Denuncian que el municipio vendió una plaza pública para construir un templo
Una familia de la zona noroeste de Rosario asegura que un particular busca apropiarse de un terreno donado hace décadas al municipio para uso comunitario. Los vecinos denuncian movimientos de tierra y obras irregulares en el predio ubicado sobre calle Bolivia al 600 bis. Según afirman, en el lugar pretenden construir “un templo”.
Una familia rosarina denunció que un espacio público de barrio Larrea, donado hace más de 40 años para el funcionamiento de una plaza, está siendo intervenido de manera irregular por un particular que asegura haber comprado el terreno. El predio se encuentra sobre Bolivia al 600 bis, entre Juan José Paso y French, en la zona noroeste de la ciudad.
Juan Peñaloza y su madre, Graciela Casasola, son descendientes de Juan Casasola, el hombre que cedió al municipio el terreno de 64 metros de frente por 62 de fondo para crear un espacio verde comunitario. Según contaron, la idea original era que las viviendas familiares rodearan una plaza pública destinada al barrio.
Con el paso de los años, el lugar quedó marcado por el deterioro y la falta de mantenimiento. Sin embargo, la situación se agravó recientemente cuando comenzaron movimientos de tierra y construcciones en el predio. “Dijo que había comprado el terreno y que va a hacer un templo, pero eso no se puede ahí”, sostuvo Peñaloza, quien aseguró que vecinos de la zona ratificaron la misma versión.
De acuerdo al relato de la familia, en el espacio ya se construyeron dos pilares para tendido eléctrico y conexión de agua, además de abrirse una medianera con intenciones de cerrar el terreno. Incluso, albañiles que trabajaban en el lugar habrían mostrado órdenes para instalar servicios básicos.
Peñaloza afirmó que desde hace años realiza reclamos ante distintas áreas municipales. Según explicó, en Catastro el terreno ya no figura como plaza pública sino como “área verde”, situación que —sostiene— contribuyó al abandono y a la falta de intervenciones oficiales. También indicó que presentó denuncias al 147 y mantuvo contactos con concejales para impulsar un proyecto de recuperación del espacio.
Mientras tanto, el predio continúa siendo utilizado parcialmente como cancha de fútbol y sector de juegos, aunque vecinos también denuncian acumulación de basura y estacionamiento irregular de vehículos. “Nos sentimos desbordados y sobrepasados. Es un atropello al espacio público y también una muestra del abandono de los barrios”, lamentó la familia.
La situación generó preocupación entre habitantes del sector, que reclaman precisiones sobre el estado legal del terreno y la eventual autorización de obras privadas en un espacio históricamente destinado al uso comunitario.
