El endeudamiento de los hogares argentinos sigue mostrando señales de deterioro y los jóvenes aparecen como el sector más afectado. Según un informe elaborado por el Centro de Economía Política Argentina (CEPA), el 41% de las personas de entre 18 y 24 años que poseen algún tipo de crédito abierto se encuentra en situación irregular, es decir, con dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.

El dato surge de un análisis realizado sobre información de la Central de Deudores del Banco Central (Cendeu) y refleja una tendencia que se profundizó durante el último año. De acuerdo con el estudio, la morosidad entre los jóvenes aumentó 13,5 puntos porcentuales en apenas doce meses, pasando de niveles cercanos al 27% en febrero de 2025 al 41% registrado en febrero de este año.

La evolución de la mora muestra una aceleración constante desde mediados de 2024. Mientras el incumplimiento crece en todas las franjas etarias, el incremento es especialmente pronunciado entre quienes recién se incorporan al mercado laboral o dependen de empleos más precarios inestables.

Desde CEPA vinculan este fenómeno con el deterioro de las condiciones de empleo de los sectores más jóvenes. El informe destaca que durante 2025 la desocupación aumentó 3,7 puntos porcentuales entre los varones menores de 25 años y 3 puntos entre las mujeres de la misma edad, mientras que en el conjunto de la sociedad el incremento fue de apenas 0,5 puntos.

La comparación con otros grupos etarios muestra la magnitud del problema. Entre las personas de 25 a 34 años, la mora alcanza el 35%; entre quienes tienen entre 35 y 49 años ronda el 26%; en la franja de 50 a 64 años se ubica cerca del 19%; y entre los mayores de 65 años apenas supera el 15%.

El estudio advierte que la expansión del crédito al consumo observada durante los últimos meses convive con un creciente nivel de incumplimiento. En muchos casos, los préstamos personales, el uso de tarjetas de crédito y los mecanismos de financiamiento utilizados para sostener gastos corrientes terminan transformándose en una carga difícil de afrontar cuando los ingresos pierden poder adquisitivo o el empleo se vuelve inestable.

Para los especialistas, el dato resulta especialmente preocupante porque afecta a un segmento que suele contar con menor capacidad de ahorro y menos herramientas para afrontar situaciones económicas adversas. La falta de un colchón financiero y la dependencia del ingreso laboral convierten a los jóvenes en uno de los grupos más vulnerables frente al aumento del endeudamiento.

El informe concluye que la mora crece en todos los sectores de la población, pero remarca que el impacto se concentra en aquellos grupos que presentan mayores dificultades de inserción laboral y menores niveles de protección económica, una tendencia que quedó reflejada con claridad en el caso de los jóvenes argentinos.