Opinión

Campana electoral de largada en Santa Fe

Claves. Comenzaron las reuniones políticas para formatear la nueva estructura de la política electoral santafesina. El socialismo tiene su propia interna. El radicalismo avanza con agenda propia

 

¿Quien mueve?”, preguntaba Mauro Viale cuando era el relator del fútbol televisado, en la década del 80. Esa pregunta se la están haciendo hoy en los frentes políticos, pero respecto a quiénes son los que armarán las listas para las elecciones de 2021.

  Por caso, ¿quién arma en Santa Fe?. “Armo yo, Omar Perotti”, podría decir el gobernador, sin que nadie lo contradiga. Para eso es el gobernador. pero hay una protagonista que excede a Perotti, como también a la mayoría de los gobernadores peronistas: Cristina Kirchner.

  Se adelanto en esta columna el jueves pasado que desde la vicepresidencia de la Nación empiezan a poner la lupa en la provincia de Santa Fe, muy preocupados por la inseguridad y sus primeras reacciones callejeras. Cristina sabe que perderá las elecciones en Córdoba, donde, incluso, el espacio podría quedar tercero. También en Mendoza habrá derrota, y en Entre Ríos sobran las dudas. Igual que en Santa Fe.

Nueva realidad

 En las últimas horas crecieron las especulaciones sobre una probable candidatura de Agustín Rossi a senador nacional, aunque los que conocen al actual ministro de Defensa rechazan esas especulaciones. “Agustín sabe que si sos legislador terminás siendo empleado de Máximo en diputados o de Cristina en el Senado. Además, el hombre fuerte ahí, junto a Máximo, es (Sergio) Massa”, dijo una fuente de las buenas a La Capital.

Todo indica que Cristina querrá apostar a una candidata propia para mantener poder en el Senado. Necesita seis senadores más para tener mayoría propia y no depender de nadie. Con ella tendrá que negociar Perotti, que tiene al actual senador Roberto Mirabella como postulante del propio riñón.

Perotti necesita ganar las elecciones de mitad de mandato para no quedar como pato rengo los dos últimos años de su gestión como gobernador. Se sabe que en una provincia sin reelección, como lo es Santa Fe, los dos primeros años se mira al que está y los últimos dos al que viene. Por eso la importancia para el gobernador de tener un postulante propio. Y de anudar con los aliados, como el Frente Renovador, que tiene activo en Santa Fe a Oscar Cachi Martínez mirando el escenario.

 En las veredas de la oposición no hay ninguna certeza. Los que están generando hechos políticos son los radicales, que visitaron el mismo día al intendente Pablo Javkin y a la cúpula partidaria del PRO. Maximiliano Pullaro, Felipe Michlig y Carlos Fascendini están convencidos de que la única manera de no convertirse en testimoniales es hacer un gran frente que incluya a Juntos por el Cambio.

Javkin les dijo que frente de frentes no, pero Ricardo Schlieper, Cristian Cunha y Lucas Incicco —los anfitriones del PRO— escucharon atentamente y están dispuesto a ampliar las coaliciones. “Los vimos más dispuestos a ellos —por los radicales— que a nosotros”, dijo una fuente que participó de la reunión con los dirigentes ucerreístas.

El socialismo santafesino ya rechazó la construcción de un frente de frentes, con lo cual le espera ir hacia un acuerdo con Pablo Javkin y fuerzas satelitales de la progresía que integran el Frente Progresista. Ni Rubén Giustiniani ni Carlos Del Frade formaran parte del fogón.

 Como casi siempre, adentro del socialismo Lifschitz y Antonio Bonfatti se torean pero finalmente se abrazan para no perder peso. Eso pasó en el acuerdo nacional para interna partidaria, y eso casi seguramente ocurrirá en las internas provinciales. Eduardo Di Pollina está dispuesto a darles batalla en los dos frentes. Con Claudia Balagué, ex ministra de Educación, como cabeza de lista en la provincia.

Todos los movimientos internos deberán conducir a un armado rápido si es que se sigue el cronograma de las Paso. Sin primarias, todos tendrán tiempo para reformular criterios y habrá un festival de candidaturas por afuera de las estructuras. Febrero es el mes clave para resolver estas cuestiones, comenzando por el Ejecutivo de la provincia que tiene que definirse y consensuar.

Es casi increíble lo que sucede adentro del oficialismo. Ahora Sain salió a injuriar (lo que mejor le sale) al diputado Luis Rubeo, uno de los pocos legisladores propios que tiene el peronismo santafesino en la Cámara baja, fiel adherente de Perotti en la campaña. ¿Hasta cuando lo dejará hacer a piacere el gobernador rafaelino? “No es Sain, es Perotti el que define que su ministro diga esas cosas”, dijo el viernes a la noche un dirigente peronista.

Si Perotti no llega a un acuerdo con la totalidad de los senadores será la primera vez que ese núcleo duro de poder quede a la deriva de cara a las elecciones. El sector de Armando Traferri evalúa presentar un candidato propio para las Paso, si tal cosa existe. Pero hay que ser prudente: todo dependerá de cómo escalen las internas adentro del PJ, que vive un momento extraño.

Una de las cuestiones que comienzan a germinar tiene que ver con la caída estructural de la transparencia política. Cada vez más son los diputados, senadores o concejales que tienen mandato hasta el 2023 y buscan ser postulantes en el 2021 para un cargo mas alto.

Una reforma de algunas cuestiones, sin transitar por la modificación constitucional, debería contemplar estas situaciones impúdicas. Casi a la par del tratamiento de la autonomía municipal.

 Si se puede lo más, se puede lo menos.

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