Una larga agonía llamada Vicentin
El gremio aceitero aceptó el pago en cuotas del sueldo de marzo, para priorizar que la cerealera se reactive. Pero el clima es tenso y la situación, delicada

Una propuesta de pago a último momento evitó por ahora que la tensión en la cerealera Vicentin recrudeciera otra vez en un conflicto gremial. Y en una airada asamblea realizada ayer al mediodía en la planta de Ricardone, los trabajadores aceptaron cobrar el sueldo de marzo en cuotas. Una muestra de la delicada situación en la compañía que arrastra un concurso de acreedores de cinco años y que tiene a la mayoría de sus directores originales desplazados y procesados por estafas y otras maniobras fraudulentas, a la espera de juicio oral.
La mayoría de los operarios aprobaron el ofrecimiento patronal de cobrar el sueldo adeudado en un 80 por ciento, pagadero en tres cuotas, y definir el cobro del 20 por ciento restante en nuevas deliberaciones la semana próxima. «Se decidió priorizar la continuidad de la relación laboral activa, por el momento», resumió un vocero del Sindicato de Obreros y Empleados Aceiteros del Departamento San Lorenzo (Soea).
El clima es tenso en la cerealera desde hace varios días, cuando concluyeron los contratos de fasón y la actividad menguó casi a cero en las plantas de San Lorenzo, Ricardone y Avellaneda. Para colmo, el directorio residual dispuso la paralización total el mes pasado de las tareas y a eso el gremio lo interpretó como una inducción forzada a descalabrar la capacidad operativa de la empresa y el inicio del tramo final hacia la quiebra.
Por eso cuando ayer se congregaron centenares de trabajadores en el predio de Ricardone, sobre la ruta A012, muchos clamaban por sacar el conflicto a la calle y volver a paralizar el cordón industrial justo cuando está por empezar la cosecha gruesa.
Pero por mayoría en votación, el personal aceptó retomar las tareas, a la espera de la orden empresaria. El gremio considera que la parada obedece a un lock out patronal, y es Vicentin la que debe levantar la barrera y reanudar la recepción y procesamiento de granos. Mientras el gremio accedió a la carga de barco en puerto, descarga de camiones y molienda, las negociaciones seguirán sobre los haberes adeudados.
Por lo pronto, el acuerdo firmado ayer establece el pago del 80% del salario de marzo en tres tramos y la discusión del 20% restante en una audiencia prevista para el martes 22. Ayer depositaron el 40% del salario adeudado, luego habrá otro 20% el viernes 25, y otro 20% el miércoles 30.
«Acá no se terminó el conflicto, solo se aceptó este acuerdo pero no se cerró nada. Es una instancia de alivio para que los compañeros puedan asegurarse de alguna manera el sustento para sus familias, continuar con la empresa en actividad mientras se buscan soluciones de fondo», distinguió Daniel Succi, secretario general del Soea.
Con este acuerdo, Vicentin reanudaría el compromiso de sus «socios estratégicos», como le llama a las empresas que intentan torcer el concurso de acreedores en su favor y tomar el control de la defaulteada: Bunge, ACA y Viterra, accionista mayoritaria de Renova en Timbúes. También entran en este acuerdo Unión Agrícola Avellaneda y Bioenergías SA. Entre todas, retomarían sus envíos de granos bajo contratos de fasón para garantizar así un flujo de dinero que facilite el pago de sueldos y el mantenimiento de las instalaciones.
«Este es un paso para no dejar a los compañeros sin ingresos, pero seguimos exigiendo que aparezca el dinero para garantizar el 100% de los salarios y que se reactive la producción», definió Succi al término de la asamblea.
Pero la situación sigue crítica. El pago de sueldos viene discutido desde febrero, cuando el directorio residual intentó abonar solo el 30% y se ganó un paro general que lo enfrentó con el resto de las agroexportadoras del cordón. Tras ello, el informe de los veedores concursales la semana pasada en audiencia en Reconquista dejó al descubierto la detracción constante de fondos en otras empresas del grupo Vicentin, maniobras por las que están imputados y detenidos sus cuatro cabecillas de antaño: Daniel Buyatti, Roberto Gazze, Omar Scarel y Alberto Macua.
«Por ahora importa asegurar la continuidad laboral y evitar el vaciamiento de las instalaciones. Aceptamos porque entendemos el momento y porque la decisión es exclusivamente de los trabajadores que participaron de la asamblea. Pero no vamos a permitir que usen este acuerdo para seguir vaciando la planta. Vamos a estar presentes en cada paso que se dé», advirtió el titular del Soea.
Al término de la asamblea, el sindicato anunció la entrega de un bono por única vez a sus 700 afiliados empleados en Vicentin, por $350.000 en este fin de semana largo.
