En cuanto a los residuos recolectados, se someterán a un estudio de caracterización para determinar su composición y orígenes a fin de garantizar su correcta disposición final y tratamiento adecuado. En el caso de materiales como papel, vidrio, metal, plásticos y telgopor, serán clasificados y enviados a emprendimientos sociales locales que hacen del reciclaje un medio de vida.

“La lucha contra el cambio climático comienza con acciones individuales, por pequeñas que parezcan: separar los residuos, hacer compost, cuidar el río, usar movilidad alternativa y sustentable, consumir con responsabilidad y conciencia entre otras. Integrar nuestros buenos hábitos con acciones colectivas (como las que propone el voluntariado) es un aporte valioso para mitigar los efectos de la actual crisis ambiental”, concluyó el funcionario municipal.

El problema de la contaminación de los cursos de agua se agrava año a año. Según cifras oficiales, 13 millones de toneladas de plástico terminan en cursos de agua cada año, poniendo en riesgo los ecosistemas. Estos residuos no pueden ser asimilados por la naturaleza, y sólo un porcentaje muy bajo se ha reciclado. Los plásticos, principal material encontrado en el río, son hoy objeto de debate global, al igual que el modelo de producción y consumo que lleva a comprar y descartar a un ritmo cada vez más acelerado.