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Alberto se reúne con Sánchez y Borrell y elude una cita con Podemos

Inició una ronda internacional en Madrid, donde se reúne este jueves con el presidente español y Zapatero.

 Alberto Fernández marca perfil propio y mira al centro. El candidato peronista, virtual presidente de Argentina tras las primarias, ha rechazado reunirse con dirigentes de Podemos en su visita a Madrid, donde sí se reunirá en privado con Pedro Sánchez este jueves en Moncloa.

Esta decisión llegó tras un debate con algunos contactos en el partido de Pablo Iglesias, según confirmaron fuentes próximas al candidato a LPO. Aunque en un primer momento se plantearon celebrar esos encuentros con cierta discreción, finalmente el peronista declinó la oferta del partido. Podemos tiene desde sus inicios fuertes vínculos con la ex presidenta Cristina Kirchner, y en las últimas semanas apoyaron la campaña peronista y celebraron arrolladora victoria en primarias.

 

Sin embargo, Alberto Fernández busca ahora trazar su propio camino y reivindica una vez más su autonomía respecto a Kirchner, con quien compartió papeleta bajo la marca de Frente de Todos que aglutinó a las distintas sensibilidades del peronismo. En su primera visita internacional, con la que busca abrirse las puertas de Europa, el candidato busca el centro y parece querer marcar cierta distancia de la izquierda más dura, representada en España por Podemos. Desde el entorno del candidato apuntan a que han existido contactos con miembros de la formación pero que finalmente declinaron la reunión, que en todo caso se hubiera celebrado lejos de cualquier foco.

Ésa es la tónica que va a imperar en el viaje de esta semana del candidato a España, donde trata por todos los medios de mantener un perfil bajo y evitar declaraciones que puedan hacer que el gobierno de Macri lo acuse de provocar la crisis financiera que golpea a la Argentina desde que el actual gobierno perdió las elecciones primarias.

Este lunes Fernández aterrizó en Madrid con el pretexto de dar una clase en el máster de Marketing Político de la Universidad Camilo José Cela, del que es profesor y que tiene entre sus directivos a Santiago Comadira, uno de los dirigentes que acompaña en esta visita a Fernández. Tras la charla, que se celebró este martes por la mañana, una decena de periodistas se agolpaban para buscar su reacción al control cambiario impuesto por el presidente Mauricio Macri. Después de tres horas, Fernández apenas dirigió una palabra a la prensa. «Nunca doy nada por ganado, hay que mantenerse tranquilo», fueron las únicas palabras que el enjambre de periodistas consiguió arrancarle después de perseguirle desde el centro universitario hasta el restaurante en el que se dirigió a comer junto a Felipe Solá -mencionado como posible canciller- y el marplatense Miguel Cuberos, que produce un espectáculo en esta capital.

Puerta con Blanco, Campanella y Brandoni.

Está previsto que este martes por la noche se vea con el ministro de Exteriores, Josep Borrell, en una cena informal. Este miércoles se reunirá con empresarios del país, aunque ninguno de estos encuentros serán anunciados, y será este jueves cuando se cite en Moncloa con el presidente en funciones Pedro Sánchez. Después, acudirá a comer con José Luis Rodríguez Zapatero. La intensificación de contactos con miembros del PSOE no parece casual. En términos de la política argentina, los socialistas españoles estarían ubicados en el centro y acaso ligeramente escorados a la derecha.

Alberto está parando en la residencia del embajador de Uruguay en España, Francisco «Pancho» Bustillo, que como anticipó LPO es uno de sus mejores amigos en la política del país vecino y conoce como pocos las distintas tribus del PSOE. A Bustillo, que fue clave en el nexo entre Alberto y el PSOE, se lo menciona como canciller del Uruguay si el Frente Amplio vuelve a ganar las próximas elecciones.

 

La visita de Alberto a Madrid no pasó desapercibida en el macrismo, que casualmente se reunió en la sede de la Embajada Argentina, a una cuadra y media de donde estaba el candidato peronista. Mientrás Alberto impartía su clase titulada Cómo acercar la política a la ciudanía, una perspectiva desde las campañas electorales, en la céntrica calle Almagro, el embajador Ramón Puerta, amigo personal de Macri, presentaba la obra de teatro Parque Lezama -que se exhibe en esta capital- junto a Luis Brandoni y Juan José Campanella, dos de los principales impulsores de la marcha a Plaza de Mayo, que terminó con el presidente bailando en el balcón de la Casa Rosada y enfureció a los peronistas.

Por Ana Cabanillas (Madrid)

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