Unión cerró el semestre con una dura caída. Perdió 2-0 ante Independiente en el Estadio Marcelo Bielsa y quedó eliminado en los 16avos de final de la Copa Argentina, en una noche que terminó siendo demasiado cuesta arriba desde temprano.

Un inicio prometedor que se desmoronó

El equipo de Leonardo Madelón arrancó mejor. Generó dos situaciones claras en los primeros minutos: primero con un remate de Lautaro Vargas que dio rebote y luego con un intento de Lucas Menossi que fue bien contenido por Rodrigo Rey.

Sin embargo, todo cambió rápidamente. A los 5 minutos, Santiago Montiel ejecutó un tiro libre perfecto y la clavó en el ángulo para abrir el marcador.

El Tatengue sintió el golpe, aunque siguió buscando. Estuvo cerca con una buena jugada colectiva que no pudo definir Agustín Colazo y otra acción en la que volvió a aparecer Rey.

Un golpe tras otro

El partido terminó de quebrarse en una ráfaga letal. A los 21 minutos, una falta de Maizon Rodríguez —que ya estaba amonestado— le valió la segunda amarilla y la expulsión.

De esa infracción nació el segundo gol del Rojo: a los 23, Maximiliano Gutiérrez ejecutó otro tiro libre impecable y estiró la ventaja.

En apenas dos minutos, el Rojiblanco pasó de estar en partido a quedar dos goles abajo y con un jugador menos.

A partir de ahí, el desarrollo se hizo cuesta arriba. El Rojo manejó los tiempos, bajó la intensidad pero igual generó las situaciones más claras, incluso con chances para ampliar la diferencia.

Unión, en cambio, perdió profundidad y claridad. Le costó generar peligro real y dependió más de intentos aislados que de juego colectivo.

En el complemento, Madelón intentó mover el banco, pero el equipo nunca logró reaccionar. Ni siquiera pudo aprovechar algunas aproximaciones, como una chance clara de Cristian Tarragona que definió desviado ante Rey.

Un cierre preocupante

El pitazo final marcó algo más que una eliminación. Dejó la sensación de un equipo que se desarmó en pocos minutos y que no pudo sobreponerse a los golpes.

Así, Unión se despide de la Copa Argentina y cierra el semestre con una imagen preocupante, que obliga a replantear muchas cosas de cara a lo que viene.