Sandleris retomó las conferencias de prensa que Caputo había cancelado. Adelantó que en octubre será elevada la inflación.
El presidente del Banco Central, Guido Sandleris, retomó este lunes las conferencias de prensa con motivo de la presentación del Informe de Política Monetaria (IPoM) al término de cada trimestre y explicó que el nuevo régimen monetario comenzó con un sobrecumplimiento del objetivo de «crecimiento cero de la base monetaria».
Asimismo el banquero central reconoció que la inflación de octubre seguirá alta, aunque tal vez no tanto como la septiembre (6,5%), y que recién en los meses de noviembre y diciembre se verá una baja en los guarismos mensuales. Aun así, en términos interanuales hasta fin de año se verá que la marca del actual 40,5% seguirá elevándose. Como anticipó LPO, estimaciones privadas pronostican que el año cerrará con una inflación anual de entre 45% y 50%, la más alta desde 1991.
La inflación de septiembre se elevó al 6,5% y terminaría el año como la más alta desde 1991
«Hacia adelante creemos que en el mes de octubre la inflación va a seguir siendo alta, probablemente menos que en septiembre; creemos que en noviembre y diciembre va a seguir bajando. Sin embargo, cuando miremos los números interanuales, veremos que se siguen incrementando de acá a fin de año», adelantó Sandleris.
El titular del Banco Central reiteró que la inflación núcleo de septiembre del 7,5% mensual «deja muy en claro la magnitud de los desafíos que enfrentamos. La lectura del equipo de Sandleris es que la altísima inflación del mes pasado es la corroboración de que era necesario dejar de lado el esquema de metas de inflación y cambiarlo por el actual régimen de control de agregados monetarios con «crecimiento cero de la base monetaria» al que calificó de «más simple, más contundente».
Según explicó en su presentación los eventos de los últimos tres meses «son consecuencia de tres cosas»: la herencia recibida, una serie de shocks -como ser la sequía, la mayor volatilidad de las tasas de interés internacionales, y el recrudecimiento de conflictos comerciales internacionales- y también de errores propios.
Sobre este punto, Sandleris precisó que «Subestimamos la dificultad de corregir esos desequilibrios que heredamos. Por el otro, subestimamos también la velocidad a la que podían cambiar las condiciones internacionales» y que esto obligó al gobierno a abandonar el régimen propuesto por Sturzenegger.
«Este cambio en la política monetaria busca reducir lo más posible el riesgo de que volvamos a vivir meses como los que pasaron. No hay nada más peligros para una economía que esa volatilidad, esa sensación, esa inestabilidad nominal que vivimos en los últimos meses».
El plan de Sandleris consiste en no permitir que la base monetaria crezca cero por ciento hasta junio de 2019 con dos excepciones, que responden a la estacionalidad de la demanda de dinero: 6,2% en el mes de diciembre y otro 2,1% en junio. Para eso, necesita absorber con Letras de Liquidez (Leliq) los pesos que los bancos logren retirar de la calle con depósitos.
De momento lo viene logrando: en las primeras tres semanas de aplicación del nuevo programa monetario, la base monetaria en promedio se mantuvo debajo de los $1,271 billones del promedio de septiembre. «Estamos sobrecumpliendo levemente» la meta de base monetaria, destacó Sandleris a la vez que advirtió que, si se tuviera en cuenta el cambio en la composición de los encajes bancarios, los valores actuales dejan «bastante por debajo» del 0% el crecimiento de la base monetaria.
Para absorber estos pesos circulantes, el Banco Central remunera a los bancos con una tasa de interés fijada por el mercado, que actualmente supera el 72% nominal anual y que se ha trasladad a las otras tasas de la economía, traduciéndose en un parate abrupto del crédito productivo y a las familias.
Estas tasas tienen la garantía del Banco Central de no bajar del 60% anual hasta fin de año. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) muestra que entre los privados no hay expectativas de que la tasa caiga demasiado. Para marzo se espera que ronden el 52% nominal anual y el equipo de Sandleris coincide en que esos valores son «bastante factibles» porque están en línea con un rendimiento mensual del 1,5% por encima de la inflación, lo que para ellos es un escenario «sustentable».
La sustentabilidad de la bola de nieve de Leliqs
Sandleris cerró su exposición mostrando un ejercicio teórico con el que despejar temores respecto de que las Leliqs terminen generando una nueva bola de nieve de Lebacs y enfatizó «Nosotros estamos convencidos que nuestro plan es sustentable».
Su afirmación se apoya en tres pilares: el primero, que el tipo de cambio del que se parte es competitivo que desalienta el déficit de cuenta corriente y «ha hecho caer la demanda de dólares»; el segundo, que «no hay más financiamiento monetario del déficit fiscal», razón que explicaba buena parte de las Lebacs que emitía Sturzenegger; y el tercero, que el nivel de Leliqs con el que se comenzó es muy bajo, pese a que la tasa tan alta lo pueda hacer crecer a mayor ritmo.
«Desde abril a octubre, el stock de pasivos remunerados pasó de ser del 11,2% al 5% del PBI hoy», destacó el banquero central quien advirtió que de acá a fin de año este volumen de pasivos -cuya evolución depende casi en su totalidad de las Leliqs- podrá irse, a lo sumo al 7,8% del PBI.
En abril, el Banco Central tenía unos $1.404 millones de pasivos remunerados y al 18 de octubre esa cifra se había reducido a $767,4 millones, algo más que la mitad. De seguir con la tasa efectiva mensual real actual del 1,5%, el stock de pasivos (desarmando Lebacs y emitiendo Leliqs) podría pasar a representar el 5,6% del PBI, es decir un once por ciento más que ahora. Por el contrario, si se sostuviera la tasa de interés en este nivel del 72% nominal anual -lo cual fue calificado de escenario «de stress»- esta bola de nieve podría crecer hasta llegar al 7,8% del PBI.
En este sentido, Sandleris remarcó que el 5% del PBI actual es un nivel «similar al de diciembre de 2015» y que «La situación patrimonial del Banco Central es mucho más sólida de lo que ha sido en la última década».
