Víctor Hugo Morales: “No advertí que lo sucedido con Florencia Peña podía escalar hasta la cima del odio”
En su editorial, el periodista y conductor de La Mañana analizó lo que fue la cobertura del error que cometió la conductora y actriz al anunciar, falsamente, la muerte del padre de Lionel Messi, y reveló que nunca creyó que el tema fuera a escalar tanto.

No advertí que lo sucedido con Florencia Peña podía escalar hasta la cima del odio. Dije: qué macana puede pasar. Estamos en manos de nuestros productores y a veces se embalan los muchachos. Algo así creo que dije.
Un tema que, después de las entrevistas del día, con ella pidiendo disculpas humildemente, se terminaba. Un aprendizaje en una actividad que tiene sus bemoles.
Me da pena no recordar ahora mismo, en el momento en que les hablo, algunos de mis errores, pero los tengo seguro.
Sé que a mí me están esperando siempre los Magnettos, me tienen algo de paciencia, porque tienen fe en que en algo me voy a mancar. Y entonces sí, me pasearán por el barro de la calle Tacuarí.
Pero viendo lo que hicieron con la actriz, tomé dimensión del riesgo. El fin de semana, la mafia le dedicó dos editoriales de una malicia atroz. Se repartieron los días y la agresión, como para aprovechar más el asunto.
Aliverti y Bruschtein inspiran este comienzo, con sus muy acertadas páginas, pero más aún la desproporcionada manipulación y la ferocidad de los que, a nombre de su patrón del mal, golpearon el alma de Florencia, para que pagase en una sola cuota su osadía de pensar distinto.
Jorge Alemán ha escrito que el capitalismo engendra tipos de servidumbre, y en algunos casos, un apego apasionado a esa servidumbre. Desde ese lugar tan oscuro del alma pisotearon a la actriz.
La dominación más perfecta es la que no se ve. Un hombre puede comprar a casi todos los que se le antojan. Hay uno. Tomar un enemigo y convertirlo en su amanuense.
Encontrar a un periodista joven y moldearlo como los artistas que hacen una vasija con sus manos, dejan correr entre ellas la arcilla y al cabo consiguen una pieza perfecta.
Conozco a algún joven que era bueno y lo que veo de su personalidad me habla de la habilidad con la que lo hicieron un monstruo.
Cuando leí las notas, me dolió el alma, por la actriz, pero también por la condición humana.
¿Qué te puede haber hecho a vos esta mujer? Pregunté hablando solo. Así dije, ¿qué te puede haber hecho a vos esta mujer? Y no hay respuesta, porque ni siquiera es ella la que importa.
Se trata de todos los que no acepten vivir de rodillas y un día lo van a pagar. Por eso es que no hay que poner la vida en pausa.
