El consumo sigue marcha atrás
La demanda interna encadenó nueve meses consecutivos en negativo, comparado con el mismo período del año anterior.

El consumo privado en los hogares registró un retroceso del 0,6 por ciento interanual durante agosto. Con esta cifra, la demanda interna encadenó su noveno mes consecutivo de variaciones negativas en la comparación con el mismo período del año anterior, según los datos del Índice de Consumo Privado elaborados por el Centro de Estudios de la Facultad de Negocios de la Universidad de Palermo (ICP-UP).
En el análisis mensual desestacionalizado, la actividad comercial se achicó 1,2 por ciento en comparación con julio. Esta desaceleración intermensual quebró la tenue estabilidad que se había observado en algunos rubros durante los meses previos, confirmando un escenario en el que el gasto de las familias mantiene una tendencia descendente por la pérdida de capacidad de compra y el reajuste presupuestario.
De acuerdo con el informe de la Universidad de Palermo, el comportamiento del indicador estuvo impulsado por disminuciones transversales en la mayoría de los sectores relevados.
Entre los rubros que mostraron mayor retracción en la medición figuraron alimentos y bebidas, equipamiento para el hogar, vestimenta y servicios vinculados al entretenimiento y el turismo interno.
La continuidad del sesgo contractivo en el índice durante los primeros ocho meses de 2026 evidencia que las revisiones salariales no logradon compensar de manera homogénea la acumulación inflacionaria en la canasta básica. Este factor mantuvo contenida la demanda de bienes no durables y desaceleró las decisiones de compra de bienes durables de mayor valor.
De esta manera, el comportamiento registrado en agosto profundiza la tendencia recesiva iniciada a fines de 2025.
El estudio reporte precisa que las bajas registradas a lo largo de este ciclo mantienen un patrón persistente de debilidad estructural en los volúmenes consumidos por los hogares.
Analistas del sector comercial señalan que la caída del 1,2 por ciento respecto a julio refleja un agotamiento del margen de consumo financiado mediante crédito con tarjeta, sumado al impacto del incremento de las tarifas de servicios públicos sobre el ingreso disponible y el creciente endeudamiento con altas tasas de morosidad. Esta dinámica reorientó los ingresos de las familias hacia la cobertura de gastos fijos y la canasta alimentaria esencial.
El desempeño negativo del ICP-UP durante agosto coloca al consumo privado frente al desafío de encontrar un piso en el último tramo del año. Mientras la masa salarial real no experimente un repunte extendido y sostenido, las proyecciones de la Universidad de Palermo sostienen que en el gasto de las familias predominará la cautela.
Las nueve mediciones negativas continuadas en términos interanuales consolidan una radiografía del esfuerzo que enfrentan las cadenas comerciales para sostener sus volúmenes de venta.
En paralelo a estos datos, la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME) registró una contracción del 0,2 por ciento interanual en las ventas minoristas de las pymes durante agosto. Esta caída, acompañada por un retroceso del 2,7 en la comparación directa con el mes de julio, confirmó que la pérdida de tracción en la demanda afecta tanto a la gran distribución como al comercio de proximidad.
El escenario de bajo consumo e ingresos acotados se reflejó de igual manera en el comportamiento de los agregados monetarios y los métodos de pago de la economía real. De acuerdo con el relevamiento sobre el financiamiento familiar, las compras efectuadas mediante tarjeta de crédito sufrieron un recorte real del 11,3 en agosto, mientras que los préstamos personales cayeron un 7,5 interanual.
