La acusación fue presentada por un oficial en la fiscalía de la ciudad y señala que buscan incrementar las estadísticas de aprehensiones de la institución.
«Esto no solo viola el Código Penal, sino que también se aparta del camino de la Policía, que es prevenir y reprimir, pero con la ley en la mano», subrayó además el abogado.
En la denuncia también se hace mención a un comisario, al que se lo puso al tanto de esta situación, y a otro jefe que cumple funciones en el Tribunal de Conducta Policial. En ambos casos, asegura el denunciante, intentaron disuadirlo de continuar adelante con sus denuncias.
“Trabajamos temprano con el Código de Convivencia, hacemos el colchón temprano y a la tarde están todos los móviles desocupados y podemos tomar comisiones”, se indica en el documento.
En ese sentido, se especifica: “En este contexto lo que se buscaba era la mayor cantidad de aprehensiones (con y sin causa) para con ello formar ‘el colchón’ con el objetivo de primera instancia de aumentar las estadísticas y en segundo plano demostrar la efectividad de la autoridad policial en las calles de Córdoba”.
¿Qué pasaba si no cumplían con estos “objetivos”? Los jefes a cargo sancionaban con recargos de hora, cumpliendo tareas fuera del horario de la guardia, en las carpas de testeo por Covid que funcionaban en los CPC, realizando las tareas adicionales de la categoría con más baja retribución y hasta los cambiaban de sector y de tareas, según el informe del diario La Voz.
La presentación fue realizada por el propio oficial (su nombre se preserva para evitar represalias internas), junto al abogado Carlos Nayi. Recayó en la Fiscalía de Distrito 1 Turno 4, a cargo de Rubén Caro, quien ya anunció que deberá apartarse al estar Nayi en este caso. Ahora la Fiscalía General deberá resolver qué fiscal toma finamente esta espinosa denuncia.
