La demorada renuncia de Manuel Adorni del gobierno no significa sólo la caída de un funcionario que dio un gran mal paso. Puede representar, y ese es el peligro para los libertarios, una llave que abra a una crisis mayor dentro del gobierno.
Adorni no era cualquier funcionario. Fue, sobre todo, un hombre del riñón del Presidente que, desde que llegó a la Casa Rosada como vocero, justificó la quita de derechos, la anulación de programas que protegen a los argentinos y argentinas y las leyes que los garantizan. También se dedicó a apuntalar y destacar las políticas que benefician a un sector minoritario y privilegiado de la sociedad. Fue parte de la maquinaria política que se concentró en destruir el Estado regulador y protector.
Tampoco es el hombre común que se entusiasmó con un sueldo bastante más alto del promedio de trabajadores registrados, y se extralimitó en sus gastos. Y mucho menos es la víctima de mentiras y operaciones mediáticas, como señala en su carta de despedida. Niega todo y considera que así y con su renuncia logrará “cerrar este ciclo”, pero por el contrario no lo clausura sino que deja todas las puertas abiertas.
Javier Milei pensó que abrazándolo y afirmando que cree en su honestidad sería suficiente y la polémica se iría diluyendo. Se equivocó de cabo a rabo porque el problema se encuentra en el origen del dinero que le posibilitó a Adorni tener este esplendoroso estilo de vida presente, que incluyó desde jubiladas generosas, viajes en aviones privados, cascadas, equipos gamers y hasta las famosas criptomonedas que había olvidado declarar.
Por lo tanto, el injustificado crecimiento económico de Adorni, que la justicia sospecha que tiene mucho de ilícito, salpica política y moralmente al Presidente por el simple hecho de tenerlo a su lado a pesar de las recomendaciones en contrario.
Muy diferente será si la investigación judicial continúa y destapa, como se sospecha, la existencia de un flujo de dinero paraoficial (sobresueldos, como se dice en la calle) que alimenta a funcionarios de gobierno. Un detalle que, en rigor, convertirá al titular del Poder Ejecutivo en responsable.
Por eso esta descontrolada caída de Adorni se convierte en un peligro para la Casa Rosada. Sobre todo porque el exjefe de Gabinete, a todas luces un mal declarante, también tiene presencia en otras causas judiciales como la criptoestafa de $LIBRA, los desaguisados del exabogado de Milei, Diego Spagnuolo, en Andis, que incluyen sus dichos sobre el pago de coimas del 3 por ciento para la hermana presidencial.
