Sergio Massa, salió para bancar a Axel Kicillof frente al quilombo que armó Javier Milei pidiendo su cabeza y amenazando con meterle mano a la provincia de Buenos Aires por el tema de la inseguridad.
«Cada muerte por la inseguridad jode, y más si es una piba como Kim, pero usarla para hacer politiquería barata con soluciones de fantasía es de sorete», largó Massa.
El exministro, que no se calla ni abajo del agua, dijo que la idea de Milei de intervenir Buenos Aires es un manotazo de ahogado para tapar el escándalo de su supuesta estafa –que hasta el New York Times puso en tapa– y no una solución para los que la pasan mal con la inseguridad.
«Le dije a mis legisladores e intendentes que pongan el hombro con Kicillof y le den para adelante», tiró, mientras acusaba al Gobierno de autoritario por cerrar el Congreso a la prensa, nombrar jueces a lo loco y recortar derechos sin que nadie vote nada.
Encima, Massa va por sangre: anunció que el Frente Renovador va a pedir juicio político a la fiscal Sabrina Cladera, que dejó libre a un pendejo de 17 años que después terminó siendo uno de los que mató a Kim Gómez en La Plata.
«El sistema judicial es un desastre, mirá el dolor de esa familia. Ya ordené que empiecen a escribir el pedido para sacarla», dijo, mientras pedía cortar el chamuyo y meter mano seria al tema: más policía local, centros de monitoreo y un Estado que se mueva rápido.
Del lado del massismo, Alexis Guerrera, capo de la Cámara de Diputados bonaerense, también salió a pegar: «Querer cagarle la autonomía a una provincia es grave, Milei tiene que laburar con todos los gobernadores, no andar buscando pelea».
Para él, esto es una cortina de humo para que no se hable de la guita que pierde la gente ni del desastre económico que se viene. «Atacar a Kicillof es puro simbolismo, porque Axel se planta y dice cómo las políticas de Milei nos están haciendo mierda», cerró.
En resumen, Massa resucitó, se puso la capa de Kicillof (o la que le quedó de Super Ministro) y salió a dar pelea con todo: apoyo político, piñas al Gobierno y un plan para que la inseguridad deje de ser un show. Nada de verso, dice, aunque el tiempo dirá si esto es más que ruido.
