Santa Fe se hace cargo de la A012
El ministro de Economía anunció el traspaso del anillo vial departamental a la provincia. Pullaro celebró, con dudas.

El auditorio de la Bolsa de Comercio recibió ayer a los empresarios que querían recibir al ministro de Economía, Luis Caputo, y aplaudirlo con entusiasmo al escuchar de su boca la noticia que ya se rumoreaba: Nación le cederá al Gobierno de Santa Fe el mantenimiento de la ruta A012, que circunvala el departamento Rosario, entre General Lagos y San Lorenzo.
Un corredor estratégico en la logística y el flujo de cargas hacia los puertos del cordón industrial, ya en un nivel de deterioro avanzado y por el que la administración federal desde 2024 se rehusa a atender ante cada reclamo de la Provincia.
Maximiliano Pullaro celebró también la retirada de Nación en el asunto. “Tenemos un proyecto productivo y la provincia asume una tarea postergada por años que le complica la vida a decenas de pueblos y miles de santafesinos que la transitan a diario. Santa Fe es una garantía de gestión: cuando empezamos una obra, la terminamos, a pesar de haber recibido deudas y postergaciones. Los santafesinos merecemos producir y vivir mejor”, dijo el gobernador.
Caputo habló ante más de 500 ejecutivos de empresa y agentes del comercio exterior. Y tras referir a vuelo de pájaro sus datos y lectura del rumbo económico –horas antes el Indec había indicado una disminución de la pobreza en el segundo semestre de 2025–, el ministro tiró el anuncio y lo encuadró dentro de la decisión del gobierno de Javier Milei en transferir a las provincias aquellas rutas que pueden sostener con recursos propios. Si tanto Pullaro enfatizó que puede, que lo haga entonces, pareció ser la moraleja que quedó flotando en bien refrigerado auditorio de Paraguay al 700.
“Hay jurisdicciones que cuentan con presupuesto para poner en condiciones sus caminos, mientras que la Nación no dispone hoy de esos fondos”, sostuvo Caputo, y remarcó que el caso santafesino es paradigmático por el peso de su entramado productivo y la necesidad de contar con vías en buen estado para garantizar la salida de exportaciones.
El anuncio era una de las posibilidades que se barajaban en la previa, cuando se reveló ayer temprano que el titular de Hacienda aterrizaría en Rosario. Desde la Casa Gris saludaron el anuncio pero con la prudencia que permite una declaración ministerial, sin papeles que lo concreten todavía.
El Ejecutivo provincial había formulado varios reclamos en los últimos meses acerca del mantenimiento de las rutas nacionales que surcan Santa Fe.
El ministro Lisandro Enrico envió el lunes la última carta al Ministerio de Economía con ese mismo planteo ante el estado “calamitoso” y con “alarmante deterioro” que muestra la traza en sus 67 kilómetros de extensión.
Tras el anuncio de ayer, desde la Casa Gris se anticipó que Pullaro firmará un convenio formal con la Nación para concretar la cesión. En ese marco, sostuvo que la provincia avanzará con obras de reparación en una vía que calificó como “crítica” tanto para la producción como para la vida cotidiana de todas las localidades afectadas por ese anillo vial, entre Pueblo Esther y la ruta 11 en San Lorenzo. Su rol es central para descomprimir el tránsito pesado que se dirige a los puertos.
Pero el deterioro del asfalto, la falta de señalización y la ausencia de mantenimiento sistemático fueron motivo de reclamos sostenidos por parte de transportistas, intendentes y productores. En ese contexto, el traspaso abre interrogantes sobre los tiempos de ejecución de las obras y el financiamiento que la provincia deberá destinar para poner en condiciones una traza que arrastra años de postergación.
Según estimaciones ya calculadas en el Ministerio de Obras Públicas provincial, la reparación y puesta en valor de la A012 insumiría hoy alrededor de 10 mil millones de pesos de inversión.
En tanto, Caputo adelantó que continúan las gestiones con organismos internacionales de crédito, como el Banco de Desarrollo de América Latina y el Caribe, para conseguir financiamiento destinado a proyectos productivos e infraestructura, entre ellos mejoras en puertos y corredores logísticos, algo que volvió a sonar dulce a los oídos del establishment congregado en la Bolsa de Comercio.
