Una banda pesada con dos menos de sus integrantes

Dos hombres quedaron en prisión preventiva acusados de integrar una banda que protagonizó una serie de robos violentos en Rosario, entre ellos una entradera ocurrida el 6 de marzo pasado en una vivienda de Comodoro Rivadavia al 2600 que derivó en un tiroteo con la policía y dejó a un agente herido de bala en el cuello, a quien además le robaron su patrullero para escapar.
La medida fue dispuesta en una audiencia realizada en la sala 1 del Centro de Justicia Penal. La jueza de primera instancia María de los Ángeles Granato formalizó la imputación contra los acusados y ordenó que ambos permanezcan detenidos por el plazo de ley mientras avanza la investigación.
Los fiscales Alejandro Caron y Aurelio Cicerchia les atribuyeron una serie de hechos de robo agravado por el uso de armas de fuego y por haber sido cometidos en poblado y en banda. A uno de ellos se le imputó portación ilegítima de arma de fuego de guerra agravada por registrar antecedentes condenatorios por el mismo delito.
El episodio más reciente que se les atribuye ocurrió el 6 de marzo en una cochera ubicada en Comodoro Rivadavia al 2600, en la zona sudoeste de Rosario. Según la reconstrucción fiscal, los acusados llegaron al lugar a bordo de una Peugeot Partner junto a otros tres hombres. Cuatro de ellos descendieron armados y sorprendieron a una pareja que ingresaba con su vehículo al garaje de la vivienda.
Bajo amenazas con armas de fuego, los asaltantes obligaron a las víctimas a entrar al domicilio conectado a la cochera. Una vez dentro sustrajeron 2.228 dólares, un reloj y el equipo DVR del sistema de cámaras de seguridad de la propiedad. Todo el episodio quedó registrado por cámaras privadas del lugar.
La situación derivó poco después en un enfrentamiento armado con un efectivo policial que se encontraba en las inmediaciones cumpliendo otra tarea. El agente se hallaba en calle Rodríguez entregando un oficio judicial cuando se cruzó con los sospechosos que escapaban tras el robo.
De acuerdo con la investigación, en ese momento se produjo un intercambio de disparos. Durante el forcejeo uno de los delincuentes logró herir al policía, quien recibió un balazo en el cuello. En medio de la fuga, uno de los atacantes también sustrajo el patrullero Fiat Toro del uniformado.
El efectivo fue trasladado al Hospital Italiano, donde ingresó con una herida de arma de fuego que, según el parte médico, no comprometió órganos vitales ni estructuras vasculares. Los médicos informaron que el paciente se encontraba hemodinámicamente estable y fuera de peligro, por lo que permaneció en observación durante las horas posteriores al hecho.
Tras el tiroteo, los sospechosos se dispersaron. La camioneta policial robada fue hallada poco después abandonada en Callao al 5000, con una rueda trasera pinchada.
Según la acusación fiscal, uno de los implicados —identificado como E. C.— fue interceptado por vecinos y posteriormente detenido por personal policial en la zona de Callao y Fragata Sarmiento. Al advertir la presencia de los agentes, arrojó una pistola calibre 9 milímetros y los 2.228 dólares que habían sido sustraídos de la vivienda.
Los investigadores sostienen que M. R., en tanto, permanecía en el vehículo utilizado por la banda y logró escapar cuando se produjo el enfrentamiento armado. Con posterioridad también quedó detenido en el marco de la misma investigación.
Para los fiscales, la entradera forma parte de una secuencia de robos violentos cometidos por el mismo grupo en distintos puntos de la ciudad durante los últimos dos años. Uno de los hechos atribuidos ocurrió el 13 de abril de 2024 en un local de ropa de Corrientes al 900. Según la investigación, M. R. ingresó junto a al menos tres cómplices armados, redujeron a las empleadas, las ataron con cinta de embalar y las encerraron en el depósito. Del comercio sustrajeron 5,5 millones de pesos, 1.500 dólares, una carabina calibre .22, una computadora y otros objetos antes de huir en un utilitario blanco.
Otro episodio que integra la imputación tuvo lugar el 7 de noviembre de 2025 en un comercio de distribución de alimentos ubicado en Lima al 1000. En esa oportunidad, los asaltantes ingresaron armados, amenazaron y golpearon al personal y se llevaron 1.500.000 pesos, dinero de los propietarios, una alianza de oro y los dispositivos DVR de las cámaras de seguridad.
