La frase de uno de los dirigentes de primera línea de Cambiemos sorprende por el optimismo
No nos den terceros en Santa Fe. No olviden que sabemos ganar elecciones».
Casi como un desafío, la frase de uno de los dirigentes de primera línea de Cambiemos sorprende por el optimismo. Es que la estructura política que llevó a Mauricio Macri a la presidencia es políticamente rara. Si no, ¿a quién se le ocurriría sembrar futuro en el peor momento de la gestión, y cuando no son muchos los que les auguran mejores días?
«No hay que menospreciar a los electores», suele escucharse en los principales despachos de la Casa Rosada, abriendo una grieta entre lo que dicen los medios y lo que piensa la gente, para la que aseguran estar trabajando más de lo que se les reconoce públicamente.
A la hora de las estrategias políticas, en los amplios despachos de Balcarce 50 ven a Santa Fe como un desafío, y para entusiasmarse asemejan el escenario que los llevó a ganar las elecciones a nivel nacional. «Vemos que en la provincia hay una necesidad de cambio, aunque –reconocen– todavía nos falta encontrar la alternativa que canalice ese descontento».
Dicen llevar una ventaja. Ya saben quienes serán sus competidores por la Gobernación: Omar Perotti, por el peronismo, y Antonio Bonfatti, por el Frente Progresista, que seguro cambiará de nombre. Esta vez no prometen ninguna figura rutilante para disputar esos votos. «Nos gustaría tener una interna que no nos divida y sirva para contener a todos», se ilusionan en la confianza de que intentarán ganar con el equipo más que con el candidato.
¿Una interna de tres?
Aunque no lo quieran revelar todavía, ya tienen dos legisladores del PRO con decisión de candidatearse: el diputado provincial Federico Angelini y el diputado nacional Lucas Incicco. A ellos se sumaría el intendente de Santa Fe José Corral como expresión del radicalismo.
¿Cómo justifica el gobierno tanto optimismo después de haber experimentado una estrepitosa caída de imagen en el último tiempo? Es curioso cómo se arman los espacios de entusiasmo. Como la arenga de Pogba antes de jugar contra Argentina.
Para Cambiemos, en Santa Fe la clave es que no dividen el espacio político por el que transitan con ninguna otra fuerza. En cambio, advierten, los que se oponen al gobierno nacional no saben cómo hacerlo sin quedar demasiado cerca del kirchnerismo. Confían en que todavía hay demasiada gente que, aún con críticas y reproches, quiere que al gobierno le vaya bien o no quiere volver a lo que en la Rosada llaman «pasado».
Recuerdan que en la Ciudad Autónoma las principales críticas fueron de los vecinos de Recoleta, pero que después los votos vinieron de allí. No parece tan claro ahora que los que protestan por las complicaciones de esta gestión terminen suscribiendo a este gobierno o a sus referentes territoriales. La economía tendrá la última palabra.
Para los sectores críticos de Cambiemos, el mejor momento de esa agrupación en Santa Fe ya pasó. Fue cuando Miguel del Sel casi gana, ayudado por su popularidad y en el pico de crecimiento del macrismo. «Antes eran sólo oposición. Ahora ya tienen el desgaste de haber gestionado», aseguran en el socialismo.
«Santa Fe, la ingrata»
En la relación Nación-provincia, este semestre es probable que se acreciente una disputa que podría agrandar la grieta que tiene ese vínculo. La intención declamada del gobierno nacional no es perjudicar a Santa Fe para debilitar al gobierno socialista, sino sumar en un diálogo directo con los santafesinos. Pero la grieta pública se alimenta cada semana.
Desde Balcarce 50 ensayan una curiosa definición sobre la relación que tienen con esta provincia. «De los 23 distritos del país, Santa Fe es el más favorecido por las políticas de este gobierno». Un diagnóstico que seguro no será compartido por la Casa Gris.
En ese marco, la palabra que más les gusta para describir el vínculo que tienen con los referentes del socialismo es «ingratitud». Y si bien entienden que haya una disputa por espacios políticos, se sienten poco correspondidos con el trato de «distrito favorecido» que creen estar dándole a la provincia.
No sería extraño que el tema de la deuda por los fondos de coparticipación que Santa Fe ganó en la Corte se encamine a una solución en este segundo semestre. Aunque ahora aparecieron nubarrones negros de tormenta también en este asunto. Es que el compromiso con el Fondo Monetario obliga a recortar el presupuesto de 2019 y las obras en todas las provincias. Santa Fe tendrá que negociar todo eso en un mismo paquete, con lo que se estarían cambiando las reglas de juego.
Para el martes funcionarios del área de Economía de la provincia fueron convocados a una reunión en Casa Rosada por este tema. Allí se encontrarán con representantes de los ministerios de Interior y de Hacienda de la Nación. ¿Será la reunión definitiva o empezará otra ronda de tropiezos y desacuerdos?
Ganar no asegura nada
El optimismo electoral de Cambiemos de cara a 2019 empezó a deslizarse en conferencias de prensa y transmisiones por Instagram, encabezadas por el propio presidente Macri. Con algunos excesos. No cae bien en el electorado, que no tiene demasiado tiempo para nada, saber que el primer mandatario ve tantas series en Netflix.
Ante la incertidumbre del primer turno electoral, en los despachos aledaños al Jefe de Estado se abren paraguas. «Que ganemos las elecciones en Santa Fe y Córdoba, o en el resto de las provincias que competirán en los primeros seis meses del 2019, no nos asegura triunfar a nivel nacional después. Y al revés tampoco. Perder en esos distritos no debería tener lecturas directas con los comicios de presidente. Cada una será una elección única», comentan por si acaso. Un exceso de prevención o tal vez una descripción realista de lo que puede estar incubándose en las intenciones electorales de los argentinos.

