las aplicaciones de movilidad aparecen asociadas al costo para el 38 por ciento de quienes las utilizan, mientras que en el caso de los taxis la totalidad de las respuestas señala precisamente el costo como principal problema.

Un eje político

Monteverde viene planteando que la crisis del transporte no puede resolverse solo con incorporar colectivos o discutiendo frecuencias, sino que requiere una transformación del sistema. Su propuesta tiene como horizonte la construcción de un metro y plantea al premetro como una primera etapa posible, con corredores troncales, unidades eléctricas articuladas, carriles exclusivos, prioridad semafórica y estaciones específicas.

En ese diagnóstico, Monteverde sostiene que Rosario perdió la “cultura del transporte público” y que el deterioro del servicio empujó a una parte de la población hacia el automóvil particular y las aplicaciones. En una entrevista reciente de Rosario/12, había cuestionado que la discusión sobre movilidad quedara reducida a la incorporación de unidades y había defendido una planificación de largo plazo que permita recuperar tiempo de vida para los ciudadanos.

Ahora, con “Nunca llego”, busca cambiar el lugar desde el cual se desarrolla esa discusión: ya no solamente desde los proyectos y las propuestas de gobierno, sino desde la experiencia concreta de quienes todos los días tienen que atravesar Rosario.

“¿Sentís que moverse por Rosario es imposible? Esto es para vos”, plantea Monteverde en la presentación del dispositivo. La invitación es a cargar cada viaje, independientemente de si se realiza en colectivo, bicicleta, auto, taxi o a pie; para ir a trabajar, estudiar, salir o regresar a casa, de día o de noche. “Podés contarlo, evaluarlo y describir los principales problemas que tenés”, explica el concejal.

La apuesta política está en que la suma de esas experiencias permita construir un diagnóstico ciudadano sobre una cuestión que suele medirse mediante indicadores técnicos –frecuencias, pasajeros transportados, kilómetros recorridos o costos– pero que tiene una dimensión cotidiana difícil de capturar en esas estadísticas: el tiempo que cada rosarino pierde o gana para llegar a destino.

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