Sorda, ciega y muda: la condena a Cristina Kirchner y la incertidumbre sobre la conformación de la Corte Suprema
La confirmación de la condena a Cristina Kirchner en la causa por la manipulación de la obra pública, conocida como la causa Vialidad, dictada esta mañana por la Cámara de Casación Federal, ha generado un gran revuelo político y judicial. El fallo, que ratifica la pena de prisión a la exmandataria, abre dos posibles escenarios de gran trascendencia para el futuro de la política argentina, especialmente en lo que respecta a la composición de la Corte Suprema de Justicia.
En primer lugar, desde la Casa Rosada se anticipa que Cristina Kirchner presentará su apelación ante la Corte Suprema de la Nación, lo que podría prolongar aún más el proceso judicial. Sin embargo, la condena también ha dado pie a una serie de especulaciones sobre el futuro del máximo tribunal, cuyo proceso de renovación está en curso. En el gobierno, se considera cada vez más probable que, tras la sentencia, se aceleren las negociaciones sobre los candidatos para integrar la Corte Suprema.
Actualmente, el tribunal atraviesa un período de vacantes importantes. La salida de Elena Highton de Nolasco en 2021 dejó un puesto sin cubrir, y la próxima jubilación de Juan Carlos Maqueda el 30 de diciembre de este año deja otra vacante clave.
En este marco, se reconoce que la exmandataria podría ver en estas renovaciones una oportunidad para incidir en la conformación del máximo tribunal, una estrategia que podría ganar fuerza tras el fallo judicial en su contra.
Sin embargo, aunque se especula con que Cristina Kirchner podría mostrar un «mayor interés» en modificar la composición de la Corte, en la Casa Rosada también se reconoce que la exvicepresidenta ha sido reticente en el pasado a respaldar los pliegos de los jueces Ariel Lijo y Manuel García-Mansilla, propuestos para cubrir las vacantes.
Esta postura podría complicar las negociaciones entre los distintos sectores políticos, que siguen de cerca la evolución de los acontecimientos.
El futuro de la Corte Suprema, junto con la posibilidad de una apelación de Kirchner, mantiene en vilo a la clase política y judicial del país. La condena no solo tiene implicancias para la exmandataria, sino también para el equilibrio de poder en el máximo tribunal de justicia, un tema que promete acaparar la agenda política en los próximos meses.
AGENCIA NOVA
